Colombia se prepara para acudir a las urnas el próximo 31 de mayo en una primera vuelta electoral que definirá el rumbo ideológico del país. La jornada electoral representa un momento decisivo donde los ciudadanos deberán elegir entre consolidar el proyecto de gobierno de izquierda del actual mandatario o inclinar el péndulo hacia las propuestas de derecha. En este contexto, ha emergido la figura de Abelardo de la Espriella, abogado penalista y empresario de 47 años, quien busca romper con la política tradicional bajo el sello de su movimiento independiente denominado “Defensores de la Patria”.
Conocido popularmente como “El Tigre”, apodo que ha integrado activamente en su estrategia de comunicación en redes sociales para ganar reconocimiento, de la Espriella ha centrado sus recorridos en zonas críticas de la capital. Durante una visita al barrio Restrepo, núcleo de la industria del calzado en Bogotá, el candidato se reunió con pequeños empresarios y emprendedores. En dicho encuentro, los comerciantes manifestaron su respaldo al candidato a cambio de garantías reales de seguridad, debido al agotamiento provocado por la extorsión económica ejercida por bandas criminales que operan en el sector.
Ante esta situación, de la Espriella calificó la realidad del país como una “pandemia de inseguridad”, señalando que delitos como la extorsión, el abigeato, el contrabando y el narcotráfico han disparado sus índices. El candidato fue enfático al afirmar que es necesario recuperar el orden y la seguridad “por la razón o por la fuerza”, siempre subrayando que estas acciones deben ejecutarse dentro del marco de la ley y la constitución.
El perfil de de la Espriella es el de un candidato directo y polémico. Sus posturas ultraconservadoras lo han llevado a enfrentamientos públicos con periodistas y a utilizar un lenguaje fuerte contra sus rivales políticos, tanto en la plaza pública como en plataformas digitales. En términos de referentes políticos, el candidato no oculta su admiración por figuras como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, y el expresidente colombiano Álvaro Uribe. No obstante, ha marcado distancia electoral con Uribe, quien lidera el partido Centro Democrático y respalda la candidatura de la senadora Paloma Valencia.
En materia de política exterior, de la Espriella ha destacado sus vínculos con sectores afines en Washington. Se mostró convencido de que, bajo su mandato, se restablecerían las relaciones diplomáticas plenas con Estados Unidos para combatir conjuntamente el narcotráfico. El candidato propuso una política de “mano de hierro” para aniquilar el tráfico de drogas, sugiriendo acciones contundentes como el bombardeo de campamentos y la fumigación de cultivos ilícitos, comparando el narcotráfico con un cáncer que debe ser erradicado.
A pesar de presentarse como un independiente que busca cambiar la política para siempre, su trayectoria como abogado penalista ha sido blanco de críticas. Diversos sectores le cuestionan haber defendido a presuntos paramilitares, narcotraficantes y al empresario Alex Saab. Frente a estas acusaciones, de la Espriella sostiene que dicha actividad forma parte de su ejercicio profesional y que no ha cometido delito alguno, asegurando paralelamente que luchará frontalmente contra la corrupción estatal.
La campaña se desarrolla en un clima de alta tensión y violencia. El proceso ha estado marcado por amenazas contra actores políticos, destacando el atentado sufrido el 7 de junio de 2025 por Miguel Uribe Turbay, precandidato del Centro Democrático, quien falleció dos meses después en la Clínica Fundación Santa Fe de Bogotá. Debido a estos hechos, el Gobierno reforzó la seguridad de los aspirantes. De la Espriella, quien se desplaza con un fuerte contingente de escoltas, policías y militares, afirmó que, aunque refuerza su seguridad, sigue en las calles escuchando a la gente, definiéndose como un emprendedor y no como un político.
Respecto a la estructura del Estado, el candidato se opuso tajantemente a la propuesta de una asamblea nacional constituyente defendida por el Pacto Histórico, manifestando su respaldo a la Constitución de 1991. Asimismo, descartó cualquier intención de perpetuarse en el poder, afirmando que su paso por la presidencia sería de cuatro años, a los que llamó “servicio militar”, para luego retirarse definitivamente de la vida pública.
El programa de gobierno de de la Espriella, titulado “Patria Milagro”, se fundamenta en el orden radical y la desregulación económica. Sus ejes principales incluyen la implementación de un “Plan Colombia 2.0”, la superación de la crisis en el sistema de salud pública, la reducción de la burocracia estatal, la disminución de impuestos para los empresarios y el combate sin tregua a los grupos armados ilegales.
Actualmente, el escenario electoral se muestra fragmentado y centrado en tres figuras principales: Iván Cepeda por el Pacto Histórico, Paloma Valencia por el Centro Democrático y Abelardo de la Espriella. Mientras las encuestas posicionan a Cepeda como el líder de la contienda, la disputa por el electorado de derecha se divide entre Valencia, quien representa la estructura tradicional del uribismo, y de la Espriella, quien atrae a los sectores más radicalizados e inconformes con la política tradicional. La incertidumbre reside ahora en quién logrará acompañar al candidato oficialista en la segunda vuelta.


