Yoe Labrada, residente de la provincia de Las Tunas, denunció públicamente a través de la red social Facebook que fue víctima de un violento asalto a mano armada en pleno centro urbano de la capital provincial. El incidente, que ocurrió este miércoles 17 de junio de 2026, tuvo lugar alrededor de la 1:00 p. m., evidenciando la audacia de los delincuentes al actuar en horario diurno y en una zona altamente transitada.
El robo se produjo específicamente en la parte trasera de la calle Jesús Argüelles, en la intersección con la calle José Mastrapa. Según el relato detallado por la víctima en el grupo de Facebook "Revolico Tunas.Buenas Vista Jose", el agresor utilizó una táctica de engaño para ganar la confianza de Labrada antes de proceder al ataque. El sujeto se acercó fingiendo ser un comprador interesado en adquirir una bicimoto y aseguró provenir de la localidad de Manatí.
Una vez que logró reducir la distancia y generar una falsa sensación de seguridad, el asaltante sacó un cuchillo y amenazó directamente a Labrada con apuñalarlo si no entregaba el vehículo de inmediato. «Hoy me asaltaron en la aparte de atras de Jesús argüelles calle José mastrapa, 1pm de la tarde a plena luz del dia, la lacra me saca un cuchillo y es como me arrebata la bicimoto que sino la suelto me daba una puñalada», escribió la víctima en su publicación.
El vehículo sustraído es una bicicleta eléctrica de color azul metálico, marca KUKI/BWAY, que se encontraba en estado prácticamente nuevo. De hecho, Labrada señaló que el asiento del vehículo aún conservaba el plástico protector de fábrica. Entre las características distintivas de la bicimoto se encuentran espejos retrovisores circulares, una canasta delantera tipo rejilla y frenos de disco.
En cuanto al agresor, la víctima proporcionó una descripción detallada para facilitar su identificación. Labrada describió al hombre como alguien de mediana estatura, mulato, que vestía un abrigo con capucha de color negro y cargaba un pequeño bolso de mano de color carmelita. Asimismo, aseguró haber visto el rostro del sujeto con claridad, afirmando que sería capaz de reconocerlo en cualquier lugar. Ante la gravedad de la pérdida, el afectado ha ofrecido una recompensa económica a cualquier persona que pueda aportar datos precisos sobre el paradero del vehículo o la identidad del responsable.
Más allá de su caso personal, Labrada utilizó su plataforma para alertar a la comunidad sobre la existencia de grupos delictivos organizados. Advirtió a los ciudadanos que deben extremar las precauciones frente a personas que no trabajan y se dedican al asalto, sugiriendo que el crimen podría haber sido ejecutado por un grupo de dos o tres individuos.
Este hecho no es un incidente aislado, sino que se inserta en un contexto de creciente inseguridad en Las Tunas. Según datos proporcionados por el Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), la provincia se ha consolidado como una de las zonas más afectadas por la delincuencia en Cuba. Durante el primer semestre de 2025, Las Tunas registró un total de 101 casos de robo, posicionándose como la segunda provincia más impactada del país, superada únicamente por Matanzas.
Las estadísticas reflejan una tendencia preocupante: en 2024, los delitos en la provincia aumentaron en un 1% respecto al año previo, siendo la capital provincial el epicentro de la criminalidad, al concentrar el 40% de los delitos registrados en toda la provincia.
El patrón observado en el asalto a Yoe Labrada —el uso de armas blancas, la aplicación de engaños previos y la actuación coordinada en grupo— coincide con otras modalidades delictivas reportadas en la isla. Un ejemplo similar ocurrió en mayo de 2025 en la misma provincia, donde un motociclista fue emboscado con pedradas y perseguido con un cuchillo. En un caso más extremo, en enero de 2024, un ciudadano fue asesinado en La Habana con el único objetivo de robarle su moto eléctrica.
Ante la percepción de inacción por parte de las autoridades competentes, las víctimas de estos delitos han adoptado el hábito de recurrir a las redes sociales para denunciar los hechos y alertar a sus vecinos. Esta práctica se ha sistematizado en toda Cuba desde finales de 2021, cuando los propietarios de motos eléctricas comenzaron a organizarse digitalmente para combatir la ola de robos y asaltos que afectan este medio de transporte esencial.


