El mercado energético global ha reaccionado con una tendencia a la baja este viernes, reflejando la expectativa de los operadores frente a un posible desarme y acuerdo diplomático entre Estados Unidos e Irán. El petróleo intermedio de Texas, conocido como WTI (West Texas Intermediate), registró un descenso del 1,73 %, situando el precio del barril en los 87,36 dólares al cierre de la jornada.
En el detalle de las operaciones financieras, los contratos de futuros del WTI correspondientes al mes de julio, que sirven como el principal crudo de referencia en los Estados Unidos, cerraron la sesión con una resta de 1,54 dólares en comparación con el cierre de la sesión anterior. Esta caída diaria se enmarca en una tendencia bajista mucho más pronunciada que se ha venido observando a lo largo de las últimas semanas.
El impacto acumulado en el precio del Texas es significativo. Durante el transcurso del presente mes, el valor del crudo se ha desplomado un 14 %. Esta contracción financiera responde directamente a las presiones ejercidas por las expectativas de los operadores del mercado, quienes anticipan que Teherán y Washington logren alcanzar un acuerdo definitivo para poner fin al conflicto armado que se originó el pasado mes de febrero. Asimismo, el cómputo semanal refuerza esta trayectoria descendente, con una caída total del 9,6 %.
El foco de atención de los inversores y analistas se mantiene centrado en el desenlace de la guerra. La incertidumbre comenzó a disiparse parcialmente tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien informó que mantendrá una reunión este viernes con su equipo de seguridad nacional. Dicho encuentro, programado para llevarse a cabo en la sala de crisis de la Casa Blanca, tiene como objetivo principal tomar una «decisión final» respecto al acuerdo con la República Islámica de Irán.
A través de su plataforma de comunicación Truth Social, el mandatario republicano ha dejado claras las condiciones sine qua non para la firma de cualquier pacto. Trump insistió en que Irán debe comprometerse formalmente a no poseer jamás un arma nuclear ni una bomba atómica. De igual manera, subrayó que el estrecho de Ormuz, punto neurálgico para el transporte de hidrocarburos, debe abrirse de manera inmediata y sin la imposición de peajes.
Dentro de los términos técnicos de un eventual acuerdo, se contempla la desactivación de las minas submarinas que se encuentran actualmente en el estrecho de Ormuz. Paralelamente, Estados Unidos se comprometería a levantar el bloqueo naval impuesto contra los buques que entran y salen de los puertos iraníes, facilitando así el flujo comercial y el transporte marítimo en la región.
La Casa Blanca ya había adelantado el día jueves que sus negociadores habían logrado alcanzar un acuerdo tentativo con Irán. Según diversas filtraciones a la prensa, este pacto preliminar permitiría la reapertura del mencionado estrecho de Ormuz y extendería por un periodo de 60 días el alto el fuego que se encuentra vigente actualmente. Este margen de tiempo sería utilizado para negociar los detalles específicos de un pacto nuclear más amplio y duradero.
Además de los puntos anteriores, el acuerdo tentativo incluiría el levantamiento del bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes. Las negociaciones también abarcarían el levantamiento de sanciones económicas y la liberación de fondos iraníes que se encuentran congelados en el sistema financiero internacional.
No obstante, el mercado no ignora la volatilidad geopolítica de la zona. Durante la última semana, los operadores han seguido con cautela el nuevo cruce de ataques entre las fuerzas de Irán y Estados Unidos. A esta tensión se suman los bombardeos ejecutados por Israel contra Hizbulá en el sur del Líbano, acciones militares que continúan desarrollándose a pesar del alto el fuego que había sido acordado previamente entre las partes implicadas.


