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Javier Milei busca convertir a Argentina en un polo global de IA con "corporaciones no humanas" y mínima regulación

El libertario afirmó que desde su gobierno están "abiertos a los negocios"."Buscamos ofrecer el entorno legal y fiscal más atractivo para las empresas de Inteligencia Artificial que definirán el siglo XXI", sentenció.

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Javier Milei busca convertir a Argentina en un polo global de IA con "corporaciones no humanas" y mínima regulación
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Javier Milei busca convertir a Argentina en el centro neurálgico global de la inteligencia artificial, proponiendo un modelo de desregulación total inspirado en la Ámsterdam del siglo XVII. A través de una columna en el Financial Times, el mandatario sostiene que ofrecer el entorno legal y fiscal más flexible del mundo es la clave para atraer las inversiones tecnológicas que definirán el siglo XXI. Para lograrlo, el Gobierno ha presentado un proyecto de ley que introduce conceptos disruptivos como las corporaciones no humanas, entidades operadas por IA con responsabilidad limitada y bajas tasas impositivas. Esta estrategia se complementa con una reforma societaria que permitiría la existencia de empresas automatizadas sin empleados humanos, eliminando las trabas burocráticas para impulsar la productividad.

El presidente de Argentina, Javier Milei, ha manifestado su ambición de posicionar al país como un centro neurálgico para el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA). A través de una columna publicada este jueves en el prestigioso diario británico Financial Times, bajo el título "Argentina invites AI to free itself" (Argentina invita a la IA a liberarse), el mandatario defendió la creación de un marco jurídico que favorezca la innovación tecnológica mediante la menor intervención estatal posible.

En el texto, Milei buscó presentar al país como un destino atractivo para las inversiones del sector tecnológico, argumentando que Argentina ha atravesado una transformación en los últimos dos años. El jefe de Estado destacó que la inflación, la cual calificó en su momento como una "amenaza existencial", ha sido controlada, aunque admitió que el trabajo para estabilizarla aún no ha concluido. Según el Presidente, la implementación de un superávit fiscal, sumado al programa de desregulación más profundo del mundo, ha permitido que la economía retome una senda de crecimiento tras un periodo de estancamiento que se extendió por 15 años. En este contexto, subrayó que ya se están registrando inversiones en los recursos energéticos y mineros del país, ubicados en una región donde la estabilidad geopolítica es cada vez más escasa.

Con una visión comparativa, el mandatario vinculó el potencial de Buenos Aires con la experiencia de Ámsterdam en el siglo XVII. Milei expresó que, siguiendo el espíritu de los comerciantes holandeses que convirtieron a dicha ciudad en la capital financiera de su era, Argentina busca ofrecer el entorno legal y fiscal más atractivo para las empresas de IA que definirán el siglo XXI. Su objetivo es que Buenos Aires sea para la inteligencia artificial lo que Ámsterdam representó para la era de la navegación: el lugar donde la "imaginación jurídica" se puso a la altura del avance tecnológico para cambiar el mundo.

En la columna, que contó con la contribución del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, se sostuvo que la IA representa una transformación comparable a la Revolución Industrial. Milei argumentó que aquellos países que ofrezcan reglas más flexibles serán los capaces de captar a las empresas líderes en la próxima ola de innovación. Para ilustrar este punto, citó a Adam Smith y su descripción de la fábrica de alfileres, señalando que así como la Revolución Industrial liberó al ser humano de las limitaciones del músculo, la IA lo liberará de las limitaciones del cerebro humano, impulsando la productividad más allá de lo imaginable.

Para concretar esta estrategia, el Gobierno informó que presentó la semana pasada un proyecto de ley ante el Congreso que establece un marco jurídico específico para el despliegue de la inteligencia artificial. Esta iniciativa parlamentaria se fundamenta en tres pilares centrales. El primero es el compromiso de mantener la IA sin regulación, evitando presiones prematuras o mal entendidas que puedan obstaculizar su libre desarrollo.

El segundo pilar propone la creación de una nueva categoría jurídica en la legislación argentina: la "corporación no humana". Se trata de entidades operadas por robots o agentes de IA. El Presidente explicó que, dado que estos sistemas deben ejercer un juicio independiente en entornos impredecibles para ser útiles, sus acciones conllevan riesgos reales. Por lo tanto, consideró que la responsabilidad limitada no es un lujo, sino una condición indispensable para la existencia de estas entidades, aclarando que, si bien los accionistas humanos pueden participar, esto no será obligatorio.

Finalmente, el tercer pilar se orienta a la construcción de un entorno fiscal competitivo. La propuesta gubernamental sugiere que estas corporaciones se beneficien de una baja tasa impositiva corporativa y que los accionistas tengan la libertad de elegir la ley de gobierno corporativo de su preferencia. Milei aclaró que los beneficiarios finales deberán ser identificados para evitar que Argentina se convierta en un refugio de capitales ilícitos, asegurando que el marco ofrecerá condiciones inigualables para cualquier actividad comercial legítima.

Este plan se complementa con una reforma a la Ley General de Sociedades que el Poder Ejecutivo ya ha enviado al Congreso. Dicha iniciativa, presentada también por el ministro Sturzenegger, busca reemplazar el esquema societario actual por uno basado en la autonomía, la libertad y la desregulación. Entre las novedades más relevantes de este proyecto figura la creación de las "sociedades automatizadas", empresas que podrán operar mediante sistemas de IA sin necesidad de contar con empleados humanos. Asimismo, se contempla que estas sociedades puedan dirimir sus conflictos internos en la justicia extranjera. Según Sturzenegger, el objetivo es superar un régimen "rígido y anacrónico" que fue construido sobre la base de la desconfianza hacia el sector privado.

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