Codelco, la mayor productora de cobre del mundo, se encuentra en el centro de una grave controversia tras confirmarse la manipulación de sus cifras de producción correspondientes al año 2025. Esta maniobra, orientada a alcanzar las metas institucionales, derivó en el pago de cuantiosos bonos por concepto de cumplimiento de metas a más de 6 mil colaboradores y ejecutivos, desencadenando despidos, sanciones administrativas y una denuncia penal ante el Ministerio Público.
El núcleo del escándalo reside en una estrategia denominada internamente como "operación rastrillo". Según correos electrónicos revelados por el medio Ex-Ante, esta operación consistió en recuperar el máximo de cobre, inventarios y toneladas disponibles para mejorar artificialmente las cifras de producción al cierre del año. La evidencia electrónica sugiere que el presidente ejecutivo de la estatal, Rubén Alvarado, estaba al tanto de estos movimientos.
Uno de los documentos más reveladores es un correo electrónico fechado el 9 de diciembre de 2025, enviado por Braim Chiple, vicepresidente de Comercialización, a Rubén Alvarado. En dicho mensaje, Chiple escribe: “Así vamos a la fecha con la cuenta del carnicero respecto a la operación rastrillo 2025”. En la comunicación se detalla que durante el mes de noviembre se contabilizó la mayor cantidad posible de material con cobre para mejorar el plan de diciembre, a pesar de que esto redujo los inventarios comerciales disponibles al cierre de ese mes.
El asunto del correo electrónico era “Gestión de Productos no tradicionales”. Estos productos, según la información disponible, incluyen escorias, polvos metalúrgicos, ladrillos de fundición, carga fría y arsenitos de calcio, es decir, cobre que no ha sido refinado para su comercialización. Adicionalmente, otros correos electrónicos entre ejecutivos sugerían que, para alcanzar las metas, se debería utilizar el concepto de "maquilas" para escoria granallada y un mineral de óxidos que se encontraba en stock.
Esta serie de irregularidades resultó en una sobreestimación de la producción cercana a las 27 mil toneladas de cobre. El detalle de esta cifra indica que 20 mil toneladas correspondieron a óxidos de Chuquicamata, mientras que las 7 mil toneladas restantes provinieron de estimaciones infladas de polvos metalúrgicos asociados a Montecristo, el depósito de residuos mineros de la División Ministro Hales. La situación salió a la luz tras una denuncia anónima interna que derivó en una auditoría.
Los datos operativos de 2025 muestran una anomalía significativa hacia el final del año. Mientras que entre enero y noviembre la producción de Codelco mantuvo un promedio de 105 mil toneladas mensuales, en diciembre la cifra se disparó a más de 172 mil toneladas, registrando el monto mensual más alto de la última década.
El efecto colateral de este incremento artificial fue el pago de bonos por un total de US$14,3 millones. Este monto fue distribuido entre cerca de 6.300 funcionarios y ejecutivos de la casa matriz y las divisiones de Chuquicamata y Ministro Hales.
Ante la gravedad de los hechos, el directorio de la cuprera tomó medidas correctivas inmediatas. Se determinó el despido de César Márquez, quien se desempeñaba como gerente de Presupuesto y Control de Gestión, y se aplicaron sanciones a otros siete ejecutivos involucrados en la sobreestimación de la producción. Asimismo, el directorio presentó una denuncia formal ante el Ministerio Público por la eventual existencia de delitos. Cabe destacar que la propuesta de sancionar a los ejecutivos fue presentada al directorio por el propio Rubén Alvarado.
Por su parte, el presidente ejecutivo de la estatal, Rubén Alvarado, emitió una declaración pública en la que rechazó las acusaciones, afirmando que la información publicada contiene "asociaciones incorrectas entre materiales distintos y hechos no relacionados". Alvarado sostuvo que la auditoría interna se refirió a productos no terminados que no cumplían las condiciones para ser considerados producción del periodo y que, por ello, fueron excluidos.
Finalmente, el ejecutivo aseguró que los materiales mencionados en los correos electrónicos corresponden a procesos normales de limpieza y recuperación operacional, y que los mensajes reflejaban revisiones habituales orientadas a maximizar la recuperación y comercialización de materiales disponibles, negando haber participado en preparativos para inflar la producción.

