El clima político en Bolivia se ha tensado significativamente tras las recientes declaraciones del vocero gubernamental, José Luis Gálvez, quien generó una fuerte controversia al referirse a los sectores sociales que mantienen movilizaciones y bloqueos en la ciudad de La Paz. Durante una entrevista concedida al programa “Aquí en Vivo” de la red Bolivisión, el portavoz afirmó que los grupos movilizados están siendo “inviabilizados políticamente” y que han sufrido una “derrota moral”, asegurando que el aislamiento de estos sectores es parte del desenlace del conflicto actual.
Gálvez defendió la postura del Ejecutivo de no haber recurrido al uso inmediato de la fuerza para liberar las rutas y reactivar el tránsito. Según el vocero, la situación actual representa una victoria del pueblo al observar la derrota de los manifestantes. En sus declaraciones, sostuvo que estos sectores carecen de argumentos y planteamientos sólidos, afirmando tajantemente: “Ya los derrotamos en las urnas y ahora han sido derrotados moralmente”.
Estas afirmaciones fueron analizadas y cuestionadas por el analista político Luis Andia, quien consideró que el vocero cometió un error estratégico al exponer públicamente la lógica interna del Gobierno para manejar las protestas. Andia señaló que existe una contradicción fundamental en el argumento electoral presentado por Gálvez. De acuerdo con los datos de los últimos comicios, las bases de las organizaciones que hoy se encuentran movilizadas apoyaron al actual mandatario en la segunda vuelta presidencial, con el objetivo de evitar el triunfo de la oposición tradicional liderada por Jorge Tuto Quiroga.
Al respecto, Andia fue enfático al solicitar que el vocero revise los registros de votación, puntualizando que el presidente derrotó a Tuto Quiroga gracias a una cantidad considerable de votos provenientes del MAS, incluyendo a los sectores que hoy protestan. Por lo tanto, el analista sostuvo que estos movimientos sociales no fueron derrotados en las urnas, sino que formaron parte de una victoria conjunta con el gobierno actual.
El contexto de estas declaraciones es crítico, ya que las movilizaciones y los bloqueos de caminos cumplen casi tres semanas en diversas regiones del país. Estas medidas de presión han derivado en problemas severos de abastecimiento en la sede de Gobierno, afectando la llegada de alimentos, oxígeno medicinal y combustibles hacia La Paz. Asimismo, se han reportado enfrentamientos violentos entre los manifestantes y los efectivos de las fuerzas policiales.
En la entrevista, Gálvez explicó que el Ejecutivo busca evitar acciones que permitan a los sectores movilizados fortalecer su narrativa política o justificar una escalada mayor de la confrontación. El objetivo, según el vocero, es evitar que se den las condiciones necesarias para que la situación de bloqueo se prolongue durante largos meses. Además, acusó a grupos radicales de buscar la “ruptura del orden constitucional” y de promover la violencia deliberadamente para generar víctimas. “Lo que buscaron ayer con mucha fuerza, con mucho ahínco, fue sangre, fue muerte”, sentenció el portavoz.
Desde la perspectiva de Luis Andia, el discurso del vocero revela una estrategia deliberada de desgaste. El analista explicó que la lógica del Gobierno consiste en convertir la movilización de estas organizaciones en un movimiento rechazado por la población general. Para lograrlo, el Ejecutivo permitiría que el desabastecimiento y las dificultades cotidianas generen un malestar ciudadano que termine debilitando el respaldo a las protestas. En este sentido, el perjuicio económico y social sufrido por los habitantes de La Paz adquiere una utilidad política para el Gobierno.
Andia observó una contradicción evidente entre el discurso oficial, que habla de una búsqueda de diálogo, y la estrategia de desgaste expuesta por Gálvez en televisión. Mientras el Gobierno mantiene conversaciones con sectores que considera abiertos a la concertación, diferenciándolos de los dirigentes que califica de “intransigentes”, la estrategia real parecería orientada al cansancio de la población.
Finalmente, la controversia se extendió al ámbito logístico. El vocero Gálvez afirmó que Bolivia recibió apoyo de “gobiernos amigos” mediante la facilitación de aviones para sostener un puente aéreo de transporte de comida hacia la capital. Sin embargo, esta declaración fue precisada posteriormente por el viceministro de Comercio y Logística Interna, Gustavo Serrano. Serrano aclaró que el avión Hércules proporcionado por el Gobierno argentino se está utilizando para trasladar carne y otros alimentos en coordinación con el sector privado. Esta aclaración indica que se trata de operaciones comerciales con apoyo logístico y no de envíos de ayuda alimentaria directa, lo que generó una nueva polémica sobre la precisión de la información brindada por el portavoz gubernamental.


