La senadora suplente de la agrupación Unidad, Marcela Guerrero, ha manifestado una postura crítica y firme respecto a la actual conducción política del país, al tiempo que reivindicó su trayectoria independiente como dirigente sindical y campesina. En una entrevista concedida al programa Parlamento de elpais.bo, la legisladora desmarcó su figura de cualquier relación orgánica con el Movimiento Al Socialismo (MAS) y lanzó duras advertencias sobre la gestión del presidente Rodrigo Paz Pereira.
Durante el espacio periodístico, Guerrero realizó un repaso detallado de sus orígenes en San Jacinto. Afirmó que su liderazgo no fue producto de una ambición partidaria, sino que se forjó en el seno de movilizaciones sociales nacidas de necesidades comunitarias básicas. La senadora recordó que su formación política estuvo marcada por luchas arduas, mencionando que aún conserva las huellas de aquellas movilizaciones. En sus palabras, fue especialmente doloroso presenciar la muerte de personas de su comunidad debido a la falta de infraestructura básica, como la ausencia de un puente, hecho que impulsó su participación en la vida pública para defender los derechos de su sector.
En este contexto, la parlamentaria cuestionó el estigma persistente que asocia automáticamente al movimiento campesino y al sector rural con el oficialismo o el evismo. Guerrero fue enfática al señalar que existe una visión equivocada y reduccionista sobre la identidad del campesinado boliviano, asegurando que "el campesino no es etiqueta del MAS". Para respaldar esta afirmación, reveló que en el pasado recibió diversas ofertas para postularse como candidata por el partido oficialista, incluyendo propuestas para ser asambleísta departamental y senadora nacional. Sin embargo, decidió rechazar todas estas candidaturas debido a sus profundos desacuerdos con la manera en que se ejercía el poder dentro de dicha estructura política y el funcionamiento de su sistema interno.
En cuanto a su desempeño actual en el órgano legislativo, Marcela Guerrero explicó que mantiene una coordinación política constante con Samuel Doria Medina, líder nacional de Unidad. Según detalló, las instrucciones recibidas por parte de la dirigencia de su bancada se orientan a respaldar aquellas medidas que permitan estabilizar la actual coyuntura nacional, buscando el bienestar del país por encima de intereses sectoriales.
No obstante, esta disposición al diálogo no ha impedido que la senadora sea severa en sus críticas hacia el Ejecutivo. Guerrero sostuvo que el problema central de la administración actual es la falta de un rumbo político claro, instando a Rodrigo Paz Pereira a realizar una "reingeniería" de su gobierno. La legisladora pidió explícitamente que el mandatario abandone la improvisación en su gestión y asuma la conducción del Estado con mayor firmeza.
Entre los puntos más críticos mencionados por Guerrero se encuentran escándalos recientes que, a su juicio, afectan la estabilidad y la imagen internacional de Bolivia. Citó específicamente el caso de la llamada “gasolina basura” y presuntos actos de corrupción en diversas estructuras estatales. Asimismo, señaló la demora en el cumplimiento de promesas electorales relacionadas con las reformas estructurales y la redistribución de recursos. Otro punto de alarma fue el caso de las “narcomaderas”, advirtiendo que el Gobierno no puede permitirse ser "tibio" y debe "limpiar la casa" para evitar que estos hechos sigan deteriorando la reputación de todos los ciudadanos bolivianos.
Además de las críticas administrativas, la senadora advirtió que Bolivia atraviesa una crisis económica profunda cuyos efectos totales aún no se han manifestado plenamente, sugiriendo que el actual desgaste social no debe confundirse con una estabilización definitiva.
Como solución a estos problemas, Marcela Guerrero planteó la necesidad imperativa de impulsar una reforma parcial de la Constitución Política del Estado. Según la parlamentaria, el texto constitucional aprobado en 2009 arrastra fallas institucionales que deben ser corregidas para fortalecer el sistema judicial, el sistema electoral y el modelo autonómico.
Uno de los pilares de su propuesta es la implementación de un esquema de redistribución de recursos basado en el principio del “50/50”. Esta iniciativa busca transferir una mayor cantidad de ingresos desde el nivel central hacia las gobernaciones y municipios. Guerrero argumentó que el diseño autonómico actual es contradictorio, ya que se delegan competencias a las regiones pero se concentra el dinero en el Gobierno central. "No tiene sentido tener autonomía, tener competencias, pero no tener la plata", sentenció.
La senadora destacó que esta dependencia económica es particularmente crítica en departamentos como Tarija, que se encuentran gravemente afectados por el agotamiento del ciclo gasífero. Por ello, defendió la revisión del pacto fiscal nacional para redefinir las competencias reales de los gobiernos subnacionales. Finalmente, Guerrero adelantó que su equipo técnico ya trabaja en una propuesta formal de reforma parcial constitucional, la cual espera presentar en las próximas semanas para iniciar cambios profundos en la estructura del Estado.

