La escena política peruana ha entrado en una fase de alta tensión tras las recientes declaraciones de Roberto Sánchez, postulante a la presidencia por el partido Juntos por el Perú. Durante una conferencia de prensa, el candidato afirmó la existencia de un “fraude en proceso” y manifestó categóricamente que no reconocerá un eventual gobierno encabezado por Fuerza Popular, generando una inmediata reacción por parte de los representantes del partido liderado por Keiko Fujimori.
Minutos después de que concluyera el anuncio de Sánchez, Keiko Fujimori fue vista saliendo de su residencia en San Borja para trasladarse al local de su partido, ubicado en el mismo distrito, donde ha mantenido diversas reuniones a lo largo de la jornada. Hasta el cierre de la nota, la candidata presidencial del fujimorismo ha optado por mantener el silencio respecto a las acusaciones de su adversario, quien en un periodo de poco más de dos semanas ha modificado su discurso: pasó de asegurar que respetaría los resultados electorales a solicitar la nulidad del voto de los ciudadanos peruanos en el extranjero, para finalmente denunciar un fraude sin presentar pruebas que lo sustenten.
Ante este escenario, el secretario general de Fuerza Popular, Luis Galarreta, fue el encargado de emitir la respuesta oficial del partido. Galarreta calificó la actitud de Roberto Sánchez como “antidemocrática” y sostuvo que el candidato se encuentra en un estado de “negación”. A través de declaraciones a la prensa, Galarreta hizo un llamado a la calma a la población, incluyendo a aquellos ciudadanos que votaron por Sánchez, instándolos a no dejarse influenciar por una postura que consideró contraria a los principios democráticos.
“Si el señor reconoce o no reconoce los resultados, la verdad ya es un problema de él, porque quien tiene que reconocer los resultados son los organismos electorales”, señaló Galarreta, quien también es candidato a la primera vicepresidencia de la República. El dirigente remarcó que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ya ha rechazado las gestiones legales, calificadas por él como “leguleyadas”, que Juntos por el Perú presentó con el objetivo de dejar sin efecto los votos emitidos en Lima y por los residentes en el exterior.
En cuanto a la realidad numérica del conteo, Galarreta explicó que el resultado es prácticamente irreversible. Según sus datos, solo quedan por contabilizar 251 actas, que representan poco más de 50 mil votos, mientras que la diferencia a favor de Keiko Fujimori es de 40 mil votos. “Salvo que Sánchez saque el 100% [de estos] podría voltear los 40 mil [votos] de diferencia. Es decir, ya hoy día Sánchez sabe cuál es el resultado. Y lo que nos está diciendo, simplemente, es que él va a ir al margen de la ley y al margen de la democracia”, sentenció.
El expresidente del Congreso también vinculó la necesidad de seriedad política con el contexto crítico que atraviesa el país. Mencionó que la inseguridad ciudadana es alarmante, citando un incidente de balacera ocurrido el día anterior en el Centro de Lima donde un individuo armado puso en riesgo a los transeúntes. Asimismo, advirtió sobre la amenaza del fenómeno de El Niño que avanza sobre el territorio nacional, cuestionando que el candidato de Juntos por el Perú continúe “pateando el tablero” en lugar de sumar esfuerzos para atender estas urgencias.
Por otro lado, Fuerza Popular indicó que buscará tender puentes de diálogo con diversas organizaciones y autoridades, incluyendo a congresistas de Juntos por el Perú que no coincidan con la postura de Sánchez, así como con senadores y alcaldes. Galarreta enfatizó que “la democracia va más allá del señor Roberto Sánchez” y reiteró que el partido esperará con prudencia la culminación del procedimiento electoral.
En el local de Fuerza Popular, Keiko Fujimori recibió a figuras clave de su círculo de confianza, entre ellas Jaime Yoshiyama, exministro de la Presidencia; Ismael Benavides, exministro de Economía y Finanzas; la abogada Giuliana Loza y el exministro de Trabajo Juan Sheput. Este último criticó duramente la posición de Sánchez Palomino, describiéndola como un “chantaje político inaceptable en una democracia”. Sheput instó al candidato a reconocer su derrota y aceptar los resultados del JNE, señalando que si lo hiciera, el escenario político del país sería distinto. No obstante, Sheput también cuestionó la demora del JNE en resolver las actas observadas, afirmando que dicha lentitud otorga espacio para que Sánchez realice especulaciones.
Finalmente, analistas políticos han emitido sus valoraciones sobre el caso. El politólogo Gonzalo Banda señaló que la postura de Sánchez confirma un “carácter antidemocrático” y llamó a los votantes críticos a marcar distancia de sus “delirios”. Por su parte, el analista Jeffrey Radzinsky sugirió que Sánchez intenta posicionarse como el líder de la oposición para mantener el control de su partido, el cual recibirá S/37.2 millones por financiamiento público basándose en su representación en el Congreso, calificando su actitud como la de un “mal perdedor”.

