Desde el pasado 23 de mayo, diversas provincias de Cuba han sido escenario de una serie de concentraciones populares destinadas a manifestar el apoyo al general de ejército Raúl Castro. Estas movilizaciones, que han convocado a ciudadanos de múltiples sectores de la sociedad, tienen previsto extenderse hasta el próximo 3 de junio, fecha en la que el dirigente cubano celebrará su 95 cumpleaños.
El epicentro de estas manifestaciones tuvo lugar en La Habana, donde se registró la movilización más masiva de todo el ciclo. Un total de 250 mil personas se congregaron en la Tribuna Antiimperialista José Martí con el objetivo explícito de expresar su respaldo unánime al líder de la Revolución frente a las recientes presiones externas.
En el interior del país, las actividades han mantenido un ritmo constante. En la provincia de Camagüey, el pasado sábado 30 de mayo, la Plaza de la Libertad acogió un acto masivo presidido por el vice primer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca, quien estuvo acompañado por las máximas autoridades del territorio. Durante esta jornada, el sector salud tuvo una participación destacada a través del médico Roberto Alejandro Carrazana. En su intervención, Carrazana calificó las recientes acciones emprendidas por Washington como una «agresión infame», denunciando además el impacto directo y negativo que el recrudecimiento del bloqueo económico estadounidense ejerce sobre los servicios asistenciales de la isla.
De manera similar, la provincia de Pinar del Río se sumó a estas jornadas de movilización en la Plaza de la Revolución vueltabajera. En este espacio, una multitudinaria concurrencia escuchó el testimonio de la doctora Mayté Cabrera Hernández, jefa del Departamento de Hospitales. La profesional de la salud expresó el dolor que genera la carencia de medicamentos esenciales, una situación que afecta particularmente a la población infantil en los centros sanitarios.
El detonante de estas movilizaciones es la acusación formulada por el gobierno de Estados Unidos contra Raúl Castro. Dicha imputación está vinculada al derribo, ocurrido en 1996, de dos aeronaves pertenecientes a la organización Hermanos al Rescate, grupo con sede en Miami calificado por Cuba como una organización terrorista. Ante esto, el gobierno cubano ha respondido con firmeza, calificando la acusación de Washington como «infame, ilegal y carente de fundamento jurídico».
Las autoridades cubanas han reiterado que el derribo de las aeronaves fue un acto de legítima defensa del espacio aéreo nacional. Para sustentar esta posición, el gobierno de la isla recordó que, entre los años 1994 y 1996, el grupo Hermanos al Rescate cometió más de 25 violaciones del espacio aéreo cubano. En este sentido, Cuba ha denunciado que la imputación contra el general de ejército no responde a criterios judiciales, sino que obedece a motivaciones estrictamente políticas por parte del gobierno estadounidense.
Asimismo, las autoridades de la isla han señalado que esta acción no es un hecho aislado, sino que se inserta en una escalada de hostilidad generalizada por parte de Washington. Según el gobierno cubano, esta estrategia incluye el recrudecimiento del bloqueo económico, la implementación de un cerco energético y la emisión de amenazas de intervención militar contra el territorio nacional.
La repercusión de estas acusaciones ha trascendido las fronteras de la isla, generando reacciones en diversos puntos del globo. Gobiernos, organismos internacionales y personalidades de distintos países han manifestado su condena hacia las maniobras impulsadas por la administración de Donald Trump en perjuicio de Cuba.
Entre las respuestas internacionales, destaca la de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). El bloque regional expresó su profunda preocupación ante la escalada de tensiones y rechazó cualquier tipo de amenaza, acción coercitiva o intento de agresión armada dirigida hacia cualquier país de la región. En un llamado directo a Washington, la ALBA instó al gobierno estadounidense a encauzar sus relaciones con La Habana mediante el diálogo respetuoso, insistiendo en que este proceso debe estar libre de coerción y de la aplicación de medidas unilaterales.


