Durante las jornadas del 4 y 5 de junio, la ciudad uzbeka de Samarcanda se convirtió en el epicentro de la discusión ambiental global con la celebración de la Octava Asamblea del Fondo para el Medio Ambiente Mundial. En este marco, el ministro Rodríguez, en representación del gobierno cubano, intervino ante el plenario para exponer la situación crítica que enfrentan las naciones en desarrollo ante la crisis climática actual y la necesidad urgente de ajustar los mecanismos de financiamiento internacional.
En su alocución, Rodríguez puso el foco en la complejidad de las crisis que atraviesa el mundo contemporáneo, subrayando que los impactos ambientales han adquirido una severidad creciente. El ministro enfatizó que esta situación es particularmente alarmante para los países en desarrollo, donde la vulnerabilidad es mayor y los recursos son más limitados. Según el funcionario, esta presión ambiental y económica está restringiendo significativamente la capacidad de los gobiernos nacionales para alcanzar y cumplimentar las metas ambientales establecidas con miras al año 2030.
Ante este escenario, el representante cubano dirigió un exhorto directo a los donantes internacionales. Rodríguez solicitó que el incremento de los recursos financieros no sea esporádico, sino que se realice de forma predecible, tangible y creciente. En su discurso, reconoció al Fondo para el Medio Ambiente Mundial como un socio estratégico fundamental para la viabilización de proyectos ambientales y climáticos. Asimismo, manifestó la plena disposición del gobierno de Cuba para ampliar la cooperación ya existente, proponiendo que dicha expansión se realice sobre la base de las ventanillas y las modalidades de gestión que se encuentran vigentes actualmente.
Como una medida concreta para optimizar la gestión de estos recursos en el plano interno, el ministro dio a conocer una decisión reciente del Estado cubano: la creación de una Mesa Directiva para las Finanzas Ambientales y Climáticas. Este nuevo organismo tendrá la misión específica de garantizar un uso mayor y más eficiente de los recursos financieros que logren movilizarse hacia el país, asegurando que la inversión se traduzca en resultados reales para la mitigación y adaptación climática.
Un punto central y crítico de la intervención de Rodríguez fue la vehemente denuncia sobre las medidas implementadas por la administración del presidente estadounidense, Donald Trump. El ministro detalló que estas políticas están afectando el normal funcionamiento de infraestructuras vitales para la seguridad ciudadana y la ciencia, específicamente en lo que respecta a los sistemas de alerta temprana de meteorología, radiología y sismología.
La denuncia se extendió a otros ámbitos de la gestión pública y académica. Rodríguez recordó que las restricciones impuestas por Estados Unidos impactan negativamente en la gestión integrada de los residuos sólidos urbanos, un componente clave de la sostenibilidad ambiental. De igual manera, señaló que el funcionamiento de las universidades, los centros educativos y los centros de investigación vinculados al estudio del clima, la biodiversidad y la contaminación se encuentra comprometido debido a estas medidas.
El evento en Samarcanda no se limitó únicamente a la Octava Asamblea. El calendario de actividades incluyó una serie de encuentros coordinados del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, entre los que destacaron la 71 Reunión del Consejo, la 40 Reunión del Fondo Especial del Clima y para Países Menos Adelantados, así como la sexta Reunión del Fondo para el Marco Global de Biodiversidad.
El objetivo transversal de todas estas reuniones fue la evaluación y la aprobación de los términos y condiciones relativos a la novena reposición del Fondo, prevista para el periodo 2026-2030. Se informó que esta nueva etapa de financiamiento ascenderá a un monto total de 3.9 billones de dólares estadounidenses, fondos que serán destinados a combatir las crisis ambientales globales y apoyar los proyectos de sostenibilidad en diversas regiones del planeta.

