¿Podría la economía mundial retroceder a los niveles de la pandemia o de la crisis financiera? La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la OCDE, ha lanzado una advertencia clara: si la guerra con Irán se prolonga, el crecimiento económico global podría sufrir una desaceleración severa.
Según el último informe de perspectivas económicas de la organización con sede en París, una interrupción prolongada de los flujos energéticos provenientes de Medio Oriente que se extienda hasta 2027, reduciría el crecimiento mundial al 2,1 % en 2026 y al 1,8 % en 2027. Estas cifras son extremadamente bajas fuera de periodos de grandes recesiones y dejarían una huella duradera en diversos países, afectando especialmente a Asia.
Sin embargo, existe un escenario más optimista. Si el conflicto se resuelve con rapidez, la OCDE prevé que el crecimiento pase del 3,4 % en 2025 al 2,8 % en 2026, para luego repuntar al 3,1 % en 2027, recuperando así las previsiones anteriores a la guerra.
El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, señaló que aunque el año 2026 comenzó con un dinamismo sólido, las perspectivas se han debilitado significativamente. Cormann fue enfático al declarar que cuanto más duren las perturbaciones, mayores serán los costos económicos y sociales.
Uno de los riesgos más críticos es la seguridad alimentaria. La reducción del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz ha elevado los precios de los fertilizantes. De mantenerse esta situación, el precio del trigo podría aumentar un 13 %, un riesgo real que golpearía con mayor dureza a las economías más vulnerables del mundo.
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