La incidencia del melanoma, uno de los tipos de cáncer de piel más agresivos, mantiene una tendencia ascendente en las últimas décadas. De acuerdo con los datos proporcionados por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), España suma cada año cerca de 8.000 nuevos diagnósticos. De hecho, las estimaciones para el año 2026 sitúan la cifra de casos nuevos en torno a los 8.074, lo que posiciona a este tumor como el décimo más frecuente en términos absolutos dentro del territorio nacional.
En el marco del Día Mundial del Melanoma, los especialistas hacen un llamamiento urgente a la prevención y a la detección precoz. La oncóloga María Quindés, perteneciente al Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña, advierte que la primavera es una época de riesgo crítico. En los últimos días, la radiación ultravioleta (UV) ha experimentado un crecimiento significativo, alcanzando índices diarios superiores a 8. Esta cifra es calificada por las autoridades meteorológicas como "muy alta", lo que implica la necesidad inmediata de aplicar fotoprotección o, en su defecto, evitar la exposición solar directa.
Según explica la doctora Quindés, el perfil de riesgo se asocia principalmente a personas con fototipos de piel claros, la exposición solar prolongada y, especialmente, las quemaduras solares sufridas durante la infancia. La experta subraya que "la piel tiene memoria", y que las quemaduras intensas en edades tempranas crean una base de riesgo que puede desencadenar el melanoma más adelante en la vida. Estudios indican que sufrir tres o más episodios de quemaduras solares en la infancia, así como la exposición solar intermitente e intensa, incrementan considerablemente la probabilidad de desarrollar este tumor, cuya incidencia habitual se presenta en personas mayores de 40 años, aunque también se registran casos en pacientes más jóvenes.
Otro factor de riesgo alarmante son las cabinas de bronceado. La oncóloga señala que el uso de estas instalaciones en la edad adulta joven puede aumentar el riesgo de padecer melanoma hasta en un 60%. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer ha incluido estas cabinas en el grupo 1 de carcinógenos, debido a que la intensidad de los rayos UVA que emiten es entre 10 y 15 veces superior a la de la exposición solar natural.
Para combatir el avance de esta enfermedad, la detección temprana es la herramienta más eficaz. Los especialistas recomiendan aplicar la "regla del ABC" para identificar lesiones cutáneas sospechosas que requieran una visita al médico de atención primaria. Esta regla indica que se debe prestar atención a las lesiones que sean asimétricas, que presenten cambios en su forma o color, que crezcan, que provoquen picor o que tengan heridas que no cicatricen. Estos cambios pueden darse tanto en lunares antiguos como en lesiones nuevas que aparezcan en la piel.
En cuanto a la distribución del tumor por sexo, las cifras de incidencia son similares para hombres y mujeres, aunque difieren en su localización: en los varones es más frecuente que aparezca en el tronco, mientras que en las mujeres predomina en las extremidades inferiores.
A pesar de la agresividad del melanoma, la probabilidad de curación es muy alta, superando el 90% cuando se diagnostica en estadios iniciales. El abordaje es multidisciplinar, comenzando por la valoración en atención primaria, seguida de la intervención de dermatólogos y la evaluación final de un comité multidisciplinar de tumores. No obstante, la enfermedad tiene un impacto relevante en los "años de vida perdidos", ya que el perfil de edad al momento del diagnóstico suele ser más joven que en otros tipos de cáncer. En España, las cifras de mortalidad para 2024 se situaron en 1.195 fallecimientos.
Finalmente, la doctora Quindés hace hincapié en que la fotoprotección debe ser una medida constante durante todo el año, independientemente de si el día es soleado o no. En regiones como Galicia, donde la percepción del riesgo puede ser menor debido a un clima menos soleado, es fundamental mantener la concienciación sobre la protección solar y la prevención precoz. Estas medidas deben complementarse con hábitos de vida saludables, como una dieta equilibrada y la práctica regular de ejercicio físico, para reducir el riesgo general de desarrollar tumores.


