El Consejo de Política Monetaria del Banco de Japón ha anunciado este martes una nueva decisión fundamental en su estrategia financiera, determinando un aumento de 25 puntos básicos en el tipo de interés de referencia. Con esta medida, la tasa se sitúa ahora en el 1%, lo que representa la primera subida del tipo de interés de la facilidad de depósito en un periodo de seis meses. Según los datos proporcionados por la propia institución, este nivel es el más alto que ha alcanzado la tasa desde el año 1995.
La decisión de incrementar los tipos fue adoptada por una amplia mayoría dentro del Consejo, con una votación de 7 a 1. Un detalle relevante de esta sesión fue la ausencia del gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda. El máximo responsable de la entidad no pudo asistir a la reunión debido a que se encuentra hospitalizado desde la semana pasada, consecuencia de una infección derivada de un quiste hepático.
Con este movimiento, el Banco de Japón reanuda la senda alcista de su política monetaria, cumpliendo con las expectativas del mercado. Este ajuste se suma a las subidas ya implementadas en diciembre y enero de 2025, consolidando un ciclo de endurecimiento que comenzó formalmente en el año 2024, cuando la entidad aplicó incrementos en los meses de marzo y julio de aquel ejercicio.
En el análisis detallado presentado por la institución, se destaca que la economía japonesa ha experimentado una recuperación moderada. No obstante, el Banco de Japón advierte que se ha observado "cierta debilidad" en el desempeño económico, señalando que esto se debe, en parte, al impacto generado por la crisis en Oriente Próximo. A pesar de ello, el consumo privado ha logrado mantenerse sólido, impulsado por un contexto favorable en el mercado laboral y una mejora en los ingresos de los ciudadanos, aunque la entidad reconoce que persiste una debilidad notable en la confianza de los hogares.
De cara al futuro inmediato, la institución prevé que el crecimiento económico de Japón pueda desacelerarse. Esta previsión se fundamenta en el aumento de los precios del petróleo, consecuencia directa de la situación geopolítica en Oriente Próximo. El Banco de Japón estima que el encarecimiento del crudo reducirá las ganancias de las empresas y afectará negativamente a los ingresos reales de los hogares. A pesar de este escenario de ralentización, la entidad mantiene su confianza en que la economía continuará creciendo, aunque lo hará a un ritmo más lento.
En relación con la evolución de los precios, el Banco de Japón considera que las expectativas de inflación han aumentado de forma moderada. En este sentido, la institución ve probable que el Índice de Precios al Consumo (IPC) de referencia, el cual excluye los alimentos frescos, se acelere hasta superar claramente la barrera del 2%. Esta aceleración estaría impulsada principalmente por el encarecimiento del petróleo crudo, que elevaría los precios de la energía y de diversos bienes. Sin embargo, se espera que, una vez disminuyan los efectos de los altos precios del petróleo, la tasa de inflación vuelva a situarse en torno al 2%.
Paralelamente al ajuste de los tipos de interés, el Consejo del Banco de Japón ha tomado medidas respecto a su programa de activos. Por una mayoría de 7 a 1, se ha decidido acometer una reducción gradual en la compra de bonos soberanos. Específicamente, la entidad reducirá cada trimestre el importe de sus compras mensuales en unos 200.000 millones de yenes (equivalentes a 1.076 millones de euros), proceso que se extenderá hasta el periodo comprendido entre enero y marzo de 2027.
Mirando más allá de ese plazo, a partir de abril de 2027, el Banco de Japón prevé que el monto de sus compras mensuales de deuda japonesa se estabilice en aproximadamente 2 billones de yenes (10.760 millones de euros).
Finalmente, para mitigar posibles riesgos de volatilidad, el Banco de Japón ha asegurado que mantendrá una vigilancia constante sobre el mercado. La institución ha comprometido que, en el supuesto de producirse un aumento rápido de las tasas de interés a largo plazo, "responderá con agilidad". Para ello, contempla la posibilidad de incrementar el importe de las compras de bonos y llevar a cabo operaciones de compra a tipo fijo según sea necesario.
