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La fotografía de retina y la inteligencia artificial podrían predecir el riesgo de Alzheimer años antes de los síntomas

Las imágenes de retina pueden predecir muchos de los factores de riesgo asociados al desarrollo de Alzheimer

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La fotografía de retina y la inteligencia artificial podrían predecir el riesgo de Alzheimer años antes de los síntomas
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Un nuevo estudio revela que una simple fotografía de la retina, analizada con inteligencia artificial, puede predecir el riesgo de desarrollar Alzheimer años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Esta técnica, económica y accesible, identifica alteraciones sutiles en el nervio óptico y las arterias que actúan como biomarcadores del estado neurovascular del cerebro. A diferencia de las costosas resonancias magnéticas o los historiales médicos subjetivos, este método ofrece un diagnóstico precoz y objetivo basado en el daño físico real. Este avance permite a los médicos intervenir a tiempo, fomentando estilos de vida saludables y pruebas específicas para mitigar el riesgo en pacientes vulnerables. La investigación, publicada en el Journal of Alzheimer’s Disease, posiciona la salud ocular como un reflejo estratégico de la integridad cerebral, transformando una revisión rutinaria de la vista en una herramienta clave para la medicina preventiva y la geriatría.

Un reciente estudio científico ha revelado que las revisiones oculares rutinarias podrían transformarse en una herramienta fundamental para la detección precoz de la enfermedad de Alzheimer. Según la investigación, el uso de fotografías de la retina —una prueba que se caracteriza por ser económica, sencilla y ampliamente extendida en la práctica clínica actual— permite predecir con precisión diversos factores de riesgo asociados al desarrollo de esta patología neurodegenerativa, incluso años antes de que el paciente comience a manifestar los primeros síntomas cognitivos.

Este trabajo de investigación ha sido publicado en la prestigiosa revista científica Journal of Alzheimer’s Disease. Para alcanzar estos resultados, el equipo de científicos combinó el análisis de imágenes oculares con la implementación de modelos de aprendizaje automático, basados en inteligencia artificial (IA). El estudio se llevó a cabo examinando las fotografías de la retina de más de 40.000 pacientes, cuyos datos fueron obtenidos de un banco de datos ubicado en el Reino Unido. A través de este proceso, los investigadores lograron identificar variaciones anatómicas sutiles en regiones críticas del ojo, específicamente en el nervio óptico y las arterias de la retina.

El profesor Ruogu Fang, experto en ingeniería biomédica de la Universidad de Florida y líder del estudio, ha subrayado la importancia de este hallazgo. Fang señala que, si bien se sabe que el Alzheimer se desarrolla a lo largo de varias décadas, la mayoría de las herramientas diagnósticas actuales se centran en la patología cuando ya se encuentra en una fase avanzada, momento en el cual suele ser demasiado tarde para intervenir de manera efectiva. Al analizar biomarcadores novedosos, como la salud retiniana, se abren nuevas oportunidades para identificar a los pacientes en riesgo, permitiéndoles realizar las pruebas adecuadas y fomentar estilos de vida saludables que ayuden a mitigar dicho riesgo.

La innovación central de este enfoque reside en la capacidad de la inteligencia artificial para extraer conclusiones clínicas complejas a partir de una simple imagen del fondo de ojo. El modelo desarrollado ha demostrado ser capaz de predecir con exactitud tanto factores de riesgo conductuales como características biológicas vinculadas a la vulnerabilidad frente al Alzheimer.

Hasta este momento, gran parte de la información sobre los factores de riesgo se recopilaba a través del historial médico, un método que frecuentemente presenta deficiencias debido a que los informes pueden estar incompletos o basarse en autoinformes subjetivos y poco fiables, especialmente en lo que respecta al consumo de alcohol y tabaco. En este sentido, la fotografía de la retina comienza a actuar como un sensor biológico integrado del riesgo acumulado, ya que captura el daño físico real que estas variables han provocado en el sistema neurovascular del paciente a lo largo de los años.

Desde el punto de vista logístico y económico, esta técnica de cribado presenta ventajas significativas sobre las herramientas tradicionales, como las resonancias magnéticas (RM), debido a su bajo coste y elevada accesibilidad. Las fotografías de retina ya son habituales en el seguimiento de diversas condiciones, como las cataratas, el glaucoma o la diabetes, e incluso se realizan de forma ordinaria en los exámenes ópticos comunes destinados a la graduación de gafas.

El equipo de investigación de la Universidad de Florida, que contó con la participación del doctor Adam Woods, el investigador de Meta Yunchao Yang y el estudiante de doctorado Seowung Leem como primer autor, ya había comprobado previamente que las imágenes de la retina podían detectar casos activos de la enfermedad. Sin embargo, el verdadero hito de este nuevo hallazgo radica en la prevención activa. Al identificar tempranamente los factores de riesgo acumulados en la estructura ocular, los profesionales de la salud podrán seleccionar con mayor precisión a aquellos pacientes que podrían beneficiarse de intervenciones preventivas eficaces.

Este avance científico refuerza la idea de que la salud ocular no es solo un indicador de la capacidad visual, sino que funciona como un fiel reflejo de la integridad cerebral y neurovascular, posicionándose como un aspecto estratégico fundamental para el futuro del cuidado preventivo de las personas mayores y la geriatría.

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