El cáncer de ovario es uno de los tumores más agresivos y complejos de tratar en la oncología actual. Su principal dificultad es el diagnóstico tardío, lo que provoca que el tumor se detecte cuando ya se ha extendido por la cavidad abdominal. Aunque la cirugía y la quimioterapia responden inicialmente, cerca del 70% de los pacientes recae en los primeros años y desarrolla resistencia al tratamiento.
Ante este desafío, la Fundación Cris Contra el Cáncer ha presentado una nueva investigación liderada por el doctor Atanasio Pandiella. El objetivo es atacar las células tumorales con una menor toxicidad para el cuerpo, reduciendo el daño en las partes sanas del organismo.
La estrategia utiliza una tecnología llamada anticuerpos conjugados a fármacos, o ADC. Este sistema combina tres elementos: un anticuerpo que reconoce una molécula específica de la célula tumoral, un fármaco potente y una unión química que controla la liberación del medicamento. El anticuerpo funciona como una "puerta de entrada"; una vez que se fija en el tumor y penetra en la célula, libera el fármaco para destruirla desde su interior.
El equipo del doctor Pandiella ha probado este enfoque con dos fármacos: el cetuximab y un ADC dirigido contra la molécula CD98hc. Los resultados en modelos de laboratorio y células de pacientes han sido muy positivos, logrando frenar el crecimiento tumoral, reducir su tamaño y limitar la aparición de metástasis.
Es importante señalar que esta investigación se encuentra todavía en fase preclínica. El equipo deberá validar los hallazgos en modelos más complejos e identificar a los pacientes que podrían beneficiarse más antes de avanzar hacia los ensayos clínicos.
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