La dirigencia de Boca Juniors ha reaccionado con notable celeridad ante la vacante en el banco de suplentes. Apenas unos días después de que se confirmara el cierre del ciclo técnico liderado por Claudio Úbeda, el presidente de la institución, Juan Román Riquelme, tomó la iniciativa de contactar a Rodolfo Arruabarrena para proponerle retomar las riendas del equipo. Según se ha podido conocer, el contacto inicial ya se produjo y el resultado ha sido positivo, dejando el camino allanado para un posible retorno del entrenador al club de la Ribera.
El proceso de acercamiento se desarrolló de manera rápida y directa. Tan solo 48 horas después de que el vínculo entre el entrenador saliente, apodado "el Sifón", y el club finalizara oficialmente, Riquelme utilizó el teléfono para comunicarse con el "Vasco". En ese momento, Arruabarrena se encontraba disfrutando de un periodo de descanso en un campo ubicado en la zona de General Las Heras, en la provincia de Buenos Aires. A pesar de que la zona presentaba una señal telefónica deficiente, el exfutbolista logró atender el llamado del presidente, quien le extendió la oferta formal para asumir la dirección técnica del Xeneize.
La respuesta inmediata de Arruabarrena fue afirmativa en lo que respecta a su deseo y voluntad de regresar a la entidad. No obstante, la confirmación definitiva del nombramiento aún depende de una segunda instancia de diálogo. Se ha programado que durante el transcurso del fin de semana se lleve a cabo una reunión detallada en la que se discutirán los pormenores del proyecto deportivo y los aspectos económicos del contrato. Una vez que se alcancen acuerdos sobre estos puntos específicos, el entrenador quedaría formalmente vinculado al club para iniciar su segundo ciclo.
De concretarse este acuerdo, Rodolfo Arruabarrena regresaría a un cargo que ya ocupó anteriormente entre los años 2014 y 2016. En aquella oportunidad, el técnico asumió la responsabilidad en un contexto complejo, tomando el mando tras la salida de Carlos Bianchi, cuya tercera etapa en el club había sido tumultuosa y estuvo marcada por más sombras que luces. En aquel entonces, el exlateral izquierdo logró estabilizar al conjunto y encaminar el rumbo deportivo, culminando su gestión con la obtención de dos títulos locales: el campeonato de la liga y la Copa Argentina 2015.
Sin embargo, aquel primer ciclo no estuvo exento de momentos dolorosos que marcaron profundamente al entrenador. El recuerdo de las eliminaciones sufridas ante el eterno rival, River Plate, sigue presente, particularmente aquellas ocurridas en la Copa Sudamericana de 2014 y en la Copa Libertadores de 2015. Este último torneo quedó tristemente recordado por el episodio del gas pimienta, un suceso que impactó en el desarrollo de la competencia y en la trayectoria del técnico en el club.
Tras finalizar su primera etapa en Boca, Arruabarrena optó por expandir sus horizontes profesionales fuera de Argentina, desarrollando una extensa trayectoria en el exterior, principalmente en el Medio Oriente y África. Su camino lo llevó a dirigir diversos clubes, comenzando por el Al-Wasl en los Emiratos Árabes Unidos, seguido por el Al-Rayyan en Qatar. Posteriormente, regresó a los Emiratos Árabes Unidos para estar al frente del Shabab Al-Ahli y luego se trasladó a Egipto para dirigir al Pyramids. Su experiencia internacional incluyó también un paso por el Al-Taawoun de Arabia Saudita.
El punto culminante de su etapa fuera del país fue su nombramiento como director técnico de la selección nacional de los Emiratos Árabes Unidos. A pesar de los esfuerzos realizados durante su gestión al frente del combinado nacional, el entrenador no logró el objetivo principal: la clasificación al Mundial de Qatar 2022. Tras este ciclo, la posibilidad de retornar a su club de corazón se presenta ahora como la opción más viable y atractiva, contando con el respaldo directo de la actual gestión presidencial.


