El mercado financiero argentino vivió una jornada marcada por tendencias opuestas entre los activos de renta fija y renta variable. Mientras que los bonos soberanos denominados en dólares mostraron un desempeño positivo que impulsó el riesgo país hacia niveles no vistos desde el año 2018, las acciones argentinas, tanto en el mercado local como en el exterior, sufrieron fuertes retrocesos.
El dato más relevante de la jornada fue la caída del riesgo país, que retrocedió un 1,9% hasta situarse en los 421 puntos básicos. Este valor representa un nuevo mínimo en ocho años, reflejando una mejora en la percepción del riesgo asociado a los títulos de la deuda argentina. Este movimiento fue impulsado directamente por el cierre al alza de los bonos soberanos en dólares este lunes. En el detalle de la plaza local, los bonos Globales avanzaron hasta un 0,2%, mientras que los Bonares mostraron un incremento de hasta el 0,4%.
Desde la firma PPI analizaron este escenario desde una perspectiva fiscal. Señalaron que la posibilidad de acceder a financiamiento a tasas que sean inferiores a las que actualmente rinden los bonos soberanos en el mercado secundario resultaría beneficiosa para el Estado. Según los analistas, este escenario aliviaría significativamente el costo de refinanciación que enfrenta el Tesoro Nacional de cara a los vencimientos programados para el segundo semestre del año.
Asimismo, los especialistas de PPI advirtieron que la semana actual será determinante para obtener definiciones en el segmento de activos en pesos. La atención del mercado se centra en este miércoles, día en que se darán a conocer las condiciones de la licitación prevista para el próximo viernes 26. En relación con este evento, estimaron que existen vencimientos por un monto de 16,2 billones de pesos, de los cuales aproximadamente 12,9 billones se encontrarían en manos de inversores privados.
En cuanto al comportamiento de otros instrumentos financieros en la antesala de la subasta, se observó un desempeño relativamente débil en las curvas CER y los CERTAM. Por el contrario, las LECAPs y los BONTAMs lograron comprimir sus rendimientos, con tasas efectivas mensuales (TEM) que se posicionaron en el rango del 1,8% al 1,9%.
El panorama fue significativamente distinto para las acciones argentinas que cotizan en el exterior. Los ADRs experimentaron un desplome de hasta el 9,2%. El liderazgo de estas bajas estuvo encabezado por Grupo Supervielle, seguido por el Grupo Financiero Galicia, que cayó un 5,4%, y Edenor, con un retroceso del 4,4%. La única excepción notable en este segmento fue Bioceres Crop, que logró trepar un 1,8%.
En el mercado local, la operatividad estuvo influenciada por el contexto social, específicamente por el partido de la selección Argentina en el Mundial, lo que impactó en el ritmo de la jornada. El índice S&P Merval registró una pérdida del 0,4% en términos de pesos, cerrando en los 3.277.511,73 puntos. Sin embargo, la caída fue más pronunciada al analizar su contraparte en dólares, donde el índice retrocedió un 3,1%, situándose en los 2.142,37 puntos.
La tendencia bajista se extendió a la mayoría de las acciones locales. Las caídas más fuertes se concentraron en Grupo Supervielle, con una baja del 4,9%, seguido por Cresud y Edenor, ambos con retrocesos del 2,4%.
Finalmente, el economista Gustavo Ber brindó una explicación sobre el comportamiento de los papeles argentinos. Según Ber, la caída de las acciones locales se deriva de la debilidad que vienen ensayando los principales ADRs de los sectores bancario y energético. A este factor se le suma que el reciente informe del MSCI no dejó señales alentadoras para los activos locales, sumado a una coyuntura externa desfavorable marcada por el descenso del precio del crudo Brent, que se ubicó por debajo de los 80 dólares por barril.


