Tras 16 días de un recuento de votos que mantuvo en vilo a Perú y a la región, la candidata de derecha Keiko Fujimori alcanzó la noche del martes una ventaja irreversible en el balotaje realizado el pasado 7 de junio. El resultado la posiciona por delante de su rival, el candidato de izquierda Roberto Sánchez, allanando así su camino para convertirse en la próxima presidenta de la nación.
De acuerdo con los datos publicados en la página web de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), con el 99,863% de las actas ya escrutadas, Fujimori suma el 50,119% de los votos, mientras que Sánchez obtiene el 49,881%. En términos numéricos, Fujimori aventaja a Sánchez por poco más de 43.700 votos, sobre un total de más de 19 millones de sufragios contabilizados. La diferencia es ya irreversible, dado que solo quedan pendientes menos de 39.000 votos distribuidos en 127 actas electorales.
Esta victoria marcaría el regreso del fujimorismo al poder después de más de dos décadas de la caída de Alberto Fujimori, quien gobernó entre 1990 y 2000. El mandato del expresidente fue destituido tras un periodo marcado por la corrupción y el autoritarismo. Keiko Fujimori, de 51 años, se convertiría así en la primera mujer en llegar a la presidencia de Perú mediante elección directa, superando una trayectoria de tres balotajes previos en los que resultó derrotada, incluyendo el proceso de 2021 donde perdió frente a Pedro Castillo por un margen de 44.200 votos.
El desenlace de este proceso electoral se vio dilatado por diversos factores, entre ellos la revisión de votos impugnados u observados, la llegada tardía de los votos físicos provenientes del extranjero y la extrema cercanía en la votación. Cabe destacar que la primera ronda electoral, celebrada el 12 de abril, también se prolongó más de un mes debido a fallos logísticos y a acusaciones de fraude por parte de un exalcalde de Lima que compitió estrechamente con Sánchez por un lugar en la segunda vuelta.
La inminente llegada de Fujimori al poder confirma una tendencia de giro a la derecha en América Latina. Este fenómeno se alinea con la reciente elección de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia y la consolidación de otros líderes conservadores o liberales que basan sus propuestas en promesas estrictas para frenar la ola de inseguridad ciudadana que afecta a la región.
Sin embargo, la transición no está exenta de tensiones. Roberto Sánchez denunció el martes la existencia de un presunto "fraude" electoral, aunque no presentó pruebas que sustenten dicha afirmación. El candidato de izquierda aseguró que no reconocerá un eventual gobierno de Fujimori y ha convocado a sus seguidores a realizar protestas contra el proceso electoral. Por su parte, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) rechazó la noche del martes el pedido de Sánchez de anular miles de votos del extranjero, alegando supuestas irregularidades; dichos votos han favorecido mayoritariamente a Fujimori.
Desde el equipo de la candidata, Luis Galarreta, secretario general de su partido y compañero de fórmula, calificó la postura de Sánchez como "antidemocrática" y afirmó que el candidato izquierdista se encuentra "en negación". Galarreta señaló que el reconocimiento de los resultados depende de los organismos electorales y no de la voluntad de un candidato, advirtiendo que Sánchez estaría actuando al margen de la ley y la democracia.
En paralelo, el JNE ratificó esta mañana una multa de 33 unidades impositivas tributarias (UIT) impuesta por la ONPE contra el partido Juntos por el Perú, debido a aportes irregulares detectados en la campaña electoral de 2021.
Fujimori hereda un país profundamente dividido y marcado por una crisis política crónica. Desde 2018, Perú ha tenido ocho presidentes debido a una serie de renuncias y destituciones; ninguno de ellos completó su mandato, con tres expulsos y uno que renunció apenas una semana después de asumir. Además, cuatro expresidentes de los últimos 25 años se encuentran actualmente en prisión. El padre de la candidata, Alberto Fujimori, quien pasó 16 años preso por violaciones a los derechos humanos, falleció en septiembre de 2024, meses después de recibir un indulto humanitario.
Ante este escenario, Fujimori ha comenzado a trazar las prioridades de su gestión. En conferencia de prensa, reconoció que el país ha quedado "partido en dos mitades" y expresó su intención de tender puentes. Sus objetivos principales serán recuperar el orden, combatir la delincuencia y reducir las desigualdades económicas existentes entre la capital, Lima, y las zonas rurales. Estas prioridades coinciden con la demanda ciudadana, ya que encuestas indican que el 70% de los peruanos considera la lucha contra la criminalidad como la prioridad presidencial.
Asimismo, la presidenta electa adelantó que realizará una "convocatoria abierta" para integrar su gabinete de ministros, buscando incorporar técnicos experimentados más allá de los cuadros de su propio partido. Aunque evitó confrontar directamente las denuncias de fraude de Sánchez, afirmó que las opiniones de su rival y sus seguidores serán escuchadas para iniciar un proceso de unión nacional.
Se prevé que la autoridad electoral proclame oficialmente al ganador a más tardar a mediados de julio, para que el traspaso de mando se lleve a cabo el próximo 28 de julio, iniciando un mandato de cinco años.

