El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires implementó este jueves un despliegue simultáneo y masivo de seguridad denominado “Operación Muro”. La iniciativa tuvo como objetivo principal reforzar el control en los diversos puntos de acceso al territorio porteño, concentrando los esfuerzos en el límite geográfico que comparte con la provincia de Buenos Aires.
El operativo se extendió a lo largo de 24 kilómetros de accesos y puentes, abarcando sectores críticos de la avenida General Paz y la frontera natural establecida por el Riachuelo. Para lograr un cerco efectivo, el despliegue incluyó la vigilancia de 27 pasos peatonales, la instalación de 48 puntos de control vehicular y la activación de 16 nodos estratégicos distribuidos en la zona.
Esta acción se integra en los ejes de gestión de seguridad impulsados por el jefe de Gobierno, Jorge Macri, quien busca combatir el delito y reducir las tasas de criminalidad dentro de la jurisdicción de la Ciudad. Para llevar a cabo la misión, se movilizó una cantidad considerable de recursos de la Policía de la Ciudad, sumando la participación de fuerzas especiales, patrulleros, motocicletas, drones y helicópteros. Asimismo, el operativo contó con el apoyo de la división K9, personal de Tránsito, Emergencias y Seguridad Comunal.
Durante la supervisión de las tareas en el Anillo Digital Sur, específicamente en la intersección de la avenida 27 de Febrero y General Paz, el mandatario porteño manifestó una postura crítica hacia la gestión provincial. “Estamos construyendo un muro de control al desgobierno de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, donde la seguridad no es prioridad”, sostuvo Jorge Macri.
Los controles comenzaron formalmente a las 19:00 horas, centrando su operatividad en la verificación de documentación y la interceptación sorpresiva de vehículos. El foco de las inspecciones estuvo puesto en motocicletas con dos ocupantes, unidades de transporte público, vehículos de carga ligera y automóviles con vidrios polarizados que no contaran con la habilitación correspondiente.
Un pilar fundamental de la Operación Muro es el soporte tecnológico brindado por el sistema del Anillo Digital. Este dispositivo cuenta con 814 pórticos lectores de patentes instalados en 74 accesos, lo que permite el monitoreo en tiempo real de más de tres millones de dominios vehiculares cada día, facilitando la detección de vehículos con irregularidades.
El jefe de Gobierno, acompañado por el ministro de Seguridad Horacio Giménez, el secretario del área Maximiliano Piñeiro y el jefe de la fuerza Diego Casaló, fue tajante respecto a la persecución del delito: “Vamos a perseguir al delito allí donde se encuentre… si vienen de la provincia de Buenos Aires los vamos a ir a buscar”. Además, enfatizó la importancia de las detenciones para la tranquilidad ciudadana, asegurando que "cada delincuente que queda detenido es un delincuente menos y son cientos de personas que pueden vivir en paz y en tranquilidad". En sus declaraciones, Macri marcó una distinción clara al afirmar que existe una línea trazada donde "de este lado la gente buena y enfrente los delincuentes".
A través de su cuenta en la red social X, el mandatario compartió imágenes de las operaciones con el mensaje: "No vamos a pedir perdón por cuidar a los porteños. Un muro de control contra la barbarie y el desgobierno de Kicillof. Ley y orden".
Desde el punto de vista organizativo, la operación se estructuró mediante un sistema de cuadrantes territoriales que dividieron la Ciudad en zonas norte y sur. En el sector norte, uno de los tramos principales se extendió sobre la General Paz desde el Río de la Plata hasta la avenida Constituyentes, llegando también hasta el Acceso Oeste mediante múltiples cruces barriales. En el sur, se reforzaron puntos clave como el Puente Alsina y la autopista Buenos Aires–La Plata, además de conexiones interjurisdiccionales y zonas de tránsito pesado.
En paralelo a este despliegue, el Gobierno porteño resaltó el crecimiento de su capacidad operativa en los últimos dos años y medio. Se informó la incorporación de más de 5.000 oficiales, alcanzando un total de 28.000 efectivos en la fuerza policial. En cuanto a equipamiento, se sumaron más de 400 vehículos, incluyendo patrulleros, motos, camionetas, cuatriciclos y bicicletas para las comisarías, además de unidades de traslado.
El equipamiento individual también fue reforzado con la entrega de 7.000 chalecos antibalas con sistema de geolocalización y la adquisición de más de 600 armas de baja letalidad, específicamente modelos Taser y Byrna. La Operación Muro se suma así a otros despliegues recientes de saturación, como la “Operación Tormenta Negra”, la cual movilizó a más de 1.500 efectivos en barrios vulnerables, resultando en detenciones, secuestro de estupefacientes y el desmantelamiento de búnkers de droga.


