SpaceX canceló este jueves el lanzamiento de su megacohete Starship desde las instalaciones de la compañía ubicadas en Starbase, Texas. En un suceso calificado como raro e inusual, el despegue del vehículo —descrito como el cohete más poderoso jamás construido— fue abortado en el momento crítico en que el propulsor Super Heavy comenzaba el proceso de encendido de sus 33 motores.
El incidente ocurrió cuando SpaceX se encontraba en la fase final de la cuenta regresiva. Según los reportes, se esperaba que los 33 motores del Super Heavy se activaran para iniciar el ascenso; sin embargo, la secuencia no se completó satisfactoriamente. Una parte fundamental de este proceso es la activación del sistema de inundación de agua, el cual rocía la plataforma de lanzamiento con cientos de miles de galones de agua en cuestión de segundos. Esta medida es vital para proteger la infraestructura de la base contra el intenso resplandor y el calor generado durante el despegue.
Durante la transmisión en vivo del evento, los datos de telemetría revelaron que al menos cuatro motores no lograron encenderse durante la secuencia de arranque. Esta falla técnica fue confirmada posteriormente por Elon Musk, quien señaló que las interrupciones en el funcionamiento de los motores fueron la causa directa de la cancelación del lanzamiento programado para este jueves. Aunque la compañía ha indicado que dos de los motores deberán ser reemplazados, aún no se han proporcionado detalles claros sobre el motivo específico por el cual se determinó la necesidad de sustituir esas piezas en particular.
Un detalle relevante fue la activación del sistema de inundación de agua justo cuando el reloj de la cuenta regresiva marcaba cero. El despliegue de este sistema implica que el mismo debe ser recargado, una tarea que no siempre resulta sencilla ni rápida de ejecutar. Dado que SpaceX operaba bajo una ventana de lanzamiento estrictamente limitada a 90 minutos, una interrupción tan tardía en la cuenta regresiva hizo imposible realizar otro intento el mismo día. Hasta el momento, no se ha esclarecido la razón exacta por la cual las computadoras del sistema activaron la parada automática.
Cualquier posibilidad de reprogramar el vuelo del Starship 13 para el viernes quedó descartada tras una publicación de Elon Musk en la plataforma X. El fundador de SpaceX explicó que el aborto automático del lanzamiento fue la consecuencia directa de que algunos motores no arrancaran. Musk informó que el equipo ya se encuentra trabajando en la descarga del propelente y expresó su esperanza de que el próximo intento de lanzamiento se realice en unos pocos días.
Además, Musk detalló en redes sociales que los ingenieros deberán reemplazar dos motores Raptor en el propulsor Super Heavy. De acuerdo con la información disponible, este proceso de sustitución no será tan rápido como otras intervenciones técnicas que SpaceX ha logrado ejecutar en el pasado, lo que aleja la posibilidad de un despegue inmediato.
Este vuelo pretendía ser la segunda prueba para la versión V3 de Starship. Durante el primer vuelo de esta versión, realizado en mayo, el cohete mostró un rendimiento inferior debido a una serie de fallos en los motores, lo que subraya los desafíos técnicos que persisten en el desarrollo de este vehículo.
La importancia de estos vuelos trasciende la experimentación técnica, ya que SpaceX tiene objetivos sumamente ambiciosos. Elon Musk mantiene el plan de utilizar el Starship para llevar seres humanos a Marte por primera vez. Por su parte, la NASA tiene previsto utilizar este mismo vehículo para lograr que astronautas aterricen en la Luna ya en el año 2027. Este objetivo se desarrolla en el contexto de una nueva carrera espacial con China, lo que coloca a SpaceX y al proyecto Starship en una situación delicada debido a la proximidad de la fecha límite establecida por la agencia espacial estadounidense. Existe una presión intensa para que el vehículo esté listo para un vuelo de prueba crucial el próximo año, el cual sería el paso previo necesario para el próximo alunizaje.
El intento fallido de este jueves también tuvo un impacto significativo en el ámbito financiero. Esta fue la primera vez que SpaceX intentó lanzar el megacohete experimental desde su debut en el mercado de valores en junio. La visibilidad de la empresa ante los inversionistas ha añadido una capa de drama y escrutinio a las operaciones, una situación que el propio Musk había mencionado previamente que no disfrutaría.
Los mercados reaccionaron negativamente al aborto de último momento. Las acciones de SpaceX registraron una caída de más del 3 % en las operaciones fuera del horario regular. Este descenso se produce tras una jornada de negociación complicada, en la que el valor de las acciones ya había caído por debajo de su precio de oferta inicial.
Con información de Jackie Wattles y Ashley Strickland, de CNN.


