La evolución de la actividad económica en Argentina ha mostrado un giro hacia la moderación durante el mes de abril, luego de que marzo presentara el primer dato positivo del año. De acuerdo con los datos suministrados por el Informe General de Actividad (IGA) de la consultora Orlando Ferreres, el promedio de la actividad en el cuarto mes del año se situó en cero en comparación con los niveles registrados en abril de 2025. Asimismo, se registró una contracción del 0,7% al comparar el desempeño de abril respecto al mes de marzo del corriente año.
Este escenario revela una economía que opera a "dos velocidades", donde coexisten sectores con un crecimiento dinámico y otros que continúan profundizando su caída. En el grupo de los sectores que lograron destacarse positivamente, la agricultura y la ganadería presentaron un crecimiento interanual del 3,6% en abril, alcanzando una mejora del 7,1% en el acumulado del cuatrimestre. No obstante, este resultado es heterogéneo: mientras que la producción agrícola experimentó un salto del 6,6%, el sector ganadero sufrió una caída del 11,9%, consecuencia directa de la retención de hacienda.
Otro de los motores principales fue el rubro de minas y canteras, que registró una expansión del 7,3%. Este crecimiento estuvo traccionado principalmente por el sector petrolero, impulsado por una producción récord en el complejo de Vaca Muerta, ubicado en la provincia de Neuquén. Gracias a este impulso, el rubro minero acumula una mejora del 5,5% en los primeros cuatro meses del año.
Por su parte, la intermediación financiera mostró un incremento del 6,1%, un fenómeno que ocurre en un contexto caracterizado por un fuerte endeudamiento de la población en general. En paralelo, el sector de electricidad, gas y agua subió un 7,2% anual, beneficiado por el inicio de los primeros fríos del año, lo que elevó la demanda residencial e industrial en un 7,7%.
En cuanto a otros sectores, la construcción mostró una recuperación que la consultora calificó como "discreta", con un crecimiento del 1,8%, mientras que el rubro de transporte y comunicaciones logró expandirse en un 1,5%.
En el extremo opuesto, se encuentran los sectores más afectados por el modelo económico actual: la industria manufacturera y el comercio. Estas áreas se consolidaron en el fondo de la tabla de actividad, tanto en el análisis mensual de abril como en el acumulado del primer cuatrimestre. La industria registró una caída del 2% en abril y acumuló una contracción total del 2,5% entre enero y abril.
Dentro del sector industrial, los resultados más críticos se observaron en la producción automotriz, que sufrió una caída del 17,5%. Otros indicadores alarmantes incluyen el retroceso del 15,2% en la faena bovina y el descenso del 13,1% en los despachos de cemento. Asimismo, el informe destacó bajas significativas en las producciones de las refinerías, las aceiteras y la siderurgia.
La tendencia negativa no se limitó a la industria. En abril, también cerraron en terreno negativo los servicios sociales y de salud, el sector inmobiliario, así como la administración pública y la defensa.
Desde la perspectiva analítica, Orlando Ferreres proyectó que esta dinámica de crecimiento dispar no cambiará en el corto plazo. Sin embargo, el consultor contempló la posibilidad de una futura mejora en los sectores más golpeados. Según la evaluación de la consultora, las condiciones macroeconómicas han mostrado mejoras. En este sentido, se sostiene que si la inflación retoma un proceso de desaceleración, podría producirse un incremento en los ingresos de las familias y una recuperación en la confianza de los consumidores. Este escenario, sumado al arrastre de los sectores que actualmente resultan dinámicos, debería permitir un cambio de tendencia en el comercio y la industria manufacturera.

