El Gobierno de Cuba ha comunicado el fallecimiento del Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez. La noticia fue difundida y lamentada públicamente por el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien utilizó la red social X para expresar el profundo pesar que embarga a la nación y a su entorno personal ante la pérdida de una de las figuras más relevantes de la trayectoria revolucionaria de la isla.
En un mensaje cargado de emotividad, el mandatario cubano describió la partida física de Ramiro Valdés como un suceso que genera un dolor profundo, comparando la pérdida con la de un padre. El presidente enfatizó que siempre mantuvo hacia el Comandante un sentimiento de respeto y afecto, destacando que recordará especialmente su apoyo constante, sus consejos y su capacidad de brindar una colaboración discreta en diversos ámbitos. Asimismo, Díaz-Canel subrayó la ejemplar consagración que Valdés mantuvo durante toda su vida al servicio de la Patria.
El mandatario destacó que la trayectoria de vida del Comandante estuvo marcada por una fidelidad absoluta hacia el liderazgo de Fidel y Raúl Castro. Esta lealtad se extendió también a sus compañeros de lucha y al cumplimiento del Programa del Moncada. Según las palabras del presidente, Valdés defendió la esencia justiciera de dicho programa desde sus inicios, participando activamente en el asalto a la fortaleza de la dictadura en 1953, compromiso que mantuvo firme hasta el último aliento de su vida.
La coincidencia de su fallecimiento con la celebración del Día de los Padres añadió un matiz de tristeza al anuncio oficial. Díaz-Canel señaló que esta fecha, usualmente dedicada a la celebración familiar, se ve nublada por el dolor que provoca la partida del Comandante. El presidente concluyó su mensaje con la emblemática frase «¡Hasta la victoria siempre, Comandante!», reafirmando el legado del fallecido en la memoria de la Revolución.
Ramiro Valdés Menéndez fue una figura destacada en la historia de la mayor de las Antillas, habiendo estado vinculado desde una edad muy temprana a las actividades revolucionarias. Su participación fue decisiva en diversos hechos de la lucha insurreccional que fue dirigida por el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro. Su compromiso con la causa se manifestó en momentos críticos y fundacionales del proceso revolucionario.
Dentro de su hoja de vida, destacan hitos fundamentales como su participación en el asalto al Cuartel Moncada en el año 1953, un evento clave que marcó el inicio de la lucha contra la dictadura. Posteriormente, en 1956, formó parte de la expedición del yate Granma, acción que permitió el establecimiento de la guerrilla en el territorio cubano. Debido a su desempeño y liderazgo en el terreno, alcanzó el grado de Comandante del Ejército Rebelde mientras operaba en la Sierra Maestra.
Tras el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959, la trayectoria de Ramiro Valdés continuó ascendiendo en el organigrama del nuevo Estado. Asumió responsabilidades de alta relevancia en los niveles militar, político y gubernamental, desempeñando funciones que fueron determinantes para la organización y el desarrollo de la vida del país en las etapas posteriores al triunfo insurreccional.
La partida de Ramiro Valdés Menéndez deja un vacío en la estructura de los cuadros históricos de la Revolución, siendo reconocido no solo por su capacidad operativa y militar, sino también por su disciplina y lealtad a los principios establecidos por el mando revolucionario. Su vida, descrita por el actual presidente como ejemplar, cierra un ciclo que abarcó desde las primeras acciones contra la dictadura hasta la consolidación del sistema político actual en Cuba.


