Habitantes, activistas y trabajadores del sector pesquero de Manzanillo, Colima, reportaron la presencia de un derrame de hidrocarburos en la bahía del puerto, una situación que fue detectada desde la noche del pasado lunes a través de la observación de manchas aceitosas y la emanación de olores inusuales en la zona costera.
Ante la magnitud de la emergencia ambiental, la Secretaría de Marina (Semar), operando a través de la Armada de México y específicamente por conducto de la Sexta Región Naval, procedió a la activación inmediata del Plan Local de Contingencias para Derrames de Hidrocarburos y Sustancias Nocivas Potencialmente Peligrosas en las Zonas Marinas Mexicanas. Esta medida busca mitigar el impacto del contaminante y evitar que la mancha se extienda a áreas más sensibles del ecosistema marino.
Durante las labores de inspección inicial, la Marina informó que se detectaron manchas dispersas de iridiscencia superficial sobre el agua. De acuerdo con el reporte oficial, el contaminante se concentró principalmente alrededor de las barreras perimetrales de la terminal de Petróleos Mexicanos (Pemex), lo que motivó la ejecución del protocolo de contingencia mencionado anteriormente.
Por su parte, reportes provenientes de trabajadores del mar y diversas organizaciones locales indican que el vertido, el cual ha sido identificado de manera preliminar como diésel, generó una mancha multicolor de espesor considerable. Las estimaciones preliminares sugieren que el hidrocarburo alcanzó una superficie aproximada de 47 hectáreas, dispersándose por puntos críticos de la ciudad. Entre las áreas afectadas se encuentran el Malecón del Espíritu Santo, el Malecón San Pedrito, la zona conocida como La Perlita, el muelle turístico ubicado en el Centro Histórico y las inmediaciones de la Terminal para Cruceros.
La movilización de las autoridades navales se puso en marcha una vez que la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) de Manzanillo notificó formalmente la presencia de combustible en las proximidades de la Terminal Marítima de Pemex. Para hacer frente a la expansión del hidrocarburo, la Marina desplegó 200 metros de barreras de flotación desde el buque “Comala”, contando con el apoyo estratégico de un remolcador, una embarcación tipo Go Fast y dos unidades tipo Defender, todas pertenecientes a la Estación Naval de Búsqueda, Rescate y Vigilancia Marítima (Ensar).
Complementando estas acciones, la Asipona instaló 270 metros de barrera adicionales como soporte estructural, así como otros 450 metros en el perímetro de la terminal de la empresa estatal. Actualmente, las labores de recolección y limpieza continúan en la zona, coordinadas entre la Fuerza Naval del Pacífico y la Décima Cuarta Zona Naval. De manera simultánea a las operaciones marítimas, el personal de Protección Civil municipal ha llevado a cabo recorridos terrestres para monitorear la situación.
El impacto del desastre ha generado una profunda preocupación entre los pescadores locales, quienes advirtieron sobre las posibles consecuencias económicas y ecológicas que este evento podría acarrear para su sustento. Asimismo, se reportó que algunas personas presentaron molestias físicas derivadas de la inhalación del penetrante olor del combustible en las zonas afectadas.
Mientras se mantienen los trabajos de mitigación, especialistas ambientales realizan el análisis de muestras de agua para determinar con exactitud la naturaleza del líquido y localizar el punto preciso de la fuga o filtración, ya que las autoridades competentes aún no han confirmado la procedencia exacta del derrame.
En este contexto, la organización civil Salvemos Cuyutlán lanzó una advertencia sobre la recurrencia de estos desastres, señalando que suelen ocurrir en condiciones de opacidad y sin la aplicación de protocolos adecuados de remediación. La organización subrayó que este incidente ocurre en un momento crítico, mientras la Asipona impulsa una Manifestación de Impacto Ambiental para ampliar el puerto hacia el Vaso 2 de la Laguna de Cuyutlán.
Desde la organización civil se manifestó que la expansión industrial y el incremento del tránsito marítimo podrían multiplicar este tipo de incidentes, poniendo en riesgo no solo la salud de la población, sino también actividades económicas fundamentales para la región, como la producción de sal. Los activistas criticaron que, mientras se insiste en expandir la infraestructura industrial, los desastres ambientales suceden recurrentemente sin que las autoridades asuman la responsabilidad por los daños causados, calificando la situación como una evidencia de mal manejo operativo y nula justicia ambiental en el estado. Finalmente, enfatizaron que la riqueza natural de Colima no debe ser sacrificada por un desarrollo portuario que no rinda cuentas.


