Claudio Ubeda, quien fue despedido de la dirección técnica de Boca Juniors el pasado lunes, ha decidido romper el silencio para analizar su paso por la entidad de la Ribera. A pesar de contar con un contrato vigente hasta el 30 de junio del corriente año, la dirigencia liderada por Juan Román Riquelme optó por finalizar el vínculo anticipadamente. Esta decisión estratégica tuvo como objetivo brindar más tiempo para la búsqueda y designación de un reemplazante, considerando que el plantel xeneize ya tiene citada su pretemporada para el próximo 18 de junio.
En declaraciones brindadas a Radio La Red, el exentrenador detalló cómo fue el proceso de su salida y la comunicación con los mandos del club. Ubeda reveló que mantuvo una charla con "el Chelo" Delgado, quien fue el encargado de informarle la decisión de manera presencial. Según relató, la reunión fue constructiva y basada en argumentos claros sobre los motivos por los cuales el cuerpo técnico no continuaría. El entrenador destacó que la relación con los jugadores fue extraordinaria y que lograron resolver diversos conflictos de manera interna, evitando que los problemas trascendieran al exterior, lo cual consideró un valor agregado de su gestión.
Respecto al impacto emocional de la noticia, Ubeda admitió que el despido le produjo dolor, ya que consideraba que existían las condiciones y posibilidades necesarias para seguir avanzando en el proyecto. No obstante, mostró una comprensión pragmática sobre la naturaleza del club: "En el mundo Boca es el resultado, sabemos que necesita ganar, entendemos cómo es la regla del juego y es lógico que sea así", afirmó, señalando que los resultados finales terminaron opacando los aspectos positivos logrados durante el año.
Uno de los puntos más analizados fue su relación con Juan Román Riquelme. Ubeda aclaró que mantenían una comunicación fluida, aunque limitada a lo estrictamente necesario sobre el equipo. Desmintió cualquier tipo de injerencia en la alineación de los jugadores, asegurando que Riquelme nunca le impuso convocatorias o titularidades. En este sentido, subrayó que las decisiones tácticas fueron responsabilidad de Miguel Russo y, posteriormente, suya hasta el último encuentro. Asimismo, expresó un sentimiento de remordimiento por haber llegado al cargo gracias a Russo, manifestando su deseo de agradecerle personalmente.
Al ser consultado sobre si su ciclo pudo calificarse como un "fracaso", Ubeda rechazó tajantemente ese concepto, argumentando que fracasar implica no intentar. Para respaldar su postura, realizó un balance estadístico y deportivo de su gestión: destacó un periodo de 14 partidos sin conocer la derrota, la victoria en dos clásicos —incluido el triunfo ante River que significó la clasificación a la Copa Libertadores— y la posición actual en la Tabla Anual, que sitúa al equipo en zona de clasificación para la próxima edición del torneo continental. Mencionó además que el partido ante Lanús fue un punto de inflexión donde el equipo mostró un rendimiento positivo. Sin embargo, reconoció que la exigencia en Boca es ganar permanentemente y que es entendible el enojo de la hinchada por no haber superado la fase de grupos de la Copa Libertadores.
El exdt también se refirió a la situación médica de Edinson Cavani, quien tuvo una disponibilidad limitada. Explicó que el delantero ha intentado regresar hace seis meses, pero que su lesión en la columna no permitía especular con el riesgo, especialmente dada la intensidad de los choques con los defensores centrales. Informó que Cavani se encuentra actualmente en una etapa de nueva cirugía para realizarse una limpieza. Recordó un momento previo al partido contra Cruzeiro donde el jugador creía poder jugar tras realizar algunos minutos de fútbol, pero el cuerpo técnico prefirió que completara una semana entera de entrenamientos.
En cuanto a las revelaciones de talento, Ubeda habló sobre la aparición de Tomás Aranda, aclarando que su llegada no fue producto de una visión solitaria, sino que fue recomendado por Soñora. El técnico elogió la técnica, la inteligencia y la capacidad física del joven jugador. Por otro lado, resaltó el liderazgo de Leandro Paredes, quien como capitán fue un ejemplo de responsabilidad al jugar el último partido de Copa a pesar de una molestia muscular. Paredes fue, además, el nexo para comunicar la salida de Ubeda al resto del plantel, ya que el entrenador no pudo despedirse de todos, excepto de Battaglia, Marchesin y Cavani.
Finalmente, Ubeda abordó una de las críticas más fuertes de su ciclo: la sustitución de Zeballos en el partido contra Racing, día en que Boca quedó eliminado del torneo Clausura 2025. El entrenador explicó que el cambio no se debió a un mal rendimiento, sino a que percibía que el jugador estaba muy cansado y necesitaba un recambio fresco para intentar ganar el encuentro. Negó que hubiera un motivo relacionado con el rival, atribuyendo las críticas al "folclore" del fútbol. Como cierre emocional, mencionó el mensaje que recibió de Zeballos, quien lo agradeció describiéndolo como un "segundo padre" por la protección y las oportunidades brindadas durante su estancia en la Ribera.

