El peronismo atraviesa un proceso de reordenamiento interno con la mirada puesta en las elecciones del año próximo, aunque la definición de un liderazgo y un modelo económico sigue siendo un objetivo complejo. La discusión actual no se limita únicamente a quién será el candidato, sino a la estrategia y el modelo de gestión que se implementará, buscando evitar los errores de la experiencia del Frente de Todos.
Este debate se intensificó durante el acto del 1 de mayo en Parque Norte. Dirigentes como Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michel, junto a intendentes del Gran Buenos Aires y el interior, plantearon la necesidad de recuperar la doctrina de Néstor Kirchner, basada en un crecimiento económico sin déficit fiscal. Esta postura intenta responder a la agenda impulsada por Javier Milei, quien ha convertido el equilibrio de las cuentas públicas en un dogma central de su administración. Desde este sector admiten que, para ganar en 2027, es fundamental llegar con un plan discutido, algo que consideran ausente en 2019.
La propuesta de Parque Norte fue interpretada como un mensaje hacia Axel Kicillof y el kirchnerismo duro. Si bien desde La Plata sostienen que el gobernador no es un "talibán del superávit" ni un "fanático del déficit", la señal también estuvo dirigida al "círculo rojo", que busca una propuesta de continuidad programática con mayor racionalidad que el esquema libertario.
Sin embargo, esta postura encontró resistencia en el ala más cercana a Máximo Kirchner. La diputada Paula Penacca, de La Cámpora, criticó la idea de hablar de equilibrio fiscal, argumentando que moderar los términos de la discusión implica moderar las acciones políticas. Según Penacca, el peronismo no puede ser "modesto" ni "condescendiente", y que la estabilidad macroeconómica no debe priorizarse por encima de la distribución del ingreso. A esto respondió Victoria Tolosa Paz, rescatando discursos de Néstor Kirchner sobre la importancia fundamental del cuidado del gasto y el equilibrio de las cuentas públicas.
En una línea aún más disruptiva, Aníbal Fernández sorprendió al afirmar que, de volver al poder, no tocaría nada de la gestión de Milei en materia de ajuste, argumentando que el esfuerzo realizado por el pueblo argentino no debe dilapidarse. Para el ex jefe de Gabinete, el peronismo no debería correr el péndulo en la gestión para saber exactamente qué camino tomar.
Esta fragmentación contrasta con la visión de Cristina Kirchner, quien en 2021 sostuvo que el déficit fiscal no es necesariamente el causante de la inflación, citando como ejemplo los niveles de desequilibrio fiscal de Estados Unidos. Datos de la consultora Equilibra señalan que el último año de superávit financiero durante el kirchnerismo fue 2008, mientras que el superávit primario terminó en 2009.
Mientras tanto, Sergio Massa evalúa su futuro para 2027. En su entorno existen divisiones entre quienes sugieren una nueva postulación presidencial, quienes proponen una candidatura a gobernador para reconstruir su vínculo social, y quienes prefieren que mantenga su influencia desde los bastidores y su relación con el sector empresarial.
En el plano económico, Vaca Muerta y la minería, especialmente el cobre a través del RIGI, se presentan como políticas de Estado transversales. No obstante, la minería es un punto de fricción interna. Mientras el sector minero buscó acercamientos con Kicillof, la ministra de Medio Ambiente bonaerense, Daniela Vilar, de La Cámpora, mantuvo una postura dura contra modificaciones a la Ley de Glaciares, generando tensiones sobre la capacidad de mando del gobernador frente a su propia ministra.
La relación entre Axel Kicillof y el núcleo duro del kirchnerismo, representado por Cristina y Máximo Kirchner, se describe como sin retorno en términos personales. Existen disputas abiertas por el control de la caja y el reparto de comisiones en la Legislatura provincial, así como un impasse en la designación de los aspirantes a la Corte Suprema provincial.
Finalmente, el escenario social en el Conurbano bonaerense genera inquietud. Los intendentes han alertado sobre el riesgo de una "explosión" social debido a la asfixia financiera impuesta por el gobierno nacional, ya que las cuentas de la provincia cerraron con déficit el año pasado. En este contexto, figuras de la oposición como Diego Santilli ya se posicionan como posibles candidatos a gobernador, impulsados por el entorno presidencial.


