En una jornada marcada por la tensión y el descontento, este miércoles se registró una importante concentración de embarcaciones en el Río Paraná. El punto de encuentro fue el sector ubicado debajo del puente Manuel Belgrano, donde diversos grupos de pescadores se reunieron con el objetivo explícito de manifestar su rechazo a la veda total de pesca, una medida implementada y coordinada por los gobiernos de las provincias de Chaco y Corrientes.
La movilización tuvo lugar a media mañana, registrándose la mayor aglomeración de botes alrededor de las 9.30 horas. De acuerdo con los reportes, las embarcaciones se posicionaron estratégicamente sobre el canal de navegación del río, interfiriendo en la zona para visibilizar su reclamo. Los participantes de esta protesta fueron identificados como malloneros provenientes tanto de la provincia de Corrientes como de la provincia de Chaco, quienes coinciden en su oposición a las restricciones actuales que impiden la actividad pesquera en la región.
Este despliegue de embarcaciones ocurre en un clima de creciente conflictividad entre los trabajadores del río y las autoridades ambientales. La protesta del miércoles es la consecuencia directa de un malestar acumulado y de incidentes violentos ocurridos apenas unas horas antes, durante la jornada del martes.
En el día previo, se produjeron enfrentamientos durante un operativo de control llevado a cabo por agentes de fauna en una zona ribereña situada frente a la costa chaqueña. Según la información disponible, un grupo de pescadores reaccionó con violencia ante el procedimiento de inspección, impidiendo que los funcionarios pudieran llevar a cabo sus tareas de fiscalización. La situación escaló rápidamente cuando los manifestantes embistieron una embarcación oficial, poniendo en riesgo la integridad de quienes se encontraban a bordo.
Además de la agresión material contra el bote oficial, los agentes ambientales y el personal policial que brindaba apoyo al operativo fueron blanco de amenazas por parte de los pescadores. Estos hechos subrayan la gravedad del conflicto que se ha desatado en las costas del Paraná, donde la aplicación de la normativa vigente se ha vuelto una tarea peligrosa para los agentes del Estado.
El trasfondo de esta disputa es la implementación de una veda extraordinaria dispuesta conjuntamente por las administraciones de Corrientes y Chaco. Esta medida restrictiva tiene una finalidad ambiental específica: la protección de una concentración de surubíes. Las autoridades sostienen que la prohibición total de la pesca en estas zonas es fundamental para garantizar la preservación de la especie y evitar suSobreexplotación en un momento crítico de su ciclo biológico.
Sin embargo, para los malloneros de ambas provincias, esta veda total representa un golpe directo a su sustento económico. El rechazo manifestado este miércoles debajo del puente Manuel Belgrano es la respuesta a una regulación que, aunque busca proteger la biodiversidad del río, choca frontalmente con los intereses y la supervivencia de quienes dependen de la pesca artesanal y comercial.
La concentración de este miércoles en el canal de navegación pone de manifiesto la dificultad de coordinar las políticas de conservación ambiental con las actividades productivas locales. Mientras las provincias de Chaco y Corrientes mantienen la firmeza sobre la necesidad de proteger la población de surubíes mediante la veda extraordinaria, los pescadores continúan manifestando su disconformidad a través de medidas de fuerza que, como se vio el martes, pueden derivar en incidentes violentos y agresiones hacia el personal de control y seguridad.
Hasta el momento, la situación se mantiene en un estado de alerta, con el sector pesquero insistiendo en la revisión de las medidas impuestas y las autoridades ambientales enfocadas en el cumplimiento de la normativa para salvaguardar los recursos naturales del Río Paraná.


