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Industria vitivinícola chilena diversifica su estrategia ante la caída global del consumo de vino

Con un consumo global de vino en caída libre y en niveles de hace 70 años, para capear la crisis y mantener al país como el cuarto exportador mundial. El consumo mundial de vino el año pasado alcanzó los 208 millones de hectolitros, lo que supone su nivel más bajo desde 1957 y refleja una ... Continua leyendo "¿Hay más cerveceros?: Las tácticas de los viñateros chilenos ante caída mundial del consumo de vino" The post ¿Hay más cerveceros?: Las tácticas de los viñateros chilenos ante caída mundial del consumo de vino appeared first on BioBioChile .

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Industria vitivinícola chilena diversifica su estrategia ante la caída global del consumo de vino
Puntos clave

La industria vitivinícola de Chile enfrenta una crisis estructural debido a la caída histórica del consumo de vino a nivel global, impulsada principalmente por los nuevos hábitos de salud de las generaciones jóvenes y presiones arancelarias en Estados Unidos. Esta contracción ha provocado una reducción drástica en la superficie de los viñedos y un retroceso en el volumen de exportaciones. Para combatir este desplome, las viñas líderes están reinventando su modelo de negocio mediante la diversificación. La estrategia se centra en el lanzamiento de vinos desalcoholizados, la apuesta por la premiumización de productos para el segmento de lujo y la transformación de las bodegas en centros de enoturismo de clase mundial que priorizan la experiencia sobre el volumen.

La industria vitivinícola de Chile atraviesa un periodo de ajustes profundos y desafíos estructurales debido a una tendencia descendente en el consumo de vino a nivel global. Para contrarrestar este escenario y mantener su posición como el cuarto exportador mundial, el sector ha comenzado a implementar estrategias de diversificación que incluyen la apuesta por productos sin alcohol, la potenciación del enoturismo de lujo y el enfoque en vinos de gama alta o 'premium'.

Según datos proporcionados por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el consumo mundial de vino alcanzó el año pasado los 208 millones de hectolitros. Esta cifra representa el nivel más bajo registrado desde 1957 y evidencia una caída acumulada del 14% desde el año 2018. Esta contracción del mercado global ha tenido un impacto directo en la producción nacional.

En Chile, las cifras del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) revelan que la producción cayó un 10% en 2025. Asimismo, se ha observado una reducción significativa en la superficie de los viñedos, la cual ha disminuido en un 27% desde 2019. A esto se suma el desempeño exportador, que inició el año 2026 con un retroceso del 9,4% en términos de volumen. El panorama se ha visto complejizado adicionalmente por factores externos, específicamente los aranceles a las importaciones impuestos por el presidente estadounidense, Donald Trump.

Uno de los factores determinantes en este desplome es el cambio de hábitos en las generaciones más jóvenes, particularmente en Estados Unidos, un destino crítico para el vino chileno. Una encuesta de Gallup indica que el consumo en este segmento descendió del 59% al 50% en un lapso de dos años, señalando que la principal causa es una mayor preocupación por la salud.

En el ámbito local, el consumo en Chile también ha mostrado una tendencia a la baja, descendiendo al 34,6%, su nivel más bajo en tres décadas. No obstante, Giselle Davis, antropóloga de la Universidad de Talca, sostiene que este descenso es leve y sugiere que existe una polarización social en el consumo. Según Davis, los jóvenes no necesariamente están consumiendo menos alcohol, sino que han reemplazado el vino por otras bebidas, principalmente la cerveza.

Frente a esta realidad, viñas emblemáticas como Santa Rita y Concha y Toro han tomado la delantera en el mercado del vino 'zero' o desalcoholizado. Gonzalo de Tezanos, gerente de marca en Santa Rita, señaló que aunque la participación de mercado todavía es baja, la demanda ha mantenido un crecimiento sostenido. Esta tendencia es visible en los supermercados chilenos, donde ya existen secciones dedicadas a productos con baja gradación alcohólica o sin alcohol. A nivel internacional, estas líneas han logrado penetrar con éxito en mercados de Canadá, Irlanda y los países nórdicos.

Por su parte, Concha y Toro, el mayor productor de Latinoamérica, ha visto cómo sus líneas desalcoholizadas ya representan más del 10% de sus ventas, lo que triplica la cifra registrada en 2023.

Paralelamente, el enoturismo se ha consolidado como un pilar fundamental para la industria. En la última década, el número de viñas abiertas al público en Chile aumentó de 94 a 219. Este crecimiento ha sido impulsado principalmente por visitantes de Brasil y Argentina, aunque se registra una presencia creciente de turistas provenientes de Estados Unidos y Europa.

Un ejemplo de esta evolución es el Centro del Vino de Concha y Toro en Pirque, ubicado en el Valle del Maipo. Este espacio inmersivo de 12.000 metros cuadrados fusiona tecnología, geografía y alta gastronomía. Isabel Mitarakis, enóloga de la viña, destacó que el consumidor actual busca experiencias de alto estándar. El centro, que recibe 200.000 personas anualmente, ha incrementado sus visitas en un 15% desde el año pasado y ha sido nominado a los World Travel Awards 2026 como la mejor experiencia enoturística de Sudamérica.

En la misma zona, la viña Santa Rita fue reconocida por la revista Forbes y The World’s 50 Best Wineries como la Mejor Viña del Mundo, superando a bodegas de España y Francia. Elena Carretero, gerenta de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de Santa Rita, indicó que su propuesta se basa en la cultura e historia de Chile, recibiendo más de 140.000 visitas anuales.

Finalmente, la industria ha adoptado la 'premiumización'. Concha y Toro implementó esta estrategia en 2017, enfocándose en vinos de alta gama que hoy generan el 57% de sus ingresos por ventas. Esta tendencia coincide con la observación de Giselle Davis, quien afirma que el vino ha dejado de ser popular para convertirse en un producto consumido por élites que adquieren botellas cada vez más costosas. Un ejemplo de este enfoque es 'The Icon', un vino creado por Mitarakis para conmemorar los 143 años del viñedo, cuyo precio ronda los 200 dólares y solo puede adquirirse y degustarse dentro de la viña.

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