El círculo rojo de la política y los negocios en Argentina atraviesa un clima de incertidumbre marcado por una serie de interrogantes recurrentes sobre la verdadera dinámica de mando en la Casa Rosada. Las dudas centrales giran en torno al nivel de involucramiento real del presidente Javier Milei en los asuntos cotidianos del Estado y quién ejerce la autoridad efectiva en decisiones clave. Esta tensión ha quedado en evidencia recientemente a través de los desajustes en el llamado "doble comando" liderado por los hermanos Milei, sumado a una interna despiadada que enfrenta a la Secretaria General, Karina Milei, y su entorno —donde figuran los Menem— contra el consultor Santiago Caputo y sus seguidores.
Uno de los puntos de mayor fricción ha sido el proceso de designación de funcionarios judiciales. El caso de María Verónica Michelli, candidata a un tribunal federal de La Plata, desencadenó un escándalo cuando el Presidente, aparentemente furioso por el parentesco de la postulante con el periodista Hugo Alconada Mon, no pudo retirar el pliego del Senado. Este episodio reactivó las preguntas sobre quién dio la orden de retiro y qué intereses representa Patricia Bullrich, quien ha manifestado una rebelión cada vez más frecuente frente a los hermanos Milei, buscando revalorizar su potencial electoral de cara al año 2027.
A pesar de este caos interno, el Gobierno ha logrado un avance significativo en la reconfiguración del Poder Judicial. En una sesión reciente, Milei consiguió la aprobación de 73 pliegos en el Senado, una cifra que se acerca a los 81 funcionarios designados por Mauricio Macri en 2018. Este proyecto de "colonización" judicial es impulsado por Juan Bautista Mahiques y Santiago Viola, bajo la tutela de Karina Milei y con la influencia de Martín y Eduardo Menem. El objetivo, según colaboradores del ministro, es cambiar por completo el ecosistema judicial, aprovechando el 40% de vacantes para restar influencia a viejos operadores y grupos económicos.
Sin embargo, esta estrategia ha generado un campo de batalla interno. Santiago Caputo y su agrupación "Las Fuerzas del Cielo" se encuentran marginados del sistema de selección de funcionarios judiciales desde que Karina Milei tomó el control del Ministerio de Justicia. A esta disputa se suma la postura de Patricia Bullrich, quien ha utilizado el caso Michelli y otras maniobras públicas, como su acercamiento a Macri, para marcar distancia del Ejecutivo y plantear una "objeción de conciencia" que pone en crisis la coordinación entre la Casa Rosada y el Senado.
Mientras tanto, la administración enfrenta escándalos colaterales. Se ha revelado la detención de Facundo Leal, exfuncionario de ARSAT y el ORSNA, a quien se le incautaron 2,5 millones de dólares, cantidades considerables de cocaína, ketamine y MDMA, además de equipo de espionaje en sus propiedades. Asimismo, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se encuentra bajo escrutinio interno por la demora en la presentación de su declaración jurada, en medio de críticas por gastos no justificados en propiedades.
En el área de inteligencia, el distanciamiento de Javier Milei es notable; el mandatario no conoce al jefe actual de la SIDE ni recibe reportes diarios del organismo. En contraste, su hermana Karina mantiene un control estricto sobre estos movimientos, habiendo promovido a Sebastián Pareja para fiscalizar los gastos de la SIDE. La pugna interna también ha llegado a la Inspección General de Justicia (IGJ), que bajo la órbita de Mahiques, ha solicitado información sobre las donaciones recibidas por la Fundación Faro, administrada por el entorno de Santiago Caputo.
En paralelo, Mauricio Macri ha mantenido una agenda activa, reuniéndose con Rogelio Frigerio en Entre Ríos y con Maximiliano Pullaro en Santa Fe. En estos encuentros, el exmandatario analizó la situación económica, sugiriendo una mejoría para los últimos trimestres del año, aunque cuestionó que el riesgo país no haya bajado a los niveles de su gestión a pesar del superávit. En el ámbito local, se reporta un distanciamiento entre Mauricio y su primo Jorge Macri, con Daniel Angelici actuando como mediador en una relación tensa que se refleja en la gestión de la Ciudad de Buenos Aires.


