El Gobierno de Chile ha anunciado un alivio económico para los consumidores y el sector transporte, derivado de la estabilización de los mercados energéticos internacionales. Este escenario es el resultado directo del alto al fuego alcanzado entre Estados Unidos e Irán, un entendimiento diplomático que ha permitido reducir la tensión geopolítica y, en consecuencia, impactar a la baja en los costos de los combustibles en el país.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, informó este lunes que se producirá una tendencia a la baja en el precio de los combustibles, impulsada principalmente por factores geopolíticos que han logrado estabilizar la oferta de crudo a nivel global. Según detalló la autoridad, esta modificación en las pizarras de las estaciones de servicio comenzará a operar formalmente desde este jueves 18 de junio.
De acuerdo con los datos proporcionados por el secretario de Estado, el alivio financiero es la respuesta inmediata a la disminución del valor del crudo en los mercados internacionales. Este descenso fue gatillado no solo por el reciente entendimiento diplomático entre las potencias, sino también por la normalización del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, una arteria vital para el suministro global de petróleo.
Al desglosar las cifras proyectadas, el ministro Quiroz indicó que tanto el diésel como las bencinas experimentarán una disminución cercana a los 100 pesos por litro. El secretario de Estado reflexionó sobre la volatilidad del periodo anterior, señalando: "Tuvimos que tomar la difícil decisión (...) de subir las bencinas a causa de la guerra. Ahora que la guerra está dando signos de que va a terminar, las bencinas entonces están bajando, entonces los precios internacionales también van a bajar en Chile".
En este sentido, el ministro explicó que se espera que el próximo decreto, vigente a partir del jueves, materialice una baja en el diésel del orden de los 100 pesos, con un comportamiento similar para las diversas bencinas. El Ejecutivo ha sido enfático en aclarar que estos nuevos precios no serán transitorios por pocos días, sino que se mantendrán vigentes por un lapso mínimo de tres semanas.
A pesar del optimismo gubernamental, el sector académico ha sugerido mantener una postura de cautela. Josefina Romo, investigadora de Clapes UC, señaló que es poco probable que el mercado retorne de forma sostenida a los niveles previos al inicio del conflicto en el corto plazo. Según la experta, esto se debe a que el conflicto obligó al uso de reservas estratégicas para asegurar el abastecimiento, y la reposición de dichas reservas podría tomar tiempo, manteniendo así una presión adicional sobre la demanda.
Asimismo, Romo advirtió que las recientes tensiones han puesto de manifiesto la importancia estratégica del petróleo y la vulnerabilidad de las cadenas globales de suministro, lo que podría traducirse en que el mercado mantenga una mayor prima de riesgo geopolítico.
Por su parte, la Confederación Nacional de Dueños de Camiones ha reaccionado a este anuncio solicitando que la autoridad cumpla con la promesa de retroceder los aumentos aplicados durante la segunda quincena de marzo y el inicio de abril, periodo en el cual el costo logístico se vio severamente afectado por la crisis internacional. Ante esto, el Gobierno aseguró que mantendrá una vigilancia constante sobre el mercado externo para evaluar si las rebajas pueden profundizarse o si requerirán ajustes futuros.
El impacto de este nuevo escenario internacional ha trascendido los combustibles, fortaleciendo la moneda local y los activos de riesgo. En la Bolsa de Santiago, el IPSA se mantuvo en terreno positivo con una variación del 0,21%. Simultáneamente, el mercado cambiario registró una caída del dólar de aproximadamente 7 pesos, mientras que el cobre alcanzó un valor de 6,22 dólares la libra.
Desde la perspectiva de la política monetaria, el economista Carlos Budnevich, integrante del Grupo de Política Monetaria (GPM), destacó los beneficios potenciales de esta estabilidad, mencionando que mejores condiciones en el precio del petróleo podrían llevar a una reducción gradual de las tasas de interés. No obstante, Budnevich advirtió sobre la incertidumbre, recordando que en ocasiones anteriores se han anunciado ceses al fuego que luego terminaron en retrocesos.
Debido a este elemento de incertidumbre, el GPM recomendó al Consejo del Banco Central mantener la tasa de interés en 4,5%, sugiriendo esperar a que la estabilidad sea definitiva antes de iniciar una flexibilización monetaria más agresiva. A pesar de que el acuerdo actual parece más sólido que los previos, el experto concluyó que el riesgo de retroceso sigue siendo un factor a considerar.

