El Gobierno de Panamá ha intensificado sus operaciones de seguridad en la provincia de Darién, implementando un despliegue especial del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) con el objetivo primordial de controlar el flujo migratorio y fortalecer la vigilancia en las zonas limítrofes del país. Estas medidas forman parte de una estrategia integral para blindar el territorio contra actividades ilícitas y gestionar el tránsito humano de manera ordenada.
En el marco de estas acciones, el presidente José Raúl Mulino encabezó una ceremonia de graduación de nuevos agentes de seguridad en la base de la Cuarta Brigada Oriental del Senafront. Durante su intervención, el mandatario fue enfático al señalar que el narcotráfico y las pandillas constituyen el principal enemigo de la nación. Mulino subrayó la gravedad de esta problemática al manifestar que el tráfico, el microtráfico y el consumo de drogas son los factores que explican el 80% de los homicidios registrados en el país, justificando así la necesidad de incrementar la presencia policial y militar en puntos críticos.
En cuanto a la operatividad en el terreno, el director del Senafront, Larry Solís, informó que la institución mantiene un despliegue especial en Darién para atender la dinámica migratoria. Según los reportes oficiales, actualmente se registran alrededor de 2,500 personas en flujo migratorio, quienes se desplazan tanto en dirección sur-norte como norte-sur. Solís destacó que la gestión de este flujo ha sido exitosa gracias a un trabajo coordinado entre la fuerza pública, el Servicio Nacional de Migración y el Senafront, contando además con el respaldo operativo del Servicio Nacional Aeronaval, lo que permite un control integral de la frontera.
Como parte de los protocolos de gestión, las autoridades han implementado lo que denominan un “procesamiento de flujo inverso”. Esta medida se aplica específicamente a aquellos migrantes que permanecen en el área, asegurando su salida ordenada del territorio panameño bajo la supervisión oficial de las autoridades competentes. El propósito de este mecanismo es garantizar que los movimientos humanos en la zona fronteriza se realicen de forma segura y controlada, evitando el caos en las rutas de tránsito.
Paralelamente, el presidente Mulino reiteró el compromiso del Ejecutivo con la ejecución del Plan Firmeza. Esta estrategia gubernamental está diseñada para blindar las fronteras panameñas contra el ingreso de narcóticos y otras actividades criminales. El plan se sustenta en tres pilares fundamentales: la realización de patrullajes intensivos, la implementación de vigilancia tecnológica avanzada y el fortalecimiento de la cooperación internacional. De acuerdo con el Gobierno, la aplicación de este plan ha permitido alcanzar decomisos históricos de droga en lo que va del año en curso.
La cooperación internacional ha tenido un papel protagónico en este despliegue. El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera, anunció durante la ceremonia de graduación una contribución económica de 3 millones de dólares destinada a la limpieza y restauración de la selva del Darién. Estos fondos serán administrados en conjunto con el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), y una parte de los recursos se utilizará para generar empleos directos en las comunidades locales, vinculando la seguridad fronteriza con el desarrollo social y la protección ambiental.
El embajador Cabrera resaltó el liderazgo del presidente Mulino y mencionó que, gracias a este impulso y al apoyo del presidente Trump, se ha logrado un objetivo que muchos consideraban imposible. El diplomático afirmó que el Darién se encuentra cerrado para los carteles de la droga, las organizaciones criminales transnacionales y los inmigrantes ilegales, consolidando esta acción como un hito en la lucha contra el crimen organizado y la migración irregular.
Finalmente, los resultados de estas políticas se ven reflejados en las cifras oficiales proporcionadas por el Servicio Nacional de Migración. Los datos confirman una drástica disminución en el ingreso de personas en situación irregular: entre junio de 2025 y mayo de 2026, apenas ingresaron 322 migrantes irregulares al país. Esta cifra representa una reducción del 99% en comparación con el periodo del año anterior, validando la efectividad de las medidas de control y la cooperación bilateral entre Panamá y Estados Unidos.


