La muerte del músico Indio Solari debido a un accidente cerebrovascular hemorrágico ha puesto en agenda un problema crítico de salud pública. En Argentina, más de 50 mil personas sufren un ACV al año, siendo una de las principales causas de mortalidad y discapacidad en adultos.
Pero, ¿qué es exactamente un ACV? Ocurre cuando el flujo sanguíneo al cerebro se interrumpe, ya sea por la obstrucción de una arteria, denominado ACV isquémico, o por la rotura de un vaso sanguíneo, conocido como ACV hemorrágico. En ambos casos, la urgencia es máxima. La neuróloga Virginia Pujol Lereis advierte que el ACV no avisa y que cada minuto cuenta para el pronóstico del paciente.
Para facilitar la identificación, la American Stroke Association utiliza el acrónimo R.A.P.I.D.O. Actuar sin demora es vital: en los casos isquémicos, el tratamiento con medicamentos trombolíticos dentro de las primeras tres horas puede reducir el daño cerebral. Por su parte, el ACV hemorrágico puede requerir cirugía o procedimientos endovasculares.
El Dr. Pablo Ioli, de la Sociedad Neurológica Argentina, enfatiza que no se deben subestimar las señales ni esperar a que los síntomas pasen, ya que esto puede derivar en secuelas irreversibles. Incluso los accidentes isquémicos transitorios, o "mini-ACV", son avisos de un riesgo elevado de un evento mayor.
La prevención es clave. Factores como el tabaquismo, la diabetes y el sedentarismo son modificables. Especialmente la hipertensión, que se asocia a entre el 50% y el 70% de los casos. La prevención comienza con hábitos saludables y chequeos médicos periódicos.
Ante cualquier señal de alerta, la indicación es única: llamar de inmediato al sistema de emergencias.
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