La Secretaría de Economía de México ha informado oficialmente que el Gobierno de México y el Gobierno de Estados Unidos llevarán a cabo la primera ronda formal de negociaciones preparatorias para la Revisión Conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). De acuerdo con la información proporcionada por la dependencia gubernamental este miércoles, dichos encuentros se desarrollarán en un periodo comprendido entre el 27 y el 29 de mayo de 2026.
Este proceso de diálogo representa el inicio de una serie de conversaciones formales diseñadas para analizar y preparar la revisión del acuerdo comercial que rige la relación económica entre las naciones norteamericanas. El objetivo primordial de estas sesiones es establecer las bases necesarias para la Revisión Conjunta del T-MEC, asegurando que los pasos a seguir estén claramente definidos y coordinados entre ambas administraciones.
En cuanto a la representación mexicana, el Gobierno ha designado a Marcelo Ebrard, actual secretario de Economía, para encabezar las negociaciones. La responsabilidad de Ebrard será liderar la delegación nacional en este proceso de diálogo, buscando coordinar los intereses económicos y comerciales de México frente a su principal socio comercial en el marco de la revisión del tratado.
Por su parte, la delegación de Estados Unidos presentará una composición diversa y multidisciplinaria, lo que refleja la importancia que el gobierno estadounidense otorga a este proceso. La representación de los Estados Unidos contará con la participación de una importante comitiva de Congresistas bipartidistas, específicamente miembros del Comité de Medios y Árbitros (Ways and Means). La inclusión de legisladores de ambos partidos políticos en estas mesas de trabajo sugiere una búsqueda de consenso interno en Estados Unidos respecto a los términos de la revisión del tratado.
Además de la representación política y legislativa, la delegación estadounidense estará integrada por 60 empresarios provenientes de distintos sectores productivos. La integración de este sector privado en las negociaciones formales subraya la relevancia estratégica que posee el T-MEC para el flujo comercial y la inversión empresarial en la región. La participación de estos actores económicos busca asegurar que las conversaciones contemplen las realidades y necesidades de los diversos sectores industriales y comerciales involucrados en el intercambio bilateral.
Ambas naciones han coincidido en la necesidad de iniciar estas negociaciones formales, definiendo una hoja de ruta clara para profundizar las conversaciones. El propósito fundamental de este acercamiento es identificar resultados concretos que generen beneficios tangibles para la región, optimizando la operatividad del tratado y fortaleciendo los vínculos económicos.
A través de un comunicado, la Secretaría de Economía destacó que tanto México como Estados Unidos han reafirmado su compromiso mutuo de continuar fortaleciendo la cooperación bilateral. Este esfuerzo conjunto tiene como meta final la consolidación de una América del Norte que sea más integrada, dinámica y robusta, promoviendo la estabilidad económica y el crecimiento compartido.
El calendario de trabajo ya ha sido establecido por las partes para dar continuidad a este proceso. Tras la conclusión de la primera ronda en mayo, se ha acordado la celebración de una segunda ronda de negociación. Este segundo encuentro tendrá lugar en Washington, D.C., y se llevará a cabo específicamente los días 16 y 17 de junio de 2026.
Posteriormente, el ciclo de conversaciones se trasladará nuevamente a territorio mexicano. Se ha programado una tercera ronda de negociación que se desarrollará en la Ciudad de México durante la semana del 20 de julio de 2026. Esta secuencia de reuniones distribuidas en los tres meses centrales del año demuestra la voluntad de ambas partes de mantener un flujo constante de comunicación y negociación.
En resumen, el inicio de estas rondas formales marca la hoja de ruta para la Revisión Conjunta del T-MEC, involucrando no solo a los ejecutivos de economía de ambos países, sino también al poder legislativo estadounidense y a un amplio sector empresarial, con el fin de asegurar la sostenibilidad y el fortalecimiento del marco comercial en América del Norte.


