En el quinto piso de la Sede de Investigación Universitaria, ubicada en el barrio Jesús Nazareno de Medellín, opera uno de los centros de estudio más prestigiosos de Colombia en el ámbito de la inmunovirología. El Grupo de Inmunovirología de la Universidad de Antioquia, integrado por aproximadamente 25 personas, se ha consolidado como un referente nacional gracias a sus investigaciones sobre infecciones virales, con un enfoque prioritario en el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), aunque también han trabajado en el estudio del dengue y el Covid-19.
El grupo, que nació a finales de la década de los ochenta en la Facultad de Medicina, se centra en las ciencias básicas. Su objetivo es resolver preguntas fundamentales sobre el comportamiento del virus: cómo logra ingresar a las células, de qué manera evade el sistema inmunológico y por qué existen personas que, a pesar de estar expuestas al VIH, no llegan a infectarse.
A nivel global, la magnitud del desafío es considerable. Según datos de 2024 del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (UNAIDS), 40,8 millones de personas viven con el virus y 630.000 fallecieron por enfermedades relacionadas con el sida. En el contexto colombiano, la Cuenta de Alto Costo (CAC) estima que aproximadamente 185.954 personas son seropositivas.
Wbeimar Aguilar, coordinador del grupo y doctor en Ciencias Básicas Biomédicas, ha dedicado cerca de 20 años a este espacio. Sus investigaciones iniciales se centraron en la resistencia natural a la infección, analizando casos de transmisión vertical (de madre a hijos) y parejas serodiscordantes. Uno de los puntos clave de este estudio es la proteína CCR5, que funciona como la "puerta de entrada" del virus a las células. Aguilar explica que una pequeña fracción de la población, cerca del 3%, posee una mutación genética llamada delta32 que impide la producción de esta proteína, otorgando una resistencia natural al virus.
Además de la genética, el grupo ha sido pionero en el estudio de péptidos antimicrobianos, pequeñas cadenas de aminoácidos que podrían bloquear el VIH, los cuales han sido detectados en personas que no se contagian a pesar de la exposición constante.
Recientemente, el grupo ha expandido sus investigaciones hacia poblaciones históricamente marginadas. En colaboración con el Grupo Infettare de la Universidad Cooperativa de Colombia, han estudiado las células NK (Natural Killer) en mujeres transgénero con alto riesgo de infección. Esta población enfrenta una vulnerabilidad crítica; mientras que en Colombia la prevalencia general del VIH es de seis por cada 1.000 personas, en la población trans la cifra puede ascender a 20 de cada 100. El estudio buscaba determinar si las personas con mayor exposición al virus tenían células NK más "entrenadas". Aunque se observó que estas células lograban disminuir la replicación del virus, no se encontraron diferencias significativas entre el grupo de alto riesgo y el de menor riesgo, sugiriendo que ambos mantenían niveles de activación similares.
Otro avance significativo se ha logrado en el estudio de la población migrante mediante análisis filogenéticos. En una cooperación con el Grupo One Health de la Universidad Nacional y la alianza genómica de Medellín, el equipo logró secuenciar 42 genomas completos del VIH, un avance sin precedentes en el país, ya que hasta hace poco solo se habían secuenciado cinco. Este proceso permitió identificar el subtipo B y otro subtipo que no había sido documentado previamente en Colombia, evidenciando la necesidad de mayores esfuerzos de secuenciación para comprender la evolución del virus en el territorio.
A pesar de los avances en terapias antirretrovirales —consideradas uno de los grandes hitos desde los noventa—, el VIH sigue sin cura debido a los "reservorios virales". Estas son células en reposo donde el virus permanece oculto y es invisible para el sistema inmunológico y los medicamentos. Cuando la persona sufre estrés o contrae otra infección, estas células pueden activarse y reiniciar la replicación del virus. El Grupo de Inmunovirología busca ahora formas de identificar estos reservorios en el laboratorio para desarrollar terapias de larga duración.
Finalmente, Wbeimar Aguilar enfatiza que el reto más urgente en Colombia es el diagnóstico temprano. El estigma sigue siendo la principal barrera, especialmente para personas LGBTQ+, trabajadores sexuales y migrantes. El coordinador aboga por la masificación de las pruebas en entornos rutinarios como colegios y universidades, y hace un llamado a incrementar la financiación a la ciencia, señalando que la investigación es el motor fundamental para el desarrollo y la búsqueda de soluciones definitivas contra el VIH.


