La comunidad educativa del liceo 52 de Montevideo se encuentra sumida en el dolor y la conmoción tras el brutal quíntuple homicidio ocurrido el pasado viernes en el barrio El Monarca. Entre las víctimas se encuentra una adolescente de 14 años que cursaba el noveno año en dicho centro educativo, hecho que ha desencadenado una serie de reclamos urgentes por parte del cuerpo docente y sindical sobre la seguridad y el acompañamiento estatal en la zona.
Verónica Méndez, presidenta de ADES Montevideo, ha sido la voz encargada de transmitir la preocupación de los educadores. Según informó la dirigente, el centro educativo abrió sus puertas este lunes alrededor del mediodía, pero no con el objetivo de impartir lecciones académicas, sino para brindar un espacio necesario de contención y acompañamiento a los estudiantes. El objetivo primordial fue permitir que los jóvenes expresaran sus sentimientos y pudieran conversar con sus profesores en un momento de alta vulnerabilidad emocional.
En declaraciones brindadas a Subrayado, Méndez subrayó que la comunidad educativa percibe una preocupante ausencia de las instituciones públicas en el barrio. La dirigente señaló que existe un pedido explícito para que el Estado retorne al territorio con instituciones capaces de abordar la violencia, la cual describió como un fenómeno presente a todo nivel en la zona. Según la presidenta de ADES Montevideo, en el pasado existía un trabajo interinstitucional que resultaba efectivo, pero que se vio significativamente disminuido debido a recortes implementados por el gobierno anterior, lo que habría debilitado la red de contención social en El Monarca.
La gravedad de la situación ha llevado a que el desarrollo de la semana escolar sea totalmente atípico. Méndez fue tajante al afirmar que no se dictarán clases comunes, ya que consideró que intentar retomar la rutina académica habitual en este contexto resultaría "inhumano". La prioridad actual es el soporte emocional de los alumnos y el personal docente, quienes se enfrentan al trauma de haber perdido a una compañera en un acto de violencia extrema.
Uno de los puntos más críticos señalados por el sindicato es la insuficiencia de los recursos de salud mental. Si bien el liceo 52 cuenta con un psicólogo, la presidenta de ADES Montevideo explicó que el profesional dispone de muy pocas horas de atención, ya que el cargo es compartido con otro centro educativo. Ante esta precariedad, se ha solicitado formalmente un refuerzo en la atención psicológica, exigiendo que el cargo sea exclusivo para el centro y que se asignen más horas de trabajo. Méndez vinculó esta carencia a la necesidad general de un mayor presupuesto educativo, asegurando que es imperativo contar con más recursos para atender estas crisis.
En cuanto a los hechos violentos, el quíntuple crimen se registró aproximadamente a las 7:30 de la mañana del viernes en una vivienda ubicada en la intersección de Pasaje Central y Juan Acosta, en el barrio El Monarca. Las víctimas fueron identificadas como dos jóvenes de 18 años, un hombre de 28, una mujer de 32 y la adolescente de 14 años. Esta última, aunque fue trasladada gravemente herida a un centro asistencial, falleció horas más tarde.
La reconstrucción del ataque revela una ejecución planificada. Cuatro individuos arribaron al lugar en dos motocicletas. Tres de ellos saltaron el muro perimetral de la vivienda y lograron ingresar tras hacerse pasar por efectivos policiales. Poco después de su entrada, se produjeron múltiples disparos. Un detalle relevante para la investigación es que los atacantes vestían ropa similar a uniformes laborales equipados con cintas reflectivas, lo que refuerza la hipótesis de que se trató de un ataque dirigido y coordinado.
Las víctimas mantenían un vínculo familiar estrecho: los tres hombres fallecidos eran hermanos, mientras que la mujer de 32 años era la madre de la adolescente y suegra de uno de los hermanos. Se sabe que la familia se había trasladado desde Villa Española hacia El Monarca hace algunos meses.
Desde el Ministerio del Interior se ha indicado que las víctimas integraban el grupo criminal conocido como los Suárez, organización que mantiene una disputa violenta desde hace años con la banda de los Albín. En la escena del crimen, los peritos recolectaron al menos 14 casquillos y constataron diversos impactos de bala en las paredes de la vivienda bordó.
Actualmente, la investigación está bajo la dirección de la fiscal de Homicidios de 3.º turno, Andrea Mastroianni. Las autoridades policiales mantienen la hipótesis de que el crimen es consecuencia directa de las pugnas entre organizaciones criminales y han manifestado su preocupación ante la posibilidad de que se produzcan nuevas represalias tras esta masacre.


