Brasil está registrando un avance sostenido en un segmento estratégico de la cadena global de la soja, logrando reducir una ventaja comercial que, durante décadas, representó una de las principales fortalezas de Argentina. El producto en cuestión es la harina de soja, rubro en el cual el país sudamericano se ha consolidado como el mayor exportador mundial, aunque ahora ve cómo su vecino reduce la distancia competitiva.
De acuerdo con datos proporcionados por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Brasil actualmente "le pisa los talones" a Argentina en cuanto a la exportación de este subproducto. Las proyecciones para el primer semestre del año corriente ya sitúan las exportaciones brasileñas de harina de soja por encima de los 12,3 millones de toneladas, una cifra que se aproxima considerablemente a los 13,3 millones de toneladas estimados para Argentina.
Esta situación es el resultado directo de una fuerte expansión en la capacidad de crushing, o molienda, del país vecino. Brasil cerró el año 2025 con un volumen récord de 58,7 millones de toneladas procesadas, lo que representa un incremento del 22,8% en comparación con los niveles registrados en 2021. El informe de la BCR detalla que, mientras que históricamente Argentina había mantenido un liderazgo sólido en el mercado de exportación de harina de soja, la molienda local se encuentra actualmente en un sendero virtualmente estancado. En contraste, la industria del procesamiento en Brasil ha mantenido un crecimiento sostenido año tras año.
La reducción de la brecha es evidente al analizar las estadísticas comparativas. Se proyecta que, en el acumulado del primer semestre, Argentina termine exportando solo un 8% más que Brasil. Esta diferencia es significativamente menor si se compara con la brecha del 86% registrada en 2021 o el 23% observado durante el primer semestre de 2025.
Uno de los motores principales de este fenómeno es la promoción de la industria del biodiesel en Brasil. Esta política ha impulsado la demanda de aceite de soja hacia máximos históricos. Como consecuencia directa de este proceso, se produce una mayor oferta de harina de soja como subproducto, lo que permite a Brasil alcanzar niveles de competitividad cada vez más altos. Este dinamismo afecta directamente al principal producto exportador de Argentina y actúa como el principal determinante del precio de la soja en el mercado interno argentino.
En cuanto a la distribución geográfica de las ventas, la mayor parte de las exportaciones de harina de soja destinadas a Europa tuvieron como destino la Unión Europea. Dentro de este bloque, España, Italia, Países Bajos, Polonia e Irlanda se posicionan como los principales compradores. Fuera de la Unión Europea, el Reino Unido también se mantiene como un mercado relevante para el producto.
Asimismo, el protagonismo de Asia en el comercio global ha impulsado la participación de los países del Sudeste Asiático como destinos de las exportaciones argentinas durante la última década. En esta región, Vietnam e Indonesia se han consolidado como los compradores principales, mientras que Malasia también se ha destacado como un mercado relevante. En conjunto, el Sudeste Asiático ha mantenido una participación estable, concentrando entre el 25% y el 30% de los embarques argentinos de harina de soja en los últimos diez años.
No obstante, el dinamismo más reciente en la demanda asiática ha provenido de otras latitudes. Los países de Medio Oriente, específicamente Arabia Saudita, Irán, Jordania y Emiratos Árabes Unidos, explican gran parte del crecimiento reciente de los despachos hacia Asia. Paralelamente, Turquía ha mostrado un incremento sostenido en sus adquisiciones de harina de soja argentina.
Por otro lado, el mercado del norte de África, que llegó a representar cerca de una de cada diez toneladas de harina y pellets de soja exportadas por Argentina, ha sufrido un retroceso. En la campaña actual, la participación de esta región y del continente africano en su totalidad se encuentra en el nivel más bajo de los últimos 15 años.
Este espacio perdido en África ha sido ocupado mayormente por países del continente americano, con especial énfasis en los integrantes de la Alianza del Pacífico. Colombia, Chile, Ecuador y Perú han liderado este crecimiento, consolidándose como destinos cada vez más relevantes para las exportaciones argentinas de harina de soja.

