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Combustibles en Argentina: El precio de la nafta podría bajar tras la caída del crudo internacional

El esquema de amortiguación que YPF puso en marcha en abril vence a fines de junio y, por primera vez desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, en el sector energético admiten que hay margen real para una baja en el surtidor

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Combustibles en Argentina: El precio de la nafta podría bajar tras la caída del crudo internacional
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Argentina podría registrar una baja en los precios de la nafta por primera vez desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. Esta posibilidad surge tras la caída del petróleo Brent, impulsada por un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, y el próximo vencimiento del mecanismo de amortiguación de precios implementado por YPF a finales de junio. Aunque el valor internacional del crudo ha descendido significativamente, las petroleras deberán recuperar primero los márgenes de ganancia resignados durante los meses de mayor tensión. Mientras algunos analistas ven un margen real para la baja, otros advierten que el ajuste en los surtidores podría demorar al menos dos meses, dependiendo de la estabilidad del precio del barril.

El mercado de combustibles en Argentina se encuentra ante la posibilidad de registrar una reducción en los precios de la nafta por primera vez desde que se inició el conflicto en Medio Oriente. Esta perspectiva surge en un contexto donde el mecanismo de amortiguación de precios, implementado principalmente por YPF, se encamina hacia su vencimiento a finales del mes de junio. Según diversas fuentes del sector energético, existe actualmente un margen real para que se produzca una baja en los surtidores, debido a que el valor que el consumidor final paga hoy en día es superior al valor que cotiza efectivamente el crudo en el mercado internacional.

Para comprender esta situación, es necesario analizar el funcionamiento del denominado "buffer" de precios. Este mecanismo de amortiguación fue iniciado por YPF, empresa que posee más del 55% del mercado de combustibles en el país, y fue posteriormente replicado por el resto de las compañías petroleras. El objetivo central de este sistema era evitar que la volatilidad del barril Brent, exacerbada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, se trasladara de manera directa y automática a los surtidores, lo que habría generado un impacto considerable sobre el índice de inflación. Este sistema entró en vigencia el pasado 1° de abril y fue prorrogado el 14 de mayo por un periodo adicional de 45 días, el cual expira a fines del presente mes.

Gracias a la aplicación de este buffer, el precio de la nafta súper logró mantenerse estable, oscilando en torno a los $2000 durante el trimestre comprendido entre abril y junio. No obstante, las petroleras habían advertido desde la activación del mecanismo que, una vez que el precio del Brent comenzara a descender, la baja en el surtidor no sería inmediata. El motivo radica en la necesidad de que las empresas recuperen primero las ganancias que fueron resignadas durante los meses de mayor tensión del conflicto.

El escenario internacional cambió significativamente tras el anuncio de un principio de acuerdo entre Washington y Teherán, lo que provocó una caída casi instantánea en la cotización del Brent. El barril cedió más del 5%, situándose inicialmente en torno a los USD 82, su nivel más bajo en tres meses, para luego descender hasta rondar actualmente los USD 73. Este ajuste se explica principalmente por el cese del fuego entre los involucrados en el conflicto y la posible reapertura del estrecho de Ormuz, una vía crítica por donde circulaba el 20% del suministro mundial de gas natural licuado y petróleo antes del inicio de las hostilidades.

Este movimiento descendente del Brent es precisamente lo que abre la posibilidad de una eventual baja en los precios internos. Fuentes de la industria han señalado que el precio que hoy se refleja en los surtidores argentinos corresponde a una cotización del crudo mucho más alta que los USD 73 actuales. Por lo tanto, una vez que la cadena de refinación logre equilibrar las denominadas "cuentas compensadoras" y recupere el margen resignado, la baja del petróleo internacional podría trasladarse al público sin afectar la operatividad de la refinación.

Desde el ámbito del análisis económico, la consultora Empiria realizó una estimación basada en datos del Indec sobre la relación entre el precio mayorista de los combustibles y el valor del crudo entre marzo de 2023 y abril de 2026. Según este análisis, utilizando una base de 100 puntos, el índice alcanzó los 131 puntos en enero de 2026 y luego cayó hasta los 100 puntos en abril, lo que demuestra que el margen o diferencial se había ido reduciendo. En mayo, esta tendencia se detuvo, ya que tanto las naftas como el crudo subieron a un ritmo similar en pesos, estabilizando así el margen de refinación.

Santiago Capdevila, analista económico especializado en energía de Empiria, comentó que, de cara al futuro, si el crudo internacional continúa corrigiéndose a la baja gracias al acuerdo entre Estados Unidos e Irán, la mejora del margen podría originarse más por una disminución en el costo del crudo que por la aplicación de nuevos aumentos en los combustibles.

Por otro lado, Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, mantuvo una postura más cautelosa, advirtiendo que, a pesar de la caída del crudo, es improbable que los valores en el surtidor bajen en el corto plazo. Dreizzen estimó un plazo mínimo de dos meses para que esto ocurra. Asimismo, señaló que la velocidad de dicho ajuste estará condicionada al nivel en que se estabilice el Brent: si el barril se consolida cerca de los USD 70, el periodo de compensación de las petroleras se acortaría; pero si se mantiene entre los USD 80 y USD 90, dicho periodo se extendería.

En la actualidad, el sector continúa operando sin realizar cambios en los precios. La industria percibe esta estabilidad en el valor del crudo como una ventana de oportunidad para evaluar los pasos a seguir sin presiones externas. No obstante, cualquier movimiento futuro, ya sea al alza o a la baja, permanece supeditado a que el acuerdo entre Estados Unidos e Irán se sostenga firmemente en el tiempo, ya que una alta volatilidad complicaría cualquier decisión tarifaria.

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