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Celebran en La Habana el 60 aniversario de "Biografía de un Cimarrón" de Miguel Barnet

La Habana, 20 jun.- En el habitual espacio Sábado del Libro, decenas de lectores se congregaron en la Calle de Madera de

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Celebran en La Habana el 60 aniversario de "Biografía de un Cimarrón" de Miguel Barnet
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La Habana celebró el 60 aniversario de Biografía de un Cimarrón, la obra cumbre de Miguel Barnet que ha alcanzado 90 ediciones mundiales. En un emotivo encuentro en el Centro Histórico, el autor y los premios nacionales de literatura Nancy Morejón y Virgilio López Lemus destacaron la vigencia de este relato que transforma el testimonio oral en una pieza poética e imperecedera. Barnet recordó que la novela nació de su encuentro con Esteban Montejo, cuya historia de libertad representa la lucha de los cimarrones, definidos como los abuelos de la patria. La obra es reconocida por rescatar la memoria de quienes rompieron sus cadenas, priorizando la historia oral sobre los archivos oficiales para capturar la esencia de la independencia cubana.

En el marco del habitual espacio Sábado del Libro, la Calle de Madera, ubicada en el Centro Histórico de La Habana, se convirtió en el punto de encuentro para decenas de lectores congregados con un objetivo común: celebrar la obra de Miguel Barnet Lanza y conmemorar el sexagésimo aniversario de la primera edición de su clásica novela, "Biografía de un Cimarrón".

El evento contó con la presencia de tres figuras prominentes de las letras cubanas, todos ellos galardonados con el Premio Nacional de Literatura: Nancy Morejón, Virgilio López Lemus y el propio autor, Miguel Barnet. Juntos presentaron un título que ha demostrado una vigencia extraordinaria, alcanzando ya las 90 ediciones en diversos idiomas y formatos. En esta ocasión, la presentación fue impulsada por la Editorial Letras Cubanas, institución que publicó la obra en 1980 y que la mantiene vigente dentro de su colección Biblioteca del Pueblo.

Durante su intervención, la poetisa Nancy Morejón resaltó la naturaleza testimonial de la novela. Hizo especial mención a la contribución del artista plástico Eduardo Roca «Choco» (1949-2026), quien fue el encargado de realizar la portada del libro, marcando así una de sus últimas aportaciones al ámbito literario de Cuba. Morejón recordó que la obra tuvo tres grandes lectores iniciales, destacando entre ellos a Alejo Carpentier (1904-1980), quien sostenía que los cimarrones, y específicamente el protagonista Esteban Montejo, fueron los responsables de inculcar el ideal de independencia a los criollos cubanos.

La autora subrayó que, en diversas partes del mundo, "Biografía de un Cimarrón" es percibida como una extensa poesía, gracias a la capacidad de Barnet para reproducir fielmente el habla coloquial del pueblo cubano. Morejón profundizó en el relato de Montejo sobre Antonio Maceo, el Titán de Bronce (1845-1896), citando que el protagonista describió a Maceo como un hombre que «se portó como un hombre entero en Mal Tiempo, iba al frente siempre». Para cerrar su discurso, la poetisa rescató una cita que define el espíritu indomable de Montejo, quien, aun con un centenario de vida y en libertad, se sentía cimarrón: «Digo que no quiero morirme para echar todas las batallas que vengan; con un machete me basta».

Por su parte, Virgilio López Lemus analizó la obra desde una perspectiva técnica, señalando que Barnet logró una verosimilitud dotada de vuelo poético. Calificó el libro como una obra imperecedera y una novela sin ficción, comparando la suerte del autor con la de otros escritores como Silvestre de Balboa y Alejo Carpentier. López Lemus celebró el equilibrio alcanzado entre la objetividad y la subjetividad, permitiendo que un testimonio diera el salto del conocimiento científico a la expresión poética. Asimismo, resaltó que la obra se alejó de los realismos de la época, incluyendo el realismo socialista, y observó que el autor decidió omitir la vida de los esclavistas, pues consideró que sus vidas carecían de importancia frente a la existencia del cimarrón.

Miguel Barnet, al reflexionar sobre la creación de su texto, confesó que lo escribió en un «rapto de magia». Recordó que durante los años 60 tuvo la oportunidad extraordinaria e inolvidable de conocer a hombres y mujeres que habían sufrido la esclavitud. El autor admitió que, en aquel momento, no sospechaba la trascendencia que alcanzaría el libro, ya que lo concibió inicialmente como un componente de las investigaciones del barracón.

Barnet evocó su etapa laboral en la Biblioteca Nacional de Cuba, coincidiendo con el periodo de las sesiones conocidas como "Palabras a los Intelectuales", en las cuales participó y que ayudaron a definir la política cultural de la Revolución cubana. Desde su vocación de antropólogo, el autor explicó que identificó cómo los poderes hegemónicos habían condicionado los archivos y las fuentes documentales oficiales, razón por la cual decidió basar su obra en la historia oral de quienes habían sido esclavos y mambises.

El autor relató el momento en que decidió buscar a Esteban Montejo tras leer entrevistas publicadas en el periódico El Mundo. Recordó haberlo encontrado sentado en una piedra bajo un árbol en el Hogar del Veterano donde residía, afirmando con convicción: «estoy seguro que me estaba esperando». Barnet compartió que, al regresar a su casa ese día, sintió la urgencia de hacer algo con aquella vida, eligiendo a Esteban porque su relato representaba la historia de muchas personas que lograron romper las cadenas de la esclavitud.

Para finalizar, Barnet agradeció la presencia de sus admiradores y reflexionó sobre la capacidad de percibir la grandeza en la historia de cada ser humano. Concluyó asegurando que los cimarrones son los «abuelos de la patria» y quienes enseñaron la lucha por la libertad, razón por la cual su historia lo cautivó profundamente.

El encuentro contó además con la asistencia de destacadas personalidades de la cultura, entre ellas Marta Bonet de la Cruz, presidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba; Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro; Yasel Toledo Garnache, presidente de la Asociación Hermanos Saíz; y Yanelis González Leyva, directora de la Editorial Letras Cubanas.

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