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Operación secreta: Venezuela entrega uranio altamente enriquecido a Estados Unidos

A finales de abril, los gobiernos de Venezuela, Estados Unidos y Reino Unido realizaron una operación para llevarse de Venezuela una carga de uranio altamente enriquecido. BBC Mundo te cuenta cómo fue.

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Operación secreta: Venezuela entrega uranio altamente enriquecido a Estados Unidos
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En una operación secreta y coordinada, los gobiernos de Venezuela, Estados Unidos y el Reino Unido, junto al OIEA, retiraron 13 kilogramos de uranio altamente enriquecido del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. El material, remanente del primer reactor nuclear de América Latina instalado en los años 60, fue trasladado bajo estrictas medidas de seguridad desde Caracas hasta una planta nuclear en Carolina del Sur. La urgencia de la misión aumentó tras recientes tensiones militares estadounidenses en el país, lo que elevó el riesgo de seguridad sobre el material. El traslado se ejecutó mediante un convoy militar y el buque británico Pacific Egret, asegurando que el uranio, que teóricamente podría usarse para fabricar un arma nuclear pequeña, no cayera en manos equivocadas. Este procedimiento forma parte de una estrategia global liderada por el OIEA para sustituir el uranio altamente enriquecido por versiones de bajo enriquecimiento. Con esta acción, Estados Unidos suma el material venezolano a los más de 7.000 kilos de material nuclear apto para armas recuperados en todo el mundo.

A finales de abril, se llevó a cabo una operación coordinada y discreta para retirar de Venezuela una carga de uranio altamente enriquecido (HEU). El proceso, que contó con la participación de los gobiernos de Venezuela, Estados Unidos y Reino Unido, así como del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), tuvo como objetivo trasladar el material nuclear de forma segura hacia territorio estadounidense.

La operación comenzó una noche, cuando un convoy militar venezolano recorrió los 160 kilómetros que separan la sede del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), ubicada a las afueras de Caracas, del puerto de Puerto Cabello, en el estado Carabobo. El despliegue se realizó con la mayor discreción posible para escoltar un vehículo que transportaba un contenedor con aproximadamente 13 kilogramos de uranio altamente enriquecido.

Según el OIEA, esta misión conjunta fue cuidadosamente planificada bajo estrictas medidas de seguridad. La agencia explicó que este tipo de material nuclear puede representar un riesgo de proliferación o una amenaza para la seguridad en caso de caer en manos equivocadas. El uranio altamente enriquecido se define como aquel que posee una concentración de uranio-235 superior al 20%.

Jack Crawford, investigador del grupo sobre Proliferación y Política Nuclear del Instituto Real de Servicios Unidos (RUSI), señaló que, aunque este material se utiliza globalmente en reactores nucleares con fines pacíficos —como la investigación o la propulsión de submarinos—, también puede emplearse para producir material fisible o bombas. Crawford precisó que los 13 kilogramos retirados de Venezuela serían, teóricamente, suficientes para ser refinados y dar lugar a una arma nuclear pequeña, aunque aclaró que el material contaba con poco más del 20% de uranio-235, mientras que el grado armamentístico se considera generalmente a partir del 90%.

El origen de este material se remonta a la década de 1960, cuando Venezuela instaló el RV-1, el primer reactor nuclear de América Latina, en el IVIC. Este proyecto se enmarcó en la iniciativa "Átomos para la paz", lanzada por el presidente estadounidense Dwight Eisenhower en los años 50. Eisenhower propuso ante la ONU que la tecnología nuclear, en lugar de usarse con fines bélicos, fuera puesta al servicio de la humanidad en áreas como la medicina y la agricultura. Bajo este programa, Estados Unidos reformó su Ley de Energía Atómica para exportar tecnología y materiales a países que se comprometieran a no desarrollarlos para armamento.

El reactor RV-1, con una capacidad de 3 megavatios, fue inaugurado el 22 de noviembre de 1960 y operó como centro de investigación hasta 1991, cuando fue cerrado parcialmente. Las autoridades venezolanas indicaron que el cierre definitivo ocurrió en 1997, momento en que se extrajo parte del combustible, mientras que el resto permaneció en custodia segura hasta la reciente operación. Posteriormente, la instalación fue reconvertida para la esterilización de instrumentos médicos mediante rayos gamma.

Aunque el gobierno británico informó que Venezuela había solicitado el retiro del combustible desde 2017, un factor determinante para la ejecución final fue la operación militar estadounidense para capturar al entonces presidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. El ministro de Exteriores de Venezuela, Yván Gil, afirmó que dicha acción incrementó el nivel de riesgo y confirmó la urgencia de retirar el uranio, señalando que las fuerzas estadounidenses llegaron a ubicarse a unos 50 metros de distancia del antiguo reactor.

La logística del traslado fue compleja. La Administración Nacional de Seguridad Nuclear de EE. UU. (NNSA) y el gobierno del Reino Unido coordinaron la extracción. El Reino Unido fue responsable del transporte a través de Nuclear Transport Solutions, una división de la Autoridad de Desmantelamiento Nuclear británica, que proporcionó el buque de carga Pacific Egret. Esta embarcación trasladó el uranio desde Puerto Cabello hasta la planta de energía nuclear de Savannah River, en Carolina del Sur, Estados Unidos.

Imágenes satelitales confirmaron la presencia del Pacific Egret en Puerto Cabello una semana después de haber dejado de transmitir su ubicación en Charleston, Carolina del Sur, el 11 de abril. El buque regresó a EE. UU. y fue avistado nuevamente en el puerto de Charleston el 8 de mayo.

El Departamento de Estado de EE. UU. destacó la conclusión exitosa de la operación, informando que, hasta inicios de mayo, la NNSA había retirado o confirmado la eliminación de más de 7.340 kilogramos de material nuclear apto para armas a nivel global. El OIEA subrayó que la tendencia actual es sustituir el uranio altamente enriquecido por uranio poco enriquecido (LEU), con concentraciones inferiores al 20%, lo que ha permitido la recuperación de aproximadamente 7.000 kilos de material HEU en todo el mundo.

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