El panorama económico del mes de mayo estuvo marcado por un incremento significativo en los índices de precios, registrando una inflación del 5,84 %. Esta cifra representa el nivel más alto alcanzado desde agosto de 2024 y tiene una raíz clara en el ajuste del salario mínimo decretado el pasado mes de diciembre, cuyos efectos se han materializado con fuerza en el costo de vida de los consumidores.
De acuerdo con el análisis técnico realizado por el Grupo Cibest de Bancolombia, este repunte inflacionario es el resultado directo de la indexación de precios. Este proceso ocurre cuando los costos de bienes y servicios se ajustan automáticamente en función del incremento salarial y de la inflación registrada durante el año anterior. El informe destaca que las presiones más fuertes no fueron generalizadas, sino que se concentraron específicamente en el componente de servicios, especialmente en aquellos rubros que dependen intensamente de la mano de obra.
El análisis detallado del Grupo Cibest permite identificar los sectores donde el ajuste fue más evidente. Entre los rubros más afectados se encuentran los servicios relacionados con la copropiedad, que presentaron un incremento del 1,25 %, y el transporte de pasajeros y equipaje en avión, que registró un alza considerable del 6,93 %. Asimismo, el sector inmobiliario sintió el impacto a través del arriendo efectivo, con un aumento del 0,68 %, y el arriendo imputado, que subió un 0,67 %. En cuanto al sector gastronómico, las comidas en establecimientos de servicio a la mesa experimentaron un incremento del 0,33 %.
Sobre este fenómeno, Luis Fernando Mejía, actual director ejecutivo de Lumen Economic Intelligence y exdirector de Fedesarrollo, explicó que el comportamiento de la inflación en mayo responde a la materialización gradual de los efectos de primera y segunda ronda derivados del aumento del 23 % del salario mínimo implementado al inicio del año. Según Mejía, este proceso de traslado de costos es habitual en la temporada actual. Además, el experto señaló que el único respiro registrado durante el año ocurrió en febrero, pero aclaró que esto no se debió a una tendencia general, sino a una rebaja transitoria en el precio de la gasolina; de no haber existido este alivio en los precios regulados, la inflación habría mantenido su tendencia ascendente.
El impacto en la propiedad horizontal ha sido uno de los puntos más críticos. Mario Ramírez, presidente de Fedelonjas, reveló que los servicios relacionados con la copropiedad han crecido un 13,42 % en el último año. Ramírez enfatizó que este dato es una consecuencia directa del incremento del salario mínimo, el cual obligó a las administraciones de las copropiedades a ajustar las cuotas de administración para poder cubrir los mayores costos del personal. Este traslado progresivo de costos durante el primer semestre afecta directamente el bolsillo de los hogares que residen en propiedad horizontal.
Mirando hacia el futuro, las proyecciones se mantienen cautelosas. El Grupo Cibest prevé que las presiones alcistas persistirán, impulsadas por la elevada indexación, los riesgos asociados a las tarifas reguladas y el impacto esperado del fenómeno de El Niño para la segunda mitad del año 2026.
En sintonía con este análisis, la entidad ANIF advirtió que la trayectoria inflacionaria seguirá siendo elevada en los próximos meses. Según la firma, existen múltiples factores de riesgo que sesgan el balance al alza, tales como el fenómeno de El Niño, el incremento en los costos de insumos importados y fertilizantes, y posibles presiones adicionales sobre los combustibles y la energía. ANIF señaló que los mecanismos de indexación ligados al salario mínimo seguirán presionando los arriendos y los servicios, lo que dificultaría que la inflación converja rápidamente hacia la meta establecida por el Banco de la República.
Finalmente, ANIF proyectó que la inflación cerraría el año 2026 en niveles cercanos al 6,75 %, situándose en un rango entre el 6,4 % y el 7 %. No obstante, advirtieron que este escenario base podría empeorar si las condiciones climáticas se deterioran o si se intensifican las presiones sobre los alimentos y los precios regulados. Por el contrario, una estabilización de los costos energéticos y una moderación en los servicios podrían favorecer una trayectoria más favorable.


