El pasado 14 de julio de 2026, el presidente de la República, Gustavo Petro, encabezó una nueva sesión del Consejo de Ministros en un momento crítico de su administración, dada la proximidad del fin de su mandato. Durante el desarrollo de este encuentro con su gabinete ministerial, el mandatario saliente utilizó el espacio para expresar fuertes críticas hacia el presidente electo, Abelardo de la Espriella, centrándose específicamente en una reunión llevada a cabo por este último con sus designados jefes de cartera.
La controversia se originó a raíz de un encuentro ocurrido el 10 de julio en la ciudad de Barranquilla, Atlántico, donde el presidente electo se reunió con los hombres y mujeres que integrarán su equipo ministerial. Según las declaraciones del mandatario entrante, el propósito de dicha reunión fue avanzar en la definición de los objetivos de gobierno y visualizar las responsabilidades concretas que asumirán los jefes de cartera a partir del 7 de agosto, fecha oficial en la que iniciará su administración.
Sin embargo, para el presidente Gustavo Petro, este evento no fue un simple ejercicio de planeación, sino un acto ilegal. El jefe de Estado fue tajante al señalar que el encuentro en Barranquilla constituyó un "Consejo de Ministros ilícito", argumentando que personas que aún no han tomado juramento ni posesión oficial están intentando imitar las funciones de un Gobierno en ejercicio. En sus palabras, el mandatario afirmó que "simular que son Gobierno es un delito", subrayando que este podría ser el último o penúltimo Consejo de Ministros real antes de su salida.
Petro manifestó que, dada la normativa vigente, se siente en la obligación legal de denunciar estos hechos, ya que los funcionarios públicos deben exponer cualquier situación que presuntamente sea irregular. El mandatario señaló que estas acciones parecen formar parte de un intento por silenciar a su administración antes de que culmine su periodo y, simultáneamente, instaurar un gobierno actual antes de que se haya realizado la juramentación formal, proceso que consideró no válido.
Además de las críticas administrativas, el presidente Petro enfocó sus señalamientos en la simbología utilizada por Abelardo de la Espriella, específicamente el saludo militar que el presidente electo ha incorporado como parte de su identidad de campaña y de la imagen de su próximo Gobierno. Petro sostuvo que dicho saludo es exclusivo de los miembros de las Fuerzas Militares y que los civiles no deben replicarlo bajo ninguna circunstancia.
El jefe de Estado recordó que el saludo militar es un acto de respeto que los uniformados rinden a otros miembros de la fuerza pública y al presidente de la República, cargo que él sigue ostentando y que conlleva la responsabilidad de ser el comandante supremo de las Fuerzas Armadas. "Por ahora, soy yo. A nadie más", sentenció Petro, calificando la actitud del presidente electo como "lentejuela" y "baratería", insistiendo en que existe una separación necesaria entre los cuerpos de la sociedad que es fundamental para el funcionamiento de la democracia.
Por su parte, el presidente electo, Abelardo de la Espriella, defendió la legitimidad de la jornada adelantada en Barranquilla, la cual se extendió durante varias horas. En declaraciones a los medios de comunicación, el jefe de Estado entrante explicó que el objetivo primordial fue revisar las prioridades urgentes que cada ministerio deberá atender, basándose en las condiciones reales en las que se encuentra el país actualmente.
De la Espriella enfatizó que su administración se centrará en resolver problemáticas estructurales que afectan a la población colombiana, mencionando explícitamente la inseguridad, la corrupción y las falencias del sistema de salud. Asimismo, resaltó que el manejo adecuado de los recursos públicos será un pilar fundamental de su gestión.
El presidente electo describió a su gabinete como un equipo de "las mejores calidades humanas y profesionales", diseñado para brindar soluciones efectivas al pueblo colombiano, especialmente a los sectores más humildes, bajo una premisa de lucha frontal contra la corrupción.
Finalmente, De la Espriella insistió en que su equipo de trabajo ha estado realizando un diagnóstico exhaustivo sobre el estado de Colombia tras los cuatro años de gestión del Gobierno de Petro. Según el mandatario electo, este análisis es indispensable para tomar decisiones acertadas desde el primer día de su mandato. Aseguró que no hay espacio para la "flojera" ni las vacaciones, afirmando que su equipo trabaja diariamente en la conformación de los cuadros técnicos de cada ministerio para resolver los problemas que aquejan a la nación.

