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Desigualdad salarial y salud mental: el vínculo crítico que afecta a las trabajadoras en Brasil

O início da fiscalização ativa da NR-1, somado à aplicação rigorosa da Lei de Igualdade Salarial, constituem duas legislações que, à primeira vista, parecem trilhar caminhos paralelos e sem conexão, mas representam, na verdade, os argumentos mais sólidos para que as mulheres brasileiras vislumbrem um futuro profissional mais justo e equânime. As mulheres são, historicamente, as maiores prejudicadas por uma estrutura organizacional e corporativa que ainda opera no Brasil e impulsiona desigualdade e adoecimento. Essa engrenagem tóxica tem gênero e raça bem definidos.De acordo com a pesquisa Esgotadas, realizada pela ONG Think Olga, a remuneração baixa é o principal fator de adoecimento, apontada por 32% das mulheres. A invisibilidade e a falta de reconhecimento respondem por 21% do desgaste psíquico; a jornada excessiva afeta 20% e a sobrecarga doméstica, 22%.Os registros epidemiológicos do INSS revelam o colapso objetivo do sistema. Desde a pandemia, os afastamentos temporários por transtornos de saúde mental aumentaram mais de 415%, de 91,6 mil licenças em 2020 para 472,3 mil em 2024. As mulheres respondem por 64% de todos os afastamentos por síndrome de Burnout no país. Esses fatores têm ligação direta com as duas legislações recém-implantadas. Embora o empresariado não as enxergue como complementares, elas têm a mesma raiz. Leia Também: ARTIGOS Brasil supera a “detração no trabalho” da escala 6 x 1 (?!) ARTIGOS Segurança viária é política de todos os dias ARTIGOS Quando a luz esquece da sombra Os dados do 5o Relatório de Transparência Salarial, divulgado pelo Ministério do Trabalho e Emprego em abril de 2026, expõem esse abismo. Em nível nacional, mulheres ganham 21,3% menos. Na Bahia, com o recorte de raça, a desigualdade é ainda mais grave. O rendimento médio de um homem branco é de R$ 5.119,82, enquanto o de uma mulher negra cai para R$ 2.645,93. São elas que compõem 84,8% da força de trabalho feminina formal no estado. A diferença é de 93,5%.Pesquisas do FGV IBRE mostram que a renda das mães é 29,2% menor do que a dos pais, e metade delas acaba demitida até um ano após o parto. Portanto, para que as empresas baianas cumpram as exigências da NR-1, é fundamental que olhem para a condição salarial de suas funcionárias e cumpram, com rigor ético, a Lei da Igualdade Salarial.Enquanto a sociedade não avança o suficiente para deixar a misoginia e o racismo para trás, a igualdade salarial funciona como uma vacina social paliativa e urgente. Sem ela, a NR-1 opera no vácuo. Com maior renda, as trabalhadoras ganham autonomia para reorganizar suas jornadas. Assim, os profissionais de RH podem se dedicar ao que a lei exige: mapear riscos psicossociais, construir indicadores de clima e criar protocolos que retirem do silêncio o assédio moral e sexual, que ainda compromete a saúde de milhares de trabalhadoras brasileiras.As duas leis têm a mesma raiz. Ignorar uma é comprometer a efetividade da outra.*Fundadora da Career Organizer, professora e mestre em Comunicação e Culturas Contemporâneas. Especialista em desenvolvimento de carreira e empoderamento profissional feminino.

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Desigualdad salarial y salud mental: el vínculo crítico que afecta a las trabajadoras en Brasil
Puntos clave

La implementación de la Norma Reguladora 1 y la Ley de Igualdad Salarial es fundamental para frenar la crisis de salud mental laboral en Brasil. Los datos muestran que la remuneración insuficiente es la principal causa de adoecimiento femenino, reflejada en que las mujeres representan el 64 por ciento de las bajas por Burnout en el país. La desigualdad económica es crítica, especialmente para las mujeres negras en Bahía, quienes enfrentan una brecha salarial del 93.5 por ciento respecto a los hombres blancos. A esto se suma la penalización por maternidad, que reduce los ingresos y aumenta la vulnerabilidad al despido durante el primer año tras el parto. La igualdad salarial funciona como una vacuna social indispensable para que las normativas de seguridad laboral sean efectivas. Sin remuneraciones equitativas, es imposible combatir el agotamiento psicosocial y el acoso, comprometiendo la salud y la dignidad de las trabajadoras brasileñas.

