Una cúpula de calor, generada por una masa de aire cálido proveniente del Sahara y potenciada por el anticiclón africano, mantiene en estado de alerta a gran parte del continente europeo. El fenómeno, que combina una alta presión persistente con niveles de humedad, ha provocado que las temperaturas alcancen los 46°C en diversos puntos, derivando en una crisis que ya ha causado muertes, el cierre de instituciones educativas, la cancelación de servicios ferroviarios y la activación de alertas meteorológicas en su nivel máximo desde Francia hasta el Reino Unido.
Francia se ha posicionado como el país más afectado hasta el momento. Tras una reunión de emergencia, el primer ministro Sébastien Lecornu informó que, desde el pasado 18 de junio, se han registrado 40 muertes por ahogamiento, afectando mayormente a personas jóvenes. La gravedad de la situación se ejemplifica en el sureste del país, donde el lunes fueron hallados sin vida dos niños de dos y cuatro años dentro del vehículo de su familia; la fiscal Hélène Mourges ha señalado el calor extremo como la principal hipótesis en este caso.
El impacto térmico en territorio francés ha alcanzado niveles críticos. La agencia Météo France confirmó que la noche del lunes al martes fue la más calurosa registrada desde 1947, con un indicador térmico nacional que promedió 21,6°C en 30 estaciones, superando el récord anterior de 21,4°C establecido en julio de 2019. Ante este escenario, el Gobierno extendió la alerta roja a 54 de los 96 departamentos continentales, lo que afecta a aproximadamente 39 millones de personas. Asimismo, cerca de 1.350 escuelas se vieron obligadas a cerrar sus puertas.
La crisis climática ha impactado severamente la infraestructura y los servicios básicos. En el sector energético, la planta nuclear de Golfech, ubicada cerca de Toulouse, tuvo que apagar uno de sus reactores debido a que el agua del río Garona, utilizada para la refrigeración, superó los 28°C permitidos. Por otro lado, Valérie Pécresse, titular de la región de Île-de-France, instó a la población a posponer viajes no esenciales, advirtiendo que las vías ferroviarias no pueden resistir temperaturas superiores a los 50 grados.
En España, la agencia AEMET ha decretado alertas rojas por “peligro extraordinario” en zonas de Bilbao, Cantabria y Córdoba. Las temperaturas han alcanzado los 40°C en el noreste y centro del país, lo que ha llevado a implementar restricciones en el uso de fuegos artificiales durante las celebraciones de San Juan en Cataluña. Simultáneamente, el Ministerio de Salud de Italia declaró la alerta roja en 15 ciudades, incluyendo Roma, Milán, Venecia y Turín, con la previsión de añadir una ciudad más a la lista el miércoles.
Alemania también reportó consecuencias fatales, con cinco muertes por accidentes de natación durante el fin de semana, incluyendo a una mujer de 79 años en el mar Báltico y dos hombres en lagos de Baviera. Además, tormentas eléctricas provocaron la evacuación del festival Fête de la Musique en Berlín. En Bélgica, la situación obligó a la empresa ferroviaria SNCB a cancelar trenes en horarios pico y a que un colegio cercano a Bruselas trasladara sus exámenes finales a una iglesia debido al calor en las aulas. El meteorólogo David Dehenauw anticipó que esta será la ola de calor más intensa jamás registrada en el país belga.
En el Reino Unido, la Met Office emitió una alerta roja para miércoles y jueves, con previsiones de temperaturas de hasta 39°C. La meteoróloga Liz Bentley advirtió que los récords de junio serán “aniquilados”. La inestabilidad climática ya se manifestó en Londres, donde cayeron más de 3.000 rayos en solo dos horas, provocando cortes de electricidad e inundaciones.
Météo France prevé que continúen las temperaturas récord, algunas de las cuales podrían superar los máximos históricos de cualquier época del año, comparando la situación actual con la ola de calor de agosto de 2003, que dejó unas 15.000 muertes. Según la oficina europea de la Organización Mundial de la Salud, en los últimos cuatro años han muerto más de 200.000 personas en Europa por causas vinculadas al calor, la mayoría de ellas muertes evitables.
Finalmente, el servicio climático Copernicus de la Unión Europea advierte que Europa es el continente que se calienta más rápido del mundo, al doble del ritmo promedio global desde la década de 1980. Un estudio publicado en Nature Climate Change refuerza esta tendencia, indicando que el estrés térmico —medido por el Índice Climático Térmico Universal (UTCI)— se intensifica globalmente. En las regiones subtropicales, incluido el sur de Europa, se registran hasta 50 días adicionales al año de estrés térmico fuerte a extremo en comparación con la década de 1970. El estudio concluye que una de cada cuatro olas de calor registradas entre 2000 y 2019 habría sido prácticamente imposible sin la influencia del cambio climático.


