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Bolivia: Rodrigo Paz decreta estado de excepción para terminar con los bloqueos

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha anunciado este sábado la imposición del estado de excepción en el país, una medida extraordinaria adoptada con el objetivo de "no seguir siendo rehenes" de la severa crisis provocada por los bloqueos y movilizaciones comenzados hace 50 días.

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Bolivia: Rodrigo Paz decreta estado de excepción para terminar con los bloqueos
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El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, decretó el estado de excepción en todo el territorio nacional para poner fin a 50 días de inestabilidad y bloqueos de carreteras. Esta medida extraordinaria busca restablecer la libre circulación de personas y mercancías, evitando que la ciudadanía siga siendo rehén de las movilizaciones que han afectado el abastecimiento y los derechos fundamentales. A pesar de haber logrado un acuerdo con la Central Obrera, el Gobierno considera que la situación sigue siendo crítica debido a la resistencia de los sindicatos campesinos afines a Evo Morales. Estos sectores mantienen los cortes de ruta y exigen la renuncia inmediata del mandatario, lo que obligó al Ejecutivo a recurrir a esta medida drástica para recuperar el orden.

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha tomado una decisión determinante para enfrentar la crisis social y logística que atraviesa el país. Este sábado, el mandatario anunció oficialmente la imposición del estado de excepción en todo el territorio nacional, una medida extraordinaria que busca poner fin a una situación de inestabilidad que ya se prolonga durante 50 días, marcada por constantes movilizaciones y bloqueos de carreteras.

La decisión del Ejecutivo surge como una respuesta directa a la severa crisis provocada por las medidas de presión. Según las declaraciones del propio presidente Paz, el objetivo primordial de este decreto es evitar que la ciudadanía continúe siendo "rehén" de los bloqueos. A través de una publicación en sus redes sociales, el mandatario fue enfático al señalar que la aplicación del estado de excepción tiene como finalidad liberar las vías de comunicación del país, permitiendo que el flujo de personas y mercancías se restablezca plenamente.

El mandatario detalló que la situación actual ha alcanzado un punto crítico donde los derechos fundamentales de los bolivianos se han visto vulnerados. Paz subrayó que la población no puede seguir enfrentando las restricciones impuestas por los bloqueos, los cuales han impedido que miles de ciudadanos puedan trabajar, asistir a sus centros de estudio o recibir la atención médica necesaria. Asimismo, destacó que estas movilizaciones han obstaculizado el abastecimiento de productos básicos y la capacidad de las familias para llevar el sustento diario a sus hogares, afectando la seguridad alimentaria y la economía doméstica.

En relación con la naturaleza de esta medida, el presidente Rodrigo Paz aclaró que el estado de excepción no tiene la intención de suprimir la normalidad del país, sino todo lo contrario: se trata de un mecanismo para devolverla. El Gobierno sostiene que Bolivia se encuentra en una situación de urgencia donde es imperativo recuperar la transitabilidad de los caminos, garantizar que el suministro de bienes esenciales llegue a todos los rinciertos del territorio y restablecer el orden cotidiano que ha sido interrumpido durante casi dos meses.

A pesar de la severidad de la medida, el presidente ha mantenido una postura de apertura hacia la resolución pacífica del conflicto. Paz matizó su anuncio asegurando que las puertas del Gobierno permanecerán abiertas para aquellos sectores y actores sociales que tengan la voluntad de dialogar de buena fe, dejando claro que la vía del entendimiento sigue siendo una opción viable siempre que se haga bajo condiciones de respeto y sinceridad.

Este anuncio ocurre en un momento de contrastes políticos. Apenas unas horas antes de decretar el estado de excepción, el Ejecutivo había logrado alcanzar un acuerdo significativo con la Central Obrera. Este pacto permitió que el sindicato decidiera poner fin a las movilizaciones y a las medidas de presión que impulsaba a nivel nacional, lo que inicialmente parecía abrir la senda hacia la pacificación del país. De hecho, los sectores vinculados a la Central Obrera, referidos como 'cobistas', comenzaron a levantar sus medidas de presión en el momento en que se concretó el acuerdo.

Sin embargo, para el Gobierno de Rodrigo Paz, el acuerdo con la Central Obrera resulta insuficiente para resolver la crisis global. El principal obstáculo persiste en los sindicatos de campesinos, quienes mantienen una lealtad firme hacia el expresidente Evo Morales. Estos grupos no solo han rechazado los avances logrados con otros sectores, sino que mantienen firmes los bloqueos en carreteras estratégicas.

La postura de los campesinos es tajante y va más allá de demandas sectoriales; su exigencia central es la renuncia inmediata del presidente Rodrigo Paz. Es precisamente esta resistencia y la persistencia de los cortes de ruta lo que ha llevado al Ejecutivo a considerar que las medidas ordinarias ya no son suficientes, obligándolo a recurrir al estado de excepción para forzar la liberación de las carreteras y garantizar que el país no quede paralizado por las demandas del sector campesino afín a Morales.

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