El intendente de Río Cuarto, Guillermo De Rivas, manifestó un fuerte rechazo ante la decisión de la Cámara de Diputados de avanzar con modificaciones en el régimen de Zona Fría, una medida que impacta directamente sobre la provincia de Córdoba. En una extensa entrevista concedida a Punto a Punto Radio, el mandatario local fue tajante al sostener que la actual administración del Gobierno nacional "ajusta sin mirar a quién daña", poniendo el foco en la vulnerabilidad de los usuarios y la complejidad económica que enfrenta el interior del país.
El eje central del malestar de De Rivas radica en la eliminación de una tarifa diferenciada de gas que había sido implementada para Córdoba tras un exhaustivo proceso de trabajo y análisis estadísticos. Según explicó el intendente, el régimen de Zona Fría no debe confundirse con un subsidio discrecional, sino que se trata de una tarifa basada en datos concretos sobre las temperaturas y los niveles de consumo energético de la región. En este sentido, cuestionó que se haya quitado el beneficio sin brindar explicaciones reales sobre los motivos, instando a quienes votaron a favor de esta medida en Diputados a ser sinceros sobre las razones de tal decisión.
De Rivas calificó la situación como "gravísima" debido a una particular contradicción administrativa y financiera. El intendente señaló que, a pesar de que Córdoba mantiene las mismas temperaturas y el mismo nivel de consumo que justificaron originalmente su incorporación al régimen, ahora se le retira el beneficio. Sin embargo, advirtió que los cordobeses continuarán pagando en cada factura el fondo fiduciario destinado a sostener la Zona Fría en otras provincias. Esta situación genera que la provincia no solo pierda el alivio tarifario, sino que siga financiando el beneficio para otras jurisdicciones.
Más allá del conflicto energético, el dirigente profundizó en el impacto social de las políticas implementadas por el presidente Javier Milei. Si bien reconoció que el mandatario nacional hizo campaña hablando de ajuste y "motosierra", De Rivas afirmó que le sorprende la "crueldad" de la gestión actual. El intendente subrayó que existen recortes que no fueron explicitados durante la campaña electoral, citando específicamente la quita de medicamentos del PAMI, los recortes en el área de discapacidad y la eliminación de la Zona Fría. Para el funcionario, el hecho de que la ciudadanía haya votado al presidente no legitima el desmantelamiento de derechos o servicios que considera justos para la gente de Córdoba.
En relación con el rol de los gobiernos locales, De Rivas denunció que los municipios están asumiendo responsabilidades que el Gobierno nacional ha abandonado. Aseguró que, aunque no formaba parte de sus promesas de campaña hacerse cargo de las omisiones del Estado nacional, la gestión municipal lo está haciendo por convicción. Detalló que actualmente atienden a personas que quedaron fuera de la cobertura del PAMI, asisten en situaciones vinculadas a la discapacidad, brindan asistencia alimentaria y sostienen la salud pública.
Esta red de contención municipal se desarrolla en un escenario económico adverso. El intendente describió un panorama de "asfixia" financiera caracterizado por la caída de la coparticipación, la disminución del consumo y una menor actividad económica general. A pesar de estas limitaciones, De Rivas enfatizó que su gestión ha decidido no cerrar dispensarios, no interrumpir la asistencia a personas vulnerables ni frenar obras esenciales. El mandatario contrastó su visión de gestión con la del Gobierno nacional, asegurando que la prioridad debe ser la gente y no simplemente "cerrar un Excel".
Finalmente, el intendente se refirió al clima social imperante y al posible arrepentimiento de los votantes respecto al modelo libertario. Si bien evitó asegurar que exista un arrepentimiento generalizado, dejando esa evaluación en manos de los ciudadanos y los procesos electorales futuros, admitió notar una profunda preocupación social. Según De Rivas, predomina el miedo a la pérdida del empleo y una marcada angustia económica en la población. En este contexto, defendió el "cordobesismo" como un modelo alternativo basado en el desarrollo y el federalismo, oponiéndose al esquema económico impulsado por el Gobierno nacional.

