Panamá y Costa Rica han iniciado un proceso de diálogo con el objetivo primordial de resolver las diferencias comerciales que afectan la relación entre ambas naciones, centrándose especialmente en el sector agroalimentario. Esta iniciativa busca destrabar las restricciones vigentes y evitar que la disputa escale hacia un conflicto diplomático de gran magnitud.
El acercamiento se formalizó tras una reunión sostenida el martes 26 de mayo en Nueva York entre los cancilleres de ambos países, Javier Martínez-Acha por Panamá y Manuel Tovar por Costa Rica. Como resultado de este encuentro, se espera la instalación de una mesa de diálogo y técnica diseñada para dirimir los puntos de fricción que actualmente impiden la comercialización fluida de productos lácteos, cárnicos y diversas frutas que se encuentran sujetas a restricciones fitosanitarias.
Al respecto, el ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, manifestó que las negociaciones comerciales se mantienen abiertas bajo una premisa fundamental: el respeto a la igualdad de condiciones y el beneficio mutuo para los productores agropecuarios de ambos países. Durante su intervención en el Foro de la Industria de Alimentos y Bebidas del Sindicato de Industriales de Panamá, Moltó subrayó que la gestión comercial será liderada por el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), reafirmando que Panamá se mantiene dispuesto a conversar basándose en la amistad bilateral y el respeto equitativo entre el productor panameño y el costarricense.
No obstante, el ministro del MICI fue enfático al señalar que Panamá no sacrificará sus estándares fitosanitarios y sanitarios. Moltó aclaró que todas las plantas procesadoras deben cumplir con los mismos requisitos y someterse a las mismas revisiones para obtener la habilitación necesaria para exportar. En este sentido, resaltó que Panamá ya cumple con normativas estrictas para exportar a diversos mercados en Centroamérica, el Caribe, Estados Unidos, Europa y Asia, por lo que considera que Costa Rica debería reconocer y aceptar esas mismas medidas.
El conflicto comercial que hoy se intenta resolver no es reciente; data de hace más de dos décadas. Sin embargo, la tensión aumentó significativamente entre los años 2019 y 2020, periodo en el cual Panamá suspendió la habilitación de 26 plantas costarricenses de productos lácteos y cárnicos para exportar al territorio panameño, argumentando incumplimientos en las normas sanitarias y fitosanitarias.
En respuesta a estas medidas, Costa Rica presentó una denuncia contra Panamá ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), sosteniendo que las restricciones impuestas violaban las reglas internacionales de comercio. En diciembre de 2024, un panel arbitral de la OMC emitió un fallo inicial a favor de Costa Rica. No obstante, Panamá apeló dicha decisión, lo que mantiene el proceso abierto y en suspenso mientras se conforma el órgano de apelación del organismo internacional.
Es importante destacar que la disputa también presenta antecedentes desde la perspectiva panameña. Desde el año 2004, diversas empresas nacionales, entre ellas Grupo Melo, Carnes de Coclé, Mangravita, Nestlé y Prolacsa, han denunciado la existencia de obstáculos y suspensiones sanitarias impuestas por Costa Rica, las cuales han limitado severamente sus exportaciones hacia el mercado tico.
Mientras que los productores ganaderos de Panamá sostienen que las restricciones actuales se basan en criterios técnicos y de protección zoosanitaria, la contraparte costarricense asegura que tales medidas carecen de sustento científico. Según Costa Rica, estas restricciones han provocado pérdidas superiores a los 200 millones de dólares en su sector agropecuario, impactando principalmente a los productores de leche.
A pesar de las fricciones, Panamá y Costa Rica mantienen una relación comercial estratégica debido a su proximidad geográfica y al flujo constante de carga terrestre. Ambos países comparten acuerdos en materia aduanera, migratoria y de seguridad fronteriza.
Los datos de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca) revelan un marcado desbalance comercial para el año 2025. Costa Rica exportó a Panamá bienes por un valor de 612.9 millones de dólares, lo que representa el 16.6% de sus ventas totales hacia Centroamérica. En contraste, las exportaciones de Panamá hacia el mercado costarricense ascendieron a solo 41.5 millones de dólares. Asimismo, Panamá importó de Costa Rica productos por 458.1 millones de dólares, cifra que equivale al 52.5% del total de las importaciones panameñas provenientes de la región centroamericana.
Rosmer Jurado, presidente del Sindicato de Industriales de Panamá, ha abogado por una resolución que permita restablecer la exportación de productos agroalimentarios a Costa Rica, cuestionando la falta de reciprocidad comercial. Jurado señaló que existen plantas panameñas con gran potencial para exportar productos cárnicos, lácteos y avícolas que actualmente no tienen permiso para hacerlo. Aunque reconoció que la oferta exportable de Costa Rica es más diversificada, instó a buscar oportunidades para incentivar la comercialización de productos con valor agregado hechos en Panamá para reducir el déficit comercial.
En las próximas semanas, los representantes de Panamá y Costa Rica se reunirán formalmente en la mesa técnica para definir si es posible destrabar este conflicto comercial que afecta el intercambio de productos alimenticios en Centroamérica.


