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¿La vitamina C realmente previene los resfríos? Un especialista aclara el mito

Presente en frutas y verduras, este nutriente suele ganar protagonismo durante la temporada de enfermedades respiratorias. Un especialista revisa la evidencia existente y explica su uso correcto.

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¿La vitamina C realmente previene los resfríos? Un especialista aclara el mito

Con la llegada de las bajas temperaturas y la proximidad del invierno, se produce un fenómeno recurrente en la población: el aumento de los resfríos y diversas enfermedades respiratorias. Ante este escenario, es habitual que un gran número de personas recurra al consumo de vitamina C, impulsadas por la esperanza de fortalecer sus defensas orgánicas y evitar caer enfermas. Sin embargo, la efectividad de esta práctica como medida preventiva ha sido puesta bajo la lupa de la medicina basada en la evidencia.

La vitamina C, técnicamente conocida como ácido ascórbico, es un nutriente esencial para el funcionamiento correcto del organismo humano. Sus funciones son múltiples y críticas; participa activamente en procesos vitales como la formación de colágeno, la cicatrización de heridas y la absorción del hierro. Asimismo, desempeña un papel fundamental en la protección de las células frente al estrés oxidativo y contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunológico.

A pesar de que su relevancia para las defensas es indiscutible, existe una diferencia fundamental entre ser necesaria para el sistema inmune y ser capaz de prevenir infecciones respiratorias mediante el consumo de dosis elevadas. Sobre este punto, el Dr. Luis Rojas Orellana, médico internista de la Red de Salud UC CHRISTUS, ha sido enfático al explicar que la suplementación habitual con vitamina C no reduce de manera significativa la probabilidad de resfriarse en la población general.

La creencia extendida de que esta vitamina actúa como un escudo preventivo contra los resfríos tiene una larga trayectoria y se apoya en una explicación biológica razonable, dada la participación del ácido ascórbico en diversos mecanismos del sistema inmune. No obstante, el Dr. Rojas Orellana señala que, al analizar estudios clínicos realizados en miles de personas, los resultados no han demostrado un efecto preventivo relevante en individuos que se encuentran sanos y mantienen una nutrición adecuada.

Existen, sin embargo, casos específicos donde la suplementación sí marca una diferencia. El especialista indica que en personas sometidas a esfuerzos físicos extremos, tales como maratonistas o militares en procesos de entrenamientos intensos, se ha observado una reducción efectiva en el riesgo de contraer resfríos. Fuera de estos grupos específicos, la evidencia disponible sugiere que el efecto preventivo es limitado.

Otro punto crítico es el momento en que se decide consumir el suplemento. El médico explica que aquellos individuos que consumen vitamina C de manera regular podrían experimentar una disminución modesta en la duración de los síntomas una vez que ya están enfermos. Sin embargo, comenzar la ingesta de suplementos justo después de que han aparecido los primeros síntomas del resfrío no parece generar beneficios importantes. Según el Dr. Rojas Orellana, los estudios disponibles no han demostrado de manera consistente un beneficio relevante cuando la toma comienza tras el inicio de la enfermedad.

En cuanto al origen de este nutriente, la mayoría de las personas puede obtener toda la vitamina C necesaria a través de una alimentación equilibrada, haciendo que la suplementación de rutina sea innecesaria. El ácido ascórbico se encuentra presente principalmente en frutas y verduras, destacando los cítricos, el kiwi, las frutillas, los tomates, los pimientos y los vegetales de hojas verdes.

La suplementación solo debería considerarse en situaciones particulares, como en personas con riesgo de déficit nutricional, quienes siguen dietas muy restrictivas, pacientes con enfermedades que afecten la absorción de nutrientes o aquellos que presentan una ingesta insuficiente de alimentos ricos en esta vitamina.

Es fundamental advertir que el consumo excesivo no se traduce en una mayor protección. Aunque es un suplemento generalmente seguro, las dosis elevadas pueden provocar molestias gastrointestinales, incluyendo dolor abdominal, diarrea o flatulencias. Además, el riesgo aumenta considerablemente en grupos específicos, como personas que padecen enfermedades renales o que tienen antecedentes de cálculos renales.

Finalmente, el Dr. Rojas Orellana enfatiza que las herramientas más efectivas para combatir el invierno no se encuentran en un frasco de suplementos. Las medidas primordiales siguen siendo mantener las vacunas al día, el lavado frecuente de manos, la ventilación de espacios cerrados, evitar el contacto con personas enfermas y sostener una alimentación saludable. El especialista concluye que la mejor estrategia reside en los hábitos de higiene y las medidas de prevención de contagio, subrayando que la vitamina C no representa una medida de prevención relevante por sí sola.

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