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Niño brasileño recibe el alta tras pasar casi toda su vida en un hospital

Sucedió en Brasil. El pequeño nació con asfixia perinatal, por lo que requirió atenciones desde el primer día.

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Niño brasileño recibe el alta tras pasar casi toda su vida en un hospital
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Adryan Oliveira dos Santos, un niño brasileño de cuatro años, ha recibido el alta médica tras pasar casi toda su vida internado en el Hospital Universitario de Uberaba. El pequeño, quien sufrió asfixia perinatal y parálisis cerebral al nacer, abandonó el centro entre aplausos y lágrimas del personal sanitario, quienes se convirtieron en su familia extendida durante años de cuidados intensivos. A pesar de requerir ventilación mecánica y sonda alimentaria, la estabilidad de Adryan fue posible gracias a un exhaustivo equipo multidisciplinario de especialistas. Su madre, Nathalia Santos, celebra con emoción este regreso al hogar, ansiosa por fortalecer el vínculo con su hijo y compartir por primera vez las experiencias cotidianas fuera de las paredes del hospital.

El pasado 25 de mayo marcó un punto de inflexión para el personal del Hospital Universitario de la Universidad Federal del Triángulo Mineiro, ubicado en la ciudad de Uberaba, Brasil. Lo que para muchos podría haber parecido una mañana rutinaria de actividades médicas, se transformó en una jornada cargada de emotividad y celebración. El motivo fue el alta médica de Adryan Oliveira dos Santos, un niño de cuatro años que, tras haber pasado la mayor parte de su vida internado, finalmente pudo emprender el camino hacia su hogar.

Adryan ingresó en el centro sanitario pocos meses después de nacer, lo que convirtió al hospital en el único entorno que el pequeño conocía realmente. Durante estos años, las paredes de la institución fueron su hogar y el equipo de profesionales de la salud, desde enfermeros hasta médicos especialistas, se convirtieron en su familia extendida. Este vínculo afectivo fue recíproco, ya que los trabajadores del hospital desarrollaron un cariño profundo por el niño, acompañándolo en cada etapa de su crecimiento y lucha.

El momento del alta fue descrito como una escena conmovedora. Adryan cruzó los pasillos de la unidad hospitalaria sobre una camilla, dirigiéndose hacia la salida para conocer su casa por primera vez. Este trayecto no fue silencioso; estuvo acompañado por los aplausos y las lágrimas de emoción de los profesionales que lo cuidaron durante años, quienes celebraron el regreso del niño a su núcleo familiar.

Para Nathalia Santos, la madre de Adryan, el entorno hospitalario también había sido su refugio y su lugar de lucha. Durante años, sus visitas estuvieron marcadas por un corazón lleno de angustia y una constante aprensión por la salud de su hijo. Sin embargo, el día 25 de mayo la sensación fue distinta. A través de declaraciones brindadas al canal local TV Integração, Nathalia expresó la mezcla de sentimientos que experimentaba en ese momento.

"Estoy muy contenta, muy contenta de verdad", afirmó la madre con emoción. A pesar de la alegría, reconoció que el cambio también conlleva incertidumbre: "Tengo miedo porque será una experiencia nueva, pero haré todo lo posible, me esforzaré al máximo para que todo salga bien". Asimismo, destacó que este regreso al hogar sería un motivo de alegría no solo para ella y Adryan, sino también para la hermanita del niño.

Nathalia enfatizó el deseo de profundizar el vínculo con su hijo ahora que no habrá barreras hospitalarias. "Voy a conocerlo mejor porque tendré la oportunidad de pasar más tiempo con él, en momentos en los que antes no podía", explicó. La madre imaginó situaciones cotidianas que antes eran imposibles, como el hecho de salir a comer con él a su lado o la simple satisfacción de tenerlo en casa sin la necesidad de realizar llamadas telefónicas constantes para preguntar por su estado de salud.

La historia de Adryan comenzó con una complicación grave al nacer: sufrió una asfixia perinatal, condición que derivó posteriormente en parálisis cerebral. De acuerdo con la información médica, la asfixia perinatal se define como la falta de oxígeno o de flujo sanguíneo adecuado al bebé en los momentos previos, durante o poco después del nacimiento. Esta situación es considerada una emergencia médica grave y se posiciona como una de las principales causas de mortalidad y daño cerebral permanente en los recién nacidos.

Debido a estas secuelas, Adryan ha requerido cuidados intensivos y permanentes. Actualmente, el niño depende de la ventilación mecánica para respirar y utiliza una sonda de alimentación para la ingesta de alimentos, líquidos y la administración de medicamentos necesarios para su estabilidad.

El recorrido clínico de Adryan dentro del hospital fue gradual. A los nueve meses de edad, ingresó en la Unidad de Terapia Intensiva (CTI) del Hospital Universitario. Posteriormente, al cumplir los dos años, fue trasladado a la planta de pediatría, donde permaneció internado hasta el momento de su reciente alta. Durante este tiempo, Nathalia vivió junto a él los cumpleaños y los hitos del desarrollo infantil dentro de las instalaciones médicas.

El Dr. Cláudio Faria, pediatra encargado del tratamiento de Adryan, destacó que el progreso del niño fue posible gracias a un enfoque interdisciplinario. Según el médico, el apoyo de diversos especialistas fue la clave para garantizar el mejor desarrollo posible para el pequeño.

Faria enfatizó que, debido a la prolongada estancia hospitalaria, Adryan necesitó una atención multidisciplinaria exhaustiva. Este equipo incluyó servicios de fisioterapia, nutrición, logopedia y psicología. Además, fue fundamental el seguimiento constante por parte de especialistas pediátricos en áreas críticas como la neurología, la neumología y la gastroenterología. Todo este soporte coordinado fue, en palabras del profesional, fundamental para el desarrollo clínico del niño.

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