Estados Unidos ha puesto en marcha una compleja estrategia diplomática en Medio Oriente que incluye negociaciones directas con Irán y la mediación entre Israel y el Líbano, buscando alcanzar un "acuerdo integral de paz y seguridad". Tras una jornada de conversaciones de alto nivel en Suiza, el Gobierno de Donald Trump ha anunciado la suspensión temporal de las sanciones a la venta de petróleo iraní por un periodo de 60 días, una medida que busca aliviar las presiones sobre el suministro energético mundial y asegurar la estabilidad en rutas marítimas críticas.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó la emisión de una licencia general temporal que autoriza la producción, entrega y venta de petróleo iraní hasta el 21 de agosto. Esta decisión es parte de un marco acordado en Suiza, donde Irán se ha comprometido a garantizar el tránsito libre y abierto por el estrecho de Ormuz y a permitir el ingreso de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Como parte de los incentivos económicos, se ha finalizado el acceso de Irán a 12.000 millones de dólares de sus fondos congelados.
En relación con el estrecho de Ormuz, el principal negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, informó sobre la creación de una línea directa telefónica y un centro de coordinación para prevenir malentendidos entre buques iraníes, estadounidenses y de otros países. Ghalibaf subrayó que, aunque se aplicarán las leyes internacionales, el estrecho será gestionado bajo disposiciones iraníes y no volverá a ser lo que era antes de la guerra. Esta medida ha coincidido con un aumento en el tránsito de buques comerciales y una disminución notable en la suplantación de GPS en la zona.
Sin embargo, persisten contradicciones significativas sobre el programa nuclear. Mientras el vicepresidente J. D. Vance afirmó que Irán aceptó el regreso de los inspectores del OIEA, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, rechazó tales declaraciones, asegurando que la cooperación continuará únicamente bajo los procedimientos actuales y las resoluciones del Parlamento iraní, el cual suspendió las inspecciones el verano pasado.
Desde el ámbito político interno de Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha mantenido una postura firme, declarando que la amenaza de un arma nuclear iraní es una preocupación mayor que cualquier posible depresión económica global que pudiera derivar de una acción militar prolongada. Trump reiteró que la opción militar sigue sobre la mesa si Irán no cumple con los acuerdos. Por su parte, el líder de la mayoría del Senado, John Thune, expresó sus dudas sobre el alivio de las sanciones sin que existan medidas concretas para desmantelar el programa nuclear iraní.
Simultáneamente, Estados Unidos media una nueva ronda de conversaciones entre Israel y el Líbano que comenzará este martes. Las sesiones incluirán componentes políticos y militares, con el objetivo de poner fin al ciclo de violencia. Para evitar que el frágil alto el fuego se desmorone debido a las violaciones de Hezbollah e Israel, el secretario de Estado, Marco Rubio, coordinó con los líderes de ambos países la implementación de un mecanismo de monitoreo a través del Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) para obtener información en tiempo real sobre los combates.
En el contexto libanés, se ha propuesto la creación de una "célula de coordinación militar" mediada por Qatar y Pakistán para evitar choques involuntarios entre los ejércitos de Israel y Líbano. No obstante, la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu ha aclarado que Israel no es parte del memorando de entendimiento ni de las negociaciones directas con Irán.
Por otro lado, el presidente sirio, Ahmad Al-Sharaa, descartó cualquier intervención inmediata de sus fuerzas en el Líbano, señalando que solo lo haría si el gobierno libanés lo solicita. Al-Sharaa, quien ha impulsado políticas de no intervención desde su llegada al poder a finales de 2024, sugirió la búsqueda de "soluciones creativas" para evitar que el Líbano tenga que elegir únicamente entre una guerra civil o un conflicto con Israel.
La actividad diplomática continuará con el viaje de Marco Rubio a los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin, donde se reunirá con el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) para discutir la seguridad regional y la problemática de los misiles balísticos iraníes.
Finalmente, el impacto económico de estos avances se reflejó inmediatamente en los mercados, con una caída en los precios del petróleo Brent y WTI. Mientras tanto, en el interior de Irán, el poder judicial informó del arresto de más de 3.000 personas acusadas de colaborar con "el enemigo", en lo que organismos internacionales como Amnistía Internacional han calificado como una intensificación de la represión contra la disidencia.