La implementación de la fiscalización activa de la Norma Reguladora 1 (NR-1), en conjunto con la aplicación rigurosa de la Ley de Igualdad Salarial, plantea un escenario determinante para el futuro profesional de las mujeres en Brasil. Aunque estas dos legislaciones podrían parecer caminos paralelos y sin conexión directa, representan en realidad los argumentos más sólidos para avanzar hacia un entorno laboral más justo y equitativo. Históricamente, las mujeres han sido las principales perjudicadas por una estructura organizacional y corporativa que aún opera en el país, impulsando la desigualdad y el deterioro de la salud. Esta dinámica, descrita como una engranaje tóxico, posee rasgos de género y raza claramente definidos.

El impacto de estas estructuras se refleja directamente en la salud psíquica de las trabajadoras. Según la investigación "Esgotadas", llevada a cabo por la ONG Think Olga, la remuneración insuficiente es el factor principal de adoecimiento, siendo señalada por el 32% de las mujeres encuestadas. Otros factores contribuyen significativamente al desgaste mental: la invisibilidad y la falta de reconocimiento afectan al 21% de las mujeres, mientras que la jornada laboral excesiva impacta al 20% y la sobrecarga de las tareas domésticas al 22%.

Estos datos encuentran un respaldo objetivo en los registros epidemiológicos del Instituto Nacional del Seguro Social (INSS), que revelan un colapso en el sistema de salud laboral. Desde el inicio de la pandemia, las licencias temporales por trastornos de salud mental han experimentado un crecimiento superior al 415%, pasando de 91,6 mil afastamentos en el año 2020 a 472,3 mil en 2024. En este contexto, las mujeres representan el 64% de todos los afastamentos registrados en el país debido al síndrome de Burnout. Existe una conexión directa entre estos indicadores de salud y las dos legislaciones recientemente implantadas, aunque el sector empresarial a menudo no las perciba como complementarias.

La magnitud de la brecha económica quedó expuesta en el 5º Informe de Transparencia Salarial, publicado por el Ministerio de Trabajo y Empleo en abril de 2026. Los datos muestran que, a nivel nacional, las mujeres perciben un salario un 21,3% menor que el de los hombres. Sin embargo, al analizar el estado de Bahía con un recorte racial, la desigualdad se vuelve aún más grave. Mientras que el rendimiento medio de un hombre blanco es de R$ 5.119,82, el de una mujer negra desciende a R$ 2.645,93. Es fundamental destacar que las mujeres negras componen el 84,8% de la fuerza de trabajo femenina formal en dicho estado, lo que representa una diferencia salarial del 93,5%.

A esta brecha se suma la penalización por maternidad. Investigaciones del FGV IBRE indican que los ingresos de las madres son un 29,2% menores que los de los padres. Además, el estudio revela que la mitad de las madres terminan siendo despedidas en el periodo de hasta un año después del parto. Por esta razón, se plantea que para que las empresas en Bahía puedan cumplir efectivamente con las exigencias de la NR-1, es imperativo que revisen las condiciones salariales de sus empleadas y apliquen la Ley de Igualdad Salarial con rigor ético.

Desde una perspectiva social, mientras la sociedad no logre superar el racismo y la misoginia, la igualdad salarial actúa como una "vacina social" paliativa y urgente. Sin la garantía de una remuneración equitativa, la aplicación de la NR-1 operaría en el vacío. Una mayor renta otorga a las trabajadoras la autonomía necesaria para reorganizar sus jornadas laborales y personales.

Este equilibrio económico permitiría que los profesionales de Recursos Humanos se enfoquen en las exigencias reales de la ley: el mapeo de riesgos psicosociales, la construcción de indicadores de clima laboral y la creación de protocolos efectivos para romper el silencio sobre el acoso moral y sexual, problemáticas que aún comprometen la salud de miles de trabajadoras brasileñas. En conclusión, ambas leyes comparten la misma raíz; ignorar la igualdad salarial es comprometer la efectividad de las normativas de salud y seguridad laboral.

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