En un pronunciamiento conjunto, un bloque integrado por 15 naciones del continente americano ha manifestado su respaldo formal al gobierno del presidente Rodrigo Paz, en medio de una crisis social y política que se ha prolongado por más de 50 días. La información fue difundida a través de la Embajada de Estados Unidos, destacando la postura coordinada de estos Estados frente a los conflictos que atraviesa Bolivia.
El documento emitido por este grupo de países expresa una profunda preocupación por el impacto que los bloqueos violentos de carreteras han tenido sobre la democracia y el estado de derecho dentro del territorio boliviano. Según el comunicado, los esfuerzos continuos destinados a debilitar y derrocar al gobierno, el cual es calificado como legítimo y democráticamente electo, representan una grave amenaza no solo para el orden constitucional y la estabilidad democrática de Bolivia, sino también para la estabilidad del hemisferio en su conjunto.
En el texto, los gobiernos firmantes condenan enfáticamente las medidas de presión ejercidas en las vías terrestres y exhortan a las partes involucradas a priorizar el diálogo como la única salida viable al conflicto. La declaración hace especial énfasis en que existe una "minoría violenta" que pretende desconocer la voluntad popular expresada en las urnas hace apenas unos meses. Según el documento, este grupo ha rechazado la disposición del Gobierno de Paz para entablar diálogos y ha mantenido bloqueos de carreteras durante más de siete semanas.
El impacto humanitario de estas acciones ha sido uno de los puntos más críticos resaltados por la comunidad internacional. El comunicado denuncia que los bloqueos han privado al pueblo boliviano del acceso a suministros básicos y servicios esenciales, mencionando específicamente la falta de alimentos, atención médica, combustible y otros artículos de primera necesidad. Estas restricciones han afectado gravemente la vida cotidiana de millones de ciudadanos, poniendo en riesgo derechos fundamentales básicos.
Uno de los aspectos más alarmantes detallados en el pronunciamiento es el costo humano de las movilizaciones. El documento advierte que se han registrado muertes de civiles bolivianos como consecuencia directa de las restricciones a la libre circulación en las vías. Estas obstrucciones impidieron que las personas pudieran acceder oportunamente a medicamentos, hospitales o centros de salud, resultando en desenlaces fatales. Asimismo, el texto señala que agentes de policía han sufrido lesiones mientras se encontraban en el ejercicio de sus funciones, subrayando que la violencia no puede ser utilizada para subvertir el orden constitucional.
El respaldo formal a la administración de Rodrigo Paz cuenta con el apoyo de los gobiernos de Estados Unidos de América, Argentina, Canadá, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay y Perú. Esta coalición de países reafirma que la legitimidad del gobierno emana del proceso electoral y que cualquier intento de desconocer dicho resultado mediante la fuerza es inaceptable.
Finalmente, el pronunciamiento concluye instando a los grupos movilizados a abandonar las medidas de fuerza y priorizar la negociación dentro del marco constitucional establecido, definiendo el diálogo como la herramienta fundamental de cualquier sistema democrático. Los Estados firmantes reafirmaron su compromiso de continuar trabajando para fortalecer la estabilidad y preservar el orden democrático en la región, expresando su total solidaridad tanto con el gobierno democrático del presidente Paz como con el pueblo de Bolivia en estos momentos de crisis.


