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Denuncian consumo de carne de ballenas Kogia halladas muertas en Playa Caney, Azua

Azua, República Dominicana.– Pescadores de la provincia de Azua habrían consumido la carne de dos ballenas de la especie kogia que aparecieron muertas en Playa Caney, según una denuncia realizada este viernes, situación que ha generado preocupación por los posibles riesgos para la salud y por tratarse de un cetáceo poco común en las costas [...]

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Denuncian consumo de carne de ballenas Kogia halladas muertas en Playa Caney, Azua
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Una situación alarmante se vive en Playa Caney, Azua, tras el varamiento de dos ballenas de la especie kogia. La preocupación aumentó luego de que se denunciara que pescadores locales descuartizaron los cuerpos y consumieron su carne, una práctica sumamente peligrosa para la salud pública. El hallazgo es inusual ya que estos cetáceos habitan en aguas profundas y rara vez se acercan a la costa. Mientras especialistas advierten sobre los riesgos sanitarios de ingerir animales muertos, las autoridades aún no han emitido un informe oficial sobre las causas del fallecimiento de los ejemplares ni sobre el presunto consumo de sus restos.

Una situación alarmante ha sido reportada en la provincia de Azua, República Dominicana, donde pescadores de la zona habrían consumido la carne de dos ballenas pertenecientes a la especie kogia. Los cetáceos fueron hallados sin vida en las costas de Playa Caney, un hecho que ha desencadenado una serie de denuncias este viernes y que ha generado una profunda preocupación entre los residentes y especialistas debido a los riesgos sanitarios implicados y a la naturaleza poco común de estos animales en el litoral dominicano.

De acuerdo con la información suministrada por fuentes cercanas al caso, los dos ejemplares de ballena llegaron sin vida a la orilla de la playa hace aproximadamente dos días. Tras el varamiento de los animales, personas de la zona habrían procedido a descuartizar los cuerpos para extraer la carne, la cual presuntamente fue consumida por algunos de los pescadores locales.

La gravedad de la situación se ha visto respaldada por la difusión de diversas imágenes obtenidas en el lugar de los hechos. En estas fotografías se puede observar claramente que uno de los ejemplares presentaba múltiples cortes en distintas partes de su cuerpo. Dichas incisiones habrían sido realizadas deliberadamente con el objetivo de extraer trozos de carne del animal, confirmando así la denuncia sobre la manipulación y el posterior consumo de los restos biológicos.

Un aspecto que ha llamado poderosamente la atención de los expertos y de los habitantes de Azua es la especie de los cetáceos. Se trata de ballenas de la especie kogia, animales que se caracterizan por habitar principalmente en aguas profundas. Debido a sus patrones de comportamiento y hábitat, es sumamente raro que estos ejemplares sean observados cerca de las costas, lo que convierte este hallazgo doble en un evento inusual para la zona.

La denuncia subraya que no existen antecedentes recientes de una situación similar en esta área específica de la provincia de Azua. El hecho de que dos ejemplares de una especie tan esquiva hayan aparecido muertos y varados simultáneamente en Playa Caney añade un elemento de misterio y preocupación ambiental al caso, ya que no se conoce la razón exacta de su desplazamiento hacia la orilla ni la causa de su fallecimiento.

Hasta el momento, el escenario se mantiene en un estado de incertidumbre administrativa, ya que las autoridades competentes no han emitido ningún informe oficial al respecto. No se han proporcionado datos técnicos sobre las causas que provocaron la muerte de los cetáceos, ni se han emitido declaraciones oficiales sobre las circunstancias relacionadas con el presunto consumo de la carne por parte de los ciudadanos.

Mientras se espera la intervención y el pronunciamiento de los organismos reguladores, los especialistas en salud y medio ambiente han reiterado advertencias críticas. Se ha enfatizado que el consumo de animales marinos que son encontrados ya muertos representa un riesgo significativo para la salud humana. Los expertos señalan que este tipo de prácticas puede exponer a las personas a diversas enfermedades, ya que los cuerpos pueden contener contaminantes o presentar procesos de descomposición avanzados que hacen que la carne sea tóxica.

La combinación de la rareza de la especie kogia y la imprudencia de consumir animales varados ha puesto el foco sobre la necesidad de una respuesta oficial que aclare qué sucedió con estos cetáceos y que sirva como medida preventiva para evitar que situaciones similares se repitan en las costas dominicanas, protegiendo así tanto la salud pública como el respeto a la fauna marina.

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